Se prorroga nuevamente el acuerdo preliminar entre Irán y EEUU. Las negociaciones se dan en un complejo panorama regional marcado por la intervención de Arabia Saudita en Yemen y la batalla en la ciudad iraquí de Tikrit donde participan milicias ligadas a Irán. Se suma la entrada de Palestina a la Corte Penal Internacional que le permitiría denunciar a Israel.

Matías Maiello @MaielloMatias
Jueves 2 de abril de 2015
FOTO: REUTERS
Las negociaciones nucleares con Irán
Las negociaciones entre Irán y EEUU, encabezando el grupo que incluye a China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania, volvieron a prorrogarse este miércoles en Lausana. Lo que se está posponiendo es la concreción de un acuerdo preliminar que será la base con la cual se seguirá negociando hasta el 30 de junio, fecha en la cual vence el acuerdo interino de noviembre de 2013 que dejaba en suspenso nuevas sanciones y paralizaba el programa nuclear iraní.
Las sucesivas prórrogas responden a diferencias sobre la extensión del acuerdo. El imperialismo norteamericano quiere un acuerdo detallado, donde se explicite la cantidad de centrifugadoras que tendría permitido tener Irán, la cantidad de uranio que puede acumular, y la cantidad de plutonio que puede salir del reactor de Arak, entre otras restricciones y controles, mientras que los negociadores de Irán aspiran a una declaración más general que no especifique estas imposiciones para poder seguir negociando en los próximos meses.
Los términos que finalmente tenga el acuerdo preliminar dirán bastante sobre el estado en que se encuentran las negociaciones. Obama aspira a que un acuerdo con Irán y la apertura de nuevos negocios para las empresas norteamericanas, haga más difícil que la oposición interna de los republicanos logre revertirlo.
El arribo a un acuerdo definitivo en los próximos meses, implicaría un cambio fundamental en la tradicional política exterior norteamericana para Irán, vigente desde la revolución iraní de 1979.
El complejo marco regional
Si bien los efectos para la región de conjunto de un acuerdo entre Irán y EEUU se verán plenamente en el futuro, ya se pueden palpar en los recientes acontecimientos las primeras consecuencias.
Las negociaciones con Irán vienen tensando las relaciones de EEUU con Arabia Saudita, que ve afectado su papel como potencia regional. En este marco es que desde la semana pasada, la coalición de países árabes sunitas encabezada por Arabia Saudita viene el bombardeando las posiciones de los rebeldes hutíes -chiíes y ligados por Irán- para intentar frenar su avance hacia la ciudad meridional de Adén, antiguo refugio del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi.
También en el marco de las negociaciones parece empezar a definirse la batalla de Tikrit en Irak, en la que se enfrentan al Estado Islámico (EI), 30 mil tropas de las cuales 20 mil son milicias chiíes ligadas a Irán. Según el gobierno iraquí la ciudad ya fue conquistada, sin embargo, los combates continúan. La importancia estratégica de la ciudad, a pesar del pequeño tamaño, consiste en ser la puerta para atacar la supuesta capital del EI en Mosul, ciudad que cuenta con un millón y medio de habitantes. Aquella alianza para conquistar Tikrit ha sido duramente cuestionada, tanto por Arabia Saudita como por Israel que ven en ella el fortalecimiento del papel de Irán como potencia regional.
A todo esto se agrega un nuevo revés para Netanyahu a poco de asumir su nuevo mandato, el ingreso de la Autoridad Palestina este miércoles a la Corte Penal Internacional. De esta forma los palestinos se convierten en el miembro 123 del tribunal, lo cual abre la puerta a la investigación sobre los crímenes de guerra de Israel en su última ofensiva del año pasado en Gaza, la operación "Margen Protector".
Un escenario pendiente de definiciones importantes
Este jueves será clave para ver la evolución de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní y las sanciones norteamericanas, y con ellas la evolución de las relaciones entre Irán y EEUU.
Mientras tanto, una victoria en Tikrit, si se concreta, significaría un duro golpe para el Estado Islámico. Aunque lejos está de ser la batalla decisiva, jugará un papel fundamental en definir la relación de fuerzas en muchos sentidos. Para Obama sería la primera gran victoria sobre el EI en Irak desde que inició su ofensiva el año pasado. Para Irán sería un importante avance en su papel como potencia regional por su peso en la ofensiva, por lo tanto un revés tanto para Arabia Saudita como para Netanyahu, al que se suma en este último caso la entrada de la Autoridad Palestina a la Corte Penal Internacional. Mientras que para el primer ministro iraquí Haidar al-Abadi significará un fortalecimiento de su gobierno, siendo que esta batalla era interpretada por muchos como su última oportunidad de mostrarse como gobierno viable frente a EI.
Otro tanto se juega en Yemen, donde Arabia Saudita con su intervención militar a la cabeza de una coalición compuesta por todos los países del Consejo de Cooperación del Golfo excepto Omán, y por Jordania, Egipto, Sudán y Marruecos, se juega a mantener -y aumentar- su ascendente como potencia regional. Es la primera vez que Arabia Saudita se enfrenta directamente a fuerzas apoyadas por Irán sin intermediarios. En este marco, no está dicho que los bombardeos le sean suficientes para derrotar a los hutíes, mientras que la alternativa de una intervención por tierra podría tener amplias consecuencias desestabilizadoras para la región.
A pesar de las tensiones que provoca este escenario entre EE.UU. y Arabia Saudita e Israel, ambas constituyen alianzas estratégicas para el imperialismo norteamericano que no están en cuestión como tales. Sin embargo, las negociaciones con Irán y un posible acuerdo con EE.UU. fortalecen la posición iraní en el tablero regional. De concretarse la victoria en Tikrit será otro factor en el mismo sentido, mientras queda abierto el escenario en Yemen donde el enfrentamiento entre Arabia Saudita e Irán se desarrolla abiertamente.

Matías Maiello
Buenos Aires, 1979. Sociólogo y docente (UBA). Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Coautor con Emilio Albamonte del libro Estrategia Socialista y Arte Militar (2017) y autor de De la movilización a la revolución (2022).