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Red Internacional
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Comunicado. Las mujeres y la juventud por la libertad de los presos políticos y contra el 155

Ante la última escalada represiva en Catalunya, compartimos la declaración de las agrupaciones No Pasarán y Pan y Rosas.

No Passaran

No Passaran Barcelona

Pan y Rosas Barcelona @PanyRosasEE

Lunes 26 de marzo de 2018

Como confirman los últimos acontecimientos ocurridos en Catalunya desde el pasado viernes, la escalada represiva del Estado español contra el movimiento democrático catalán no tiene límites. El encarcelamiento de Turull, Romeva, Rull, Basa y Forcadell, por un lado, y la detención de Puigdemont bajo prisión provisional en Alemania, por el otro, son una clara muestra de cómo el Gobierno del Partido Popular, apoyándose en Ciudadanos, el PSOE, la Monarquía y el Poder Judicial pretende descabezar las aspiraciones que el pueblo catalán expresó en las urnas el pasado 1 de Octubre.

Pero en Catalunya este nuevo golpe ha significado la vuelta de la movilización en las calles, con miles de personas concentrándose en distintos puntos de las principales ciudades catalanas, rodeando las delegaciones de gobierno y cortando carreteras por la liberación de los presos políticos y defendiendo el resultado del referéndum.

Sin embargo, como era de esperar las movilizaciones fueron respondidas con una fuerte violencia policial por parte de los Mossos d’Esquadra, abriéndose paso a porrazos entre la gente, avanzando contra los manifestantes con las furgonas o entrando a los bares para sacar violentamente a los manifestantes que se podían encontrar dentro, dejando a su paso a más de cien personas heridas y atendidas por los servicios médicos.

Escenas que nos recuerdan a la represión polícial de las huelgas generales del 2012 o las cargas policiales contra la juventud en las distintas movilizaciones estudiantiles y que han mostrado ante los ojos de miles de personas el verdadero rol de la policía catalana.

Los gritos contra el 155 y a favor de la huelga general vuelven a resonar con fuerza, lo que significa que en Catalunya puede emerger un enorme movimiento antirrepresivo que recoja y multiplique la experiencia del 3 de Octubre y el 8 de Noviembre. Para eso es necesario que los CDRs, junto la izquierda independentista y la izquierda sindical exijan a las grandes centrales sindicales una nueva convocatoria de huelga general en Catalunya.

Desde Pan y Rosas y la agrupación estudiantil No Pasarán hemos estado participando en estas movilizaciones, a favor de que emerja una verdadera "Primavera Catalana" que pueda confluir con el conjunto de las luchas sociales que se vienen desarrollando contra el Gobierno y el Régimen del 78. Tanto con el enorme movimiento de mujeres en todo el Estado que llevo a cabo una huelga y movilización inédita, con las decenas de miles de pensionistas que se movilizaron contra el futuro de miseria que les depara de la mano de este gobierno y con los que pelean a favor de la libertad de expresión y la persecución contra periodistas, twitteros y raperos.

Para avanzar en esta dirección es de vital importancia que la juventud y el movimiento de mujeres, que han protagonizado enormes movilizaciones contra la represión y por los derechos democráticos también tome en sus manos la pelea contra el 155, por la libertad de los presos políticos y por la defensa del resultado del referéndum.

No podemos olvidar que la escalada represiva bajo este golpe institucional también se expresa en los continuos ataques a la escuela catalana y la inmersión lingüística, en los profesores, profesoras y activistas represaliados después del referéndum, en los raperos y tuiteros encarcelados o en las activistas represaliadas por la huelga el 8 de Marzo.

Cada vez son más los sectores de la clase trabajadora, la juventud, las mujeres que se organizan para luchar contra la precariedad y enfrentar la represión del Estado.

Ahora más que nunca es necesario que todas estas luchas que tienen lugar en los distintos territorios confluyan con el movimiento democrático catalán para acabar con la Corona y el Régimen del 78, en la perspectiva de abrir verdaderos procesos constituyentes libres y soberanos en los que decidirlo realmente todo y puedan resolverse de una vez por todas las demandas históricas que todavía están pendientes como la universidad gratuita o acabar con el desempleo y la precariedad laboral que hoy pesa especialmente sobre las espaldas de las mujeres, la juventud y los inmigrantes.