En esta última semana hemos visto como los políticos han discutido sobre nuestras pensiones a futuro, mientras se ha votado a favor en la Cámara de Diputados la idea de legislar la entrega del 10% de nuestros ahorros en las AFP, algo que se ha ganado a través de las movilizaciones desde el pasado octubre.
Lunes 20 de julio de 2020
Dentro de toda esta crisis, quienes siguen siendo las más afectadas, son las mujeres, no solo las trabajadoras, sino la dueña de casa, las trabajadoras informales. Aun somos nosotras quienes ganamos aproximadamente un 30% menos de sueldo en comparación a los hombres, somos las mujeres quienes tienen peores pensiones, y que hoy en día tienen menos ahorros.
No tenemos que equivocarnos, el 10% no es la solución, esto no terminará con el abuso de las AFP, y en este contexto son miles de historias de mujeres que han sufrido y seguirán sufriendo hasta que este sistema nefasto no termine.
Nos tocó ver diversos testimonios de mujeres, algunos que nos han marcado y por las cuales debemos seguir luchando, y que en esta nota vamos a plasmar.
A continuación, replicamos algunos testimonios:
Trabajadora de productos alimenticios:
“Hoy noté que perdí $3.000.000 en las AFP, dinero reunido con mi trabajo y esfuerzo que vengo juntando desde los 18 años, entregando mis pulmones, con 4 hijos y perdiendo mi juventud y fuerzas con cada empleador que me exploto. Este es mi ahorro, el cual lo disfrutan con sus negocios los grandes empresarios y el gobierno.
¿Creen ustedes que sacar mi 10% me va a perjudicar si ya me han robado gran parte de mi jubilación? Prefiero tenerla en mis manos, lo que no implica que la crisis sanitaria y económica, la paguemos las y los trabajadores. No se olviden que los super ricos, con impuestos a sus grandes fortunas, debiesen pagar esta crisis”.
Joven trabajadora:
“Cientos de mujeres trabajan gran parte de su vida precarizadas, sin contrato ni seguros, otras tantas con lagunas en sus cotizaciones, que las lleva a tener bajos ahorros en las AFP y que al momento de su jubilación están enfermas, sin la tranquilidad de que podrán descansar y vivir dignamente, muchas tantas mueren por enfermedades provocadas por años de sobre explotación en sus trabajos, y otras miles, y a pesar de estar enfermas, deben seguir trabajando para poder sobrevivir, porque este sistema no les asegura una pensión digna. No es justo seguir viendo cómo les roban a nuestros abuelos, y somos nosotras, las mas jóvenes, quienes debemos levantar la lucha por ellas, el 10% es solo el primer paso para terminar con las AFP”.
Cuando hablamos de pensiones de las mujeres, se debate sobre el sistema de AFP nos centramos en la edad de jubilación y en la mortalidad diferenciadas por género. Las bajas pensiones que reciben las mujeres en Chile no se basan sólo en razones “biológicas” o de mercado laboral, sino en una sociedad machista, que descansan en las mujeres “tareas de cuidado y reproductivas” y que no reconoce el aporte del trabajo no remunerado que entregamos a la sociedad. Eso termina castigándonos duramente en la vejez.
Hasta ahora, la explicación más escuchada entre los expertos se basa en la biología o en que “no ahorran lo suficiente”, mientras que las mujeres viven más que los hombres, pero jubilamos antes que ellos, tenemos menores salarios y además enfrentamos mayores lagunas previsionales. Con estas explicaciones, se nos transfiere a cada mujer, la responsabilidad del problema de este sistema de AFP.
En momentos en que Chile se discuten reformas profundas al sistema de AFP y la entrega del 10%, es aún más necesario incorporar al debate el impacto que tienen los roles de género. En particular, es necesario realzar la importancia de terminar con este sistema de pensiones y que valore tanto el trabajo asalariado como el de las dueñas de casa, y transformar nuestra sociedad machista.
Necesitamos construir un proyecto político revolucionario, un partido revolucionario de los trabajadores, que sea capaz de atraer a la juventud combativa, a los obreros y las mujeres que sufren la opresión patriarcal capitalista, dando la pelea contra las burocracias sindicales que obstaculizan la lucha de miles de trabajadores, como lo hace hoy la CUT, para terminar con este sistema de pensiones de hambre.