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Grecia deuda. Las “opciones” de Grecia frente a la Troika según el Financial Times

Desde que el Banco Central Europeo (BCE) anunció que dejará de financiar la liquidez de los bancos griegos, un chantaje que es una verdadera soga al cuello del pueblo griego, los minutos corren y el futuro de Grecia y su deuda es incierto.

Josefina L. Martínez

Josefina L. Martínez @josefinamar14

Jueves 12 de febrero de 2015

En un editorial del Financial Times este domingo, el periódico de la City de Londres plantea una serie de “opciones” para Grecia, todas a costa de los trabajadores y el pueblo griego.

“Todo lo que necesita el Grexit son algunas semanas más, tan desastrosas como éstas”, escribía este domingo Wolfgang Münchau, editorialista europeo para el Financial Times. En ese artículo anunciaba que quedaban solo unos días para definir -nada menos-, cómo sobrevive Grecia los próximos cuatro meses.

El editorialista del periódico financiero de la City de Londres dice que las primeras dos semanas después de la victoria de Syriza provocaron que el escepticismo del norte de Europa se transformara en hostilidad abierta. Que mientras Varoufakis y Tsipras hacían su gira por Europa, esa hostilidad era cada vez mayor.

Efectivamente, el gobierno griego se encontró con un clima de “cautela” en sus primeros días, se transformó rápidamente en “gélida recepción” y terminó como una negativa intransigente de parte de Alemania y la Unión Europea (UE) a escuchar cualquier tipo de propuesta de flexibilizar el plan de rescate y suavizar el ajuste en Grecia.

Munchaü advierte que políticamente la situación es tan mala como en 2010, cuando comenzó la crisis griega, y que esta fue una semana “desastrosa de la diplomacia política”. Plantea que Grecia tiene cuatro opciones, o una combinación de ellas. Pero que cada una de éstas es resistida por lo menos por alguno de los actores del drama.

La primera sería la extensión del programa de rescate existente, que para el editorialista británico seria el "procedimiento más sencillo", aceptable para todo el mundo, salvo, claro está, para el gobierno griego, ya que Syriza ganó las elecciones con la promesa de no hacer… justamente esto. Dice que tampoco sería viable "camuflar" esa extensión del rescate bajo otros nombres, porque el parlamento griego se opondría seguramente.

Esta opción es la que proponen Merkel y otros desde Bruselas y Berlín, una negativa rotunda a conceder lo más mínimo en la negociación.

La segunda opción, asegura, podría ser “más atractiva” para el gobierno griego, si estos demandaran que el BCE liberara a Grecia del pago de intereses durante un período. Aunque esto tampoco sería suficiente, y se debería agregar un acuerdo, propone, para que el gobierno griego pueda emitir más letras del tesoro. Plantea que esta opción solo se puede realizar si Grecia acepta un nuevo programa de rescate.

La tercera opción, señala, sería encontrar el dinero en otro lugar, como en Rusia, pero esto provocaría grietas geopolíticas inconmensurables en Europa, advierte.

La cuarta opción, concluye, sería emitir una moneda paralela para uso interno, lo que significaría y sería visto como un primer paso hacia la salida del euro, el tan comentado “Grexit”.

Finalmente, dice que la dificultad actual para encontrar una financiación para unos pocos meses, no es nada en comparación con lo que será la negociación sobre la “gran” deuda, nada menos que 300.000 millones de euros (un 177% del PIB griego). Y que los que más se opondrán a una reducción de la misma son los países que ya han pasado por planes de reformas, los que "no se rebelaron" contra la troika, dice citando el caso de Portugal.

La definición editorial del Financial Times, es presionar por una salida que se acerque más a la “opción dos”, es decir, que el BCE acepte una extensión de la financiación para Grecia, mientras el gobierno heleno concede y acepta la imposición de un “renovado” rescate, aunque sea con otro nombre. Una política a la que el propio Obama le ha “hecho un guiño”, marcando las diferencias con la “gestión germana” de la crisis europea.

El gobierno griego insiste en llegar a un acuerdo “favorable a todos” con los “socios europeos”, algo que sin exagerar podría llamarse un “acuerdo imposible”, ya que lo que buscan todos los integrantes de la Troika y la UE es presionar al gobierno griego para que acepte continuar con los planes de “reformas”. Un eufemismo para referirse “técnicamente” a medidas que implicarán más despidos en el estado, más recortes de presupuestos, nuevas reformas laborales, continuar las privatizaciones, etc.

Los planes de la troika y la UE para Grecia buscan someter a millones de trabajadores y sectores populares griegos, que desde el 2010 vienen manifestándose en las calles con más de 30 huelgas generales contra los planes de austeridad, y que votaron a Syriza con la esperanza de terminar con la aguda crisis social y las imposiciones de la Troika.

El programa de tibias reformas de Syriza, que se propone negociar para seguir pagando la deuda generada por los capitalistas griegos y los banqueros europeos, y a su vez mantener intacta la Unión Europea como bloque capitalista, no podrá dar una salida a estas expectativas.

Para ello, será necesario imponer la anulación de la deuda que hunde al pueblo griego en la desesperación. Esta lucha no corresponde sólo al pueblo griego. Debe contar con la solidaridad internacional activa de los trabajadores europeos y del resto del mundo.


Josefina L. Martínez

Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.

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