Se aproxima un nuevo 8 de marzo y tenemos enormes desafíos planteados. Es necesario poner en cuestión las pésimas condiciones de trabajo y estudio de la juventud, y desde ahí, luchar por un movimiento de mujeres que articule a una fuerza que vaya por luchar contra esto y por mucho más
Viernes 1ro de marzo de 2019
El Chile capitalista y neoliberal, obra de la Dictadura Militar y de la administración de la Concertación, en realidad solo ofrece miseria y precarización para la juventud y, en especial, las mujeres.
Nuestros trabajos son en las peores condiciones: Uber, Rappi, empaque, retail y comida rápida, son sinónimo de largas jornadas, múltiples trabajos o constantes riesgos. Los empresarios y el gobierno los pintan como “nuevos modelos de trabajo” por su flexibilidad, cuando flexibilidad para los empresarios significa precariedad, inseguridad y peores condiciones de trabajo para los y las jóvenes.
Y para nosotras, es peor. Seguimos ganando sueldos 30% menores que nuestros compañeros varones, y en la mayoría de los casos, nuestros derechos maternales no se encuentran cubiertos con contratos muchas veces informales, sin ningún derecho garantizado.
Esta situación de precariedad laboral, para muchas de nosotras y nosotros, es la única vía para poder aportar a nuestras familias o para poder sostener nuestra educación, en uno de los sistemas educativos más caros del mundo, que genera enormes ganancias, incluso mayores que las de las farmacéuticas.
Pero al llegar a nuestras universidades, liceos o institutos, lo que nos encontramos no es muy diferente a la realidad laboral y no se condice con lo que pagamos: educación de pésima calidad, las universidades e institutos entran en crisis financieras, y algunas terminan cerrando como la Universidad del Mar, del Pacífico, la ARCIS y tantas otras.
Y como si fuera poco, están gobernadas por autoridades ajenas a la realidad de académicos de menor rango (y que son la mayoría), de funcionarios/as y de estudiantes, gobiernan autoritariamente y reproducen y reflejan en cada aspecto el machismo que impera en la sociedad.
La salida que ofrece la derecha, las autoridades y los empresarios a esta situación, solo empeorará las cosas. Sus recetas para enfrentar las crisis financieras son con cierres, reubicaciones, o descargando los costos financieros sobre los funcionarios y las funcionarias, como en el ex Pedagógico, donde el Rector mantiene su sueldo de 6,2 millones de pesos en bruto, pero atacan las condiciones laborales de las y los auxiliares de aseo quitándole la posibilidad de hacer horas extra.
Este 8 de Marzo el movimiento de mujeres también puede liderar la lucha contra estas condiciones de precarización que nos imponen los mismos que nos niegan nuestros derechos, incluso diciéndose feministas, como la hipócrita Isabel Pla.
Sin embargo, el Frente Amplio y el Partido Comunista, apuestan en esta fecha a una jornada de unidad de toda la oposición, incluyendo a la DC. La misma ex Nueva Mayoría que durante años profundizó la precarización laboral, que protegió los negocios de los empresarios de la educación y los mismos que durante todos sus gobiernos nos negaron el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito.
No se trata de una cuestión meramente coyuntural. El Frente Amplio sostuvo durante todo el año pasado una estrategia de unidad y negociación con la oposición parlamentaria, en búsqueda de un bloque político basado en la alianza con los partidos de la vieja Concertación.
Desde Pan y Rosas y Vencer apostamos por un camino alternativo: vemos que el movimiento de mujeres puede ser un enorme articulador de la unidad que se necesita, no con la vieja oposición en los pasillos del Parlamento, sino la unidad en las calles y desde la base, de las y los trabajadores, junto a estudiantes, pueblo mapuche, diversidad sexual e inmigrantes. Con total independencia de los partidos de la ex Concertación.
Es que han sido las movilizaciones las que han remecido el mundo entero estos años, y particularmente a América Latina, como lo fue la marea verde en Argentina el año 2018, que puso al centro la discusión por el derecho al aborto legal. Allí hay una enorme fuerza que de desplegarse, despertando a las y los trabajadores, puede desarrollar una tremenda oposición a la derecha en la región, enfrentando a los Piñera, Bolsonaro, Macri y a la injerencia imperialista que se ha recrudecido estas semanas con la ofensiva sobre Venezuela.
Esta es la perspectiva que tenemos y compartimos con nuestras compañeras de Pan y Rosas en Brasil, que enfrentan al gobierno del misógino Bolsonaro, a quien deberemos repudiar y rechazar con movilización cuando venga a Chile a fines de marzo; con nuestras compañeras de Pan y Rosas en Argentina, en Bolivia, Perú; y también en Europa.
De fondo, si el movimiento de mujeres toma este camino, proponiéndose ser un factor para enfrentar a la derecha, ligándose a la clase trabajadora, tiene un enorme potencial emancipador, que puede ir por la conquista del derecho al aborto, por la educación gratuita universal y el fin al mercado educativo, por el fin a la represión al pueblo mapuche, así como por acabar con todo tipo de trabajo precario. Pero esto, para ir por mucho más: por una sociedad libre de explotación, miseria y opresión.
Por eso, y con esta perspectiva, es que adherimos, participaremos y llamamos a asistir a la Asamblea de preparación del 8 de marzo que convoca el Sindicato GAM para este 5 de marzo a las 18.30 hrs en el mismo GAM.
Levantemos estas ideas este 8 de marzo y seamos cientos quienes llenemos la asamblea del GAM ¡Por un 8 de marzo con la mujer trabajadora al frente!