La rebelión de las trabajadoras domésticas de Nordelta logró una importante conquista. El Concejo Deliberante de Tigre aprobó este jueves el ingreso de la línea 723 al barrio privado más “exclusivo” del país.
Jueves 13 de diciembre de 2018 17:32
La denuncia difundida por La Izquierda Diario se replicó en redes sociales y en los principales medios de comunicación: las trabajadoras domésticas de Nordelta, cansadas de la discriminación, se rebelaron.
Denunciaron que la empresa privada de transportes, Mary Go, se niega a trasladarlas hasta el exclusivo complejo de barrios privados porque muchos de los propietarios y patrones no quieren viajar con ellas. Los “chetos de Nordelta” dicen que las trabajadoras “huelen mal” y “hablan mucho”.
Pero la discriminación de “chetos y chetas de Nordelta” va más allá, también se niegan a que ingrese el transporte público porque según la visión de estos “exclusivos” esta medida vulneraría el "doble anillo concéntrico de seguridad" del barrio privado.
Sin embargo este jueves, luego de una fallida votación el pasado 27 de noviembre, el Concejo Deliberante de Tigre aprobó por unanimidad en sesión extraordinaria una ordenanza que autoriza en los próximos 90 días el ingreso de la línea 723 de colectivos a Nordelta, el emprendimiento inmobiliario cuyo su máximo dueño es Eduardo Costantini.
Un dato no menor, que desde aquí intuimos influyó en esta votación unánime, es que el miércoles 5/12 Nordelta S.A anunció que aceptaría que ingrese una línea de transporte público.
La norma votada, impulsada por el intendente massista Julio Zamora, permite desdoblar los recorridos de la línea para "optimizar el transporte de pasajeros en algunas localidades del partido a los efectos de cubrir necesidades de la población que se fueron manifestando con mayor intensidad a partir del crecimiento urbano y poblacional".
Dudas sobre las intenciones massistas
El Proyecto presentado por Zamora esconde un nuevo negocio para los empresarios amigos y allegados a su gestión.
Hace años que el intendente actual del municipio de Tigre, aliado de Sergio Massa, quiere que entre la línea 723 dentro del Nordelta. Su interés, muy lejos de una genuina preocupación por las trabajadoras domésticas, está en las ganancias que puede generar un nuevo negocio en el complejo. ¿O alguien puede pensar que el intendente de Tigre, que hace tiempo conoce esta situación, se propondrá realmente que su gobierno termine con el maltrato que viven las empleadas del Nordelta? ¿Garantizará alguna medida para terminar con el trabajo "en negro", informal, con las pésimas condiciones laborales, con los abusos y la discriminación que viven día a día? Muy lejos, lejísimos, estamos de eso.
La línea 723 es parte de varios colectivos y “líneas” que funcionan en Tigre, en pésimas condiciones para los propios colectiveros. Ellos cobran por boleto cobrado, al viejo estilo. Y esto significa que al enfermarse, por ejemplo, no cobran su salario ya que para la empresa “no son productivos”.
Lo que los hermana a los choferes con las trabajadoras del Nordelta son las pésimas condiciones laborales. Para Zamora se trata, en cambio, de la oportunidad de un nuevo negocio para un sector de “sus amigos”.
La línea 723 finalmente ingresará al gigantezco predio de Nordelta, será el único transporte que podrán usar trabajadoras y trabajadores, diferenciado del que usan patrones y patronas. Otro paso a conquistar será que los adinerados patrones les paguen los elementales viáticos a quienes limpian, cuidan y mantienen sus casas. Ni un peso para el transporte debería salir de sus precarizados y superexplotados bolsillos.