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Red Internacional
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EUROPA DEL CAPITAL. Las “puertas giratorias” del capitalismo europeo

Un tercio de los comisarios europeos que dejaron su cargo en 2014 han pasado por las “puertas giratorias” hacia la junta directiva de multinacionales y grupos de lobbistas de los grandes capitales. Los intereses capitalistas de la casta política europea.

Josefina L. Martínez

Josefina L. Martínez @josefinamar14

Miércoles 4 de noviembre de 2015

Ocho comisarios europeos de la Comisión Barroso II, que finalizó en 2014, al dejar sus cargos encontraron rápidamente ocupación en grandes corporaciones privadas, todo “bendecido” por el comité de Ética de la CE. Así lo documenta el último informe del Corporate Europe Observatory (CEO), publicado hace unos días.

La práctica de las “puertas giratorias” es generalizada: comisarios europeos, europarlamentarios, ministros y ex jefes de Estado pasan a ocupar sillones en las juntas directivas de multinacionales, bancos y think tanks capitalistas.

Los mismos políticos que legislan y gobiernan en interés de las ganancias capitalistas, que se reúnen a puertas cerradas con representantes de los grupos económicos, una vez finalizados sus mandatos pasan a ejercer el rol de “asesores” pagos al servicio de esas corporaciones.

Las puertas giratorias o la obscenidad del poder

Viviane Reding cuenta con un largo currículo en las instituciones europeas: Vicepresidenta de la Comisión Europea, comisaria europea de justicia, derechos fundamentales y ciudadanía (2010 -2014), comisaria de información y medios (2004-2009) y comisaria de Educación y Cultura (1999 -2004). Reding integra el Partido Popular Social Cristiano de Luxemburgo (conservadores) que forma parte del Partido Popular Europeo.

Con la renovación de la Comisión en 2014 pegó el salto al sector privado, incorporándose al directorio de la compañía minera Nyrstar 1, a la junta directiva de Agfa Gevaert y a la fundación Bertelsmann, una corporación de fuertes lazos con grupos mediáticos.

Para su paso a Bertelsmann, el Comité de asuntos éticos de la Comisión europea avaló el movimiento con el ridículo argumento de que durante los 18 meses anteriores, Reding se “abstuvo de hace lobby y defender los intereses de la Fundación” en el seno de la Comisión.

Otro caso es el de Siim Kallas, comisario de transporte (2010-2014); comisario de asuntos administrativos, auditorias y antifraude (2004-2010) y comisario de asuntos económicos y monetarios (2004-2004) quien ha pasado a fichar como consultor para la empresa multinacional IT Nortal.

Neelie Kroes dejó su cargo de comisaria europea para la Agenda Digital (2010-2014) para trabajar nada menos que en el Bank of America Merrill Lynch.
La Comisión le pidió a Kroes que “evite hacer lobby directo” para Bank of America Merrill Lynch durante los 18 meses reglamentarios, pero sin hacer ninguna mención a todos los clientes de ese grupo.

Cuando Kroes llegó a la Comisión en el año 2004 tuvo que justificar que no había conflicto de intereses entre sus nuevas funciones en la CE y los 25 altos cargos corporativos que había desempeñado hasta entonces. En ese momento ella prometió que “no volvería al sector privado cuando finalizara su mandato” en la Comisión (sic).

Karel De Gucht, quien fuera comisaria de Comercio y tuvo un rol activo en las negociaciones por el TTIP, fue autorizada por la CE para sumarse a la junta de la compañía telefónica Belgacom (Proximus), a la compañía CVC y a Merit Capital, estas dos del sector financiero.

De Gucht llevó adelante las negociaciones del TTIP, en permanente relación con grupos de lobbistas de las telecomunicaciones. Durante su mandato mantuvo múltiples reuniones a puertas cerradas con la Asociación de operadores de redes de telecomunicación europeos (ETNO) y la compañía Skynet. Ahora trabaja para BelgaCom, propietaria de Skynet.

El ex presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, asumió más de 20 nuevos puestos en la actividad privada después de dejar el cargo que ocupó entre 2004 y 2014.

Una de estas nuevas actividades en el sector privado ha sido como conferencista del exclusivo grupo Bilderberg, ese llamado “gobierno en las sombras” del mundo, donde se reúnen los más poderosos capitalistas y políticos mundiales.

El informe de CEO también destaca el caso del socialista español Joaquín Almunia, candidato a presidente de gobierno por el PSOE en 2000, vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Competencia. Al dejar el cargo en 2014, se integró al “comité científico” que elaboró un estudio sobre energía para una consultora, encargada de presionar en Bruselas por medidas a favor de la industria energética.

Los intereses capitalistas de la casta política

Cuando los integrantes de la primera comisión Barroso dejaron sus cargos, en 2010, se armó un escándalo porque el comisario de Mercado Interno, Charlie McCreevy, anunció que se sumaba a la junta directiva del nuevo banco de inversiones NBNK, cuyo objetivo era la compra de activos bancarios “rematados” a raíz de la crisis financiera. Un banco que se beneficiaba de las políticas de “rescate” masivo al sector financiero que la CE -donde McCreevy ejercía funciones- había facilitado.

El escándalo se transformó en el símbolo de las llamadas "puertas giratorias" y la CE modificó sus regulaciones, extendiendo a 18 meses el período en el cual los comisarios deben informar de sus actividades en el sector privado. Pero como puede verse en el nuevo informe de CEO de octubre del 2015, se trató solo una medida cosmética, ya que las “puertas giratorias” siguen funcionando, tan aceitadas como siempre.

Es completamente ilusorio pretender “controlar” las puertas giratorias con nuevas regulaciones de este tipo desde las propias instituciones europeas, como proponen muchos sectores reformistas de la izquierda europea. Estas instituciones reaccionarias han sido creadas justamente para defender los intereses de los grandes capitales europeos.

Nunca más justo decir, siguiendo a Marx y Engels, que el Estado es la “junta de negocios” de la burguesía. Por esta razón, la casta política y las “puertas giratorias” no podrán eliminarse sin afectar la fuente de sus privilegios y su poder, ese tesoro tan bien custodiado, la propiedad privada de los capitalistas.


Josefina L. Martínez

Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.

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