Nos forman para ser garantes de la reproducción de la ideología dominante, y con ello de los roles y estereotipos de género. "El derecho a una educación no sexista fue y es el gran asunto pendiente, a pesar de que es una de las más antiguas reivindicaciones feministas”.
Cristina Sol Estudiante de Derecho Internacional, Universidad Autónoma del Estado de México
Miércoles 20 de abril de 2016
En la Ciudad de México se encuentran cinco normales para la Formación de Docentes de Educación Preescolar, Primaria, Secundaria Educación Física y Educación Especial. Dichas escuelas desde los últimos 30 años han enfrentado duramente las carencias ante la falta de recursos. No contamos con material para nuestras clases, las estructuras son viejas, las aulas no están en buen servicio; su presupuesto no corresponde al de una escuela de nivel superior.
Estas medidas son parte de la política de los gobiernos en turno para desmantelar este proyecto educativo, formador de futuros maestros, las cuales se profundizan con la aplicación de la reforma educativa. Vía el examen de Servicio Profesional Docente se busca consolidar una nueva planta de trabajadores de la educación que respondan a los intereses de los organismos internacionales, los empresarios y el régimen político, sin ninguna formación didáctica. Una concepción de la enseñanza como adoctrinamiento de la mano de obra barata.
Necesitan que las nuevas generaciones de docentes no sean conscientes de la enorme tradición de lucha del normalismo y del magisterio mexicano por sus derechos y por la defensa de la gratuidad de la educación.
Las futuras señoritas maestras
Que la matrícula sea mayoritariamente femenina no implica que estemos libres del machismo patriarcal dentro y fuera de las aulas. La distribución de géneros en el sistema educativo muestra que somos mayoría en la educación preescolar y primaria, y que nuestra presencia disminuye en cargos de niveles o jerarquías superiores, donde crece la presencia de los varones.
Y es que si las mujeres se hacían cargo de la crianza y la educación de los niños pequeños en el hogar, ¿por qué no lo harían en los jardines de niños y en las escuelas elementales? La feminización de la docencia se legitimó, entonces, alrededor de la identidad femenina concebida como "madre educadora". Así, las mujeres pasaron a ser educadoras en el ámbito familiar y en el educativo formal, extendiendo el concepto de maternidad más allá de lo doméstico y, por tanto, concibiendo al trabajo docente remunerado como una ampliación de las tareas del hogar: la "segunda mamá".
Es decir, nos forman para ser garantes de la reproducción de la ideología dominante, y con ello de los roles y estereotipos de género. "El derecho a una educación no sexista fue y es el gran asunto pendiente, a pesar de que es una de las más antiguas reivindicaciones feministas” (Suplemento Pan y Rosas Argentina, núm. 6).
No obstante, también enfrentamos que para poder venir a estudiar debemos recorrer largas distancias. Muchas provenimos de zonas del norte o sur de la ciudad como Nezahualcóyotl, Tecámac, Naucalpan, Tultitlan, Zumpango, Ecatepec, Milpa Alta, Xochimilco, entre otras. La mayoría barrios populares y empobrecidos donde ser mujer implica un cruento destino, desapariciones, feminicidios y reclutamiento a las redes de trata y prostitución.
Incluso las alumnas de secundaria nos cuentan que no salen de sus casas después de las 8 pm porque en sus colonias pasan camionetas que levantan niñas y mujeres.
Esto se agrava cuando vamos de práctica a las escuelas. Tenemos que cumplir el estereotipo de vestimenta adecuada de “maestra”, cuando muchas veces no nos alcanza ni para el pasaje. Esto de la mano de lidiar con el acoso en todos los niveles.
Nuestras condiciones materiales son bastante peculiares. Pese a que somos alumnas de educación superior, no somos iguales a las universitarias: la regla en nuestras vidas se caracteriza por la precarización. La gran mayoría debe trabajar para poderse mantener en la normal, algunas son madres y deben hacerse cargo de las tareas del hogar. Al mismo tiempo que enfrentamos la opresión cotidiana por nuestra condición de mujeres que está bastante invisibilizada.
Lo peor es que cuando salimos a manifestarnos muchas de nuestras compañeras a lo largo y ancho del país han sido duramente reprimidas, golpeadas, torturadas sexualmente y detenidas, simplemente por exigir lo que nos corresponde y denunciar a estos gobiernos machistas-patronales.
¡Salgamos a luchar contra la violencia!
Dado que estamos cansadas de vivir estas terribles condiciones en el silencio y lo privado, varias compañeras normalistas y maestras hemos decidido organizarnos en Pan y Rosas. Tomando como tarea conquistar la voluntad de miles de mujeres que al igual que nosotras enfrentan todas estas cadenas de opresión, que tienen su rostro más cruento en la violencia feminicida sostenida por este Estado que sienta las bases estructurales para su reproducción.
Por ello, todxs debemos de sumarnos a la convocatoria de movilización #VivasNosQueremos para este próximo domingo 24 de abril, a las 14:00 hrs, con el contingente panrosero normalista y junto a nuestra compañera Sulem Estrada, egresada de la Escuela Normal Superior y actualmente maestra de secundaria en la delegación Álvaro Obregón, candidata a la Constituyente en la CDMX, que al igual que nosotras encara día con día las precarias condiciones de la educación pública y la opresión machista que imperan en nuestra escuelas y trabajos.
Su candidatura busca hacer oír nuestra voz y es por ello que está puesta al servicio de luchar por todos nuestros derechos, en defensa del normalismo y la educación pública y para acabar de raíz con esta sociedad patriarcal y capitalista. Debemos ganar las calles para hacerle frente a la violencia machista, de la mano de denunciar nuevamente que, como en la desaparición de los 43, también en la violencia contra las mujeres #FueElEstado.