Tras más de 60 días en huelga y diferentes movilizaciones han advertido a la patronal que continuarán con las movilizaciones.
Aníbal Maza Zaragoza
Viernes 18 de noviembre de 2016
Trabajadoras de las residencias se manifiestan por las calles de Bilbao. (JUAN LAZKANO) Foto: Deia.com
Las trabajadoras de las residencias de Bizkaia llevan más de 60 días de huelga y han advertido a la patronal del sector que continuarán con las movilizaciones hasta que se satisfagan sus reivindicaciones y las de los usuarios. Se manifestaron el pasado día 10 en Bilbao demandando mejoras en el convenio sectorial "Las trabajadoras no van a parar", ha comunicado el representante de ELA Gaizka Miguel.
El pasado lunes 7 de noviembre las trabajadoras hicieron un balance de los 50 días de huelga en el sector (en una rueda de prensa en la sede del sindicato ELA) y llamaron al seguimiento de las movilizaciones que llevaron a cabo esa misma semana. Una concentración, ante el palacio foral y una gran manifestación por las calles de Bilbao en tres columnas -Plaza Zabalburu, Teatro Arriaga y Ayuntamiento de Bilbao- que terminó frente a la sede de la Diputación Foral de Bizkaia.
Los responsables del sector en ELA Gaizka Miguel y Ander Akarregi destacaron el "total" seguimiento de la huelga en las medianas y grandes residencias. Asimismo, han valorado el apoyo de los familiares de los usuarios en el conflicto porque "tanto las trabajadoras como los familiares buscamos una calidad asistencial digna para los usuarios de las residencias".
La Diputación Foral de Bizkaia es la financiadora de las patronales que se hacen cargo del sector. Como suele ser habitual en las privatizaciones del sector público, las empresas maximizan sus beneficios a costa de la plantilla y los usuarios. Las declaraciones de Gaizka Miguel y Ander Akarregi muestran esta situación, desde la Diputación "no se han posicionado" respecto a las demandas de los trabajadores/as el pasado 4 de octubre.
La posterior propuesta empresarial "fue calificada por todos los sindicatos como una falta de respeto". Les plantearon una subida salarial de "menos de 6 euros y una reducción de jornada de 2 horas”, cuando los trabajadores viven una situación de sobrecarga de trabajo y carencia de medios absoluta, además del consecuente sufrimiento de los usuarios.
Gaizka Miguel ha denunciado que "ni la Diputación Foral de Bizkaia, pagadora y responsable del servicio, está haciendo nada para solucionar el conflicto, ni las patronales tienen ningún interés por solucionarlo". De hecho, según informan el Ejecutivo vizcaíno pretende reducir el precio de la plaza a 79 euros (de los 81 actuales) en las 3000 camas concertadas que ha quitado a la pública para llenar los bolsillos de la patronal del sector.
Desde el inicio de la huelga y las movilizaciones las trabajadoras han contado con el apoyo de la asociación de familiares de usuarios de residencias de Bilbao. Cuyos familiares sufren los abusos de la patronal del sector al igual que las trabajadoras. Las empresas, subcontratas de la administración local, sólo persiguen mantener unos beneficios exorbitantes con salarios míseros y mal servicio a los usuarios.
Este frente unido de trabajadores y usuarios es ejemplar, puesto que esta férrea colaboración se mantiene desde el comienzo del conflicto, claramente expresado en las palabras de Juani Céspedes, representante de la asociación de familiares: "apoyamos a las trabajadoras porque las necesitamos. Cuidan de nuestros mayores. Vamos todos unidos",
Ni la patronal, ni los medios a su servicio han conseguido dividir y enfrentar a trabajadores y usuarios como suelen intentar cada vez que la clase obrera sale a la lucha.
Juani Céspedes ha retratado claramente la situación de los familiares: "faltan manos, falta material y faltan muchas cosas". "Nuestros familiares no están atendidos al cien por cien. Se lo merecen, son sus últimos años o días de vida, y pedimos que estén atendidos con una calidad integral".
Asimismo, ha afirmado que sus familiares están "encantados" con los trabajadores/as de las residencias, puesto que "a pesar de su situación, una sonrisa o una palabra de cariño no falta ningún día", aunque el mal servicio que dispone la empresa hace que las trabajadoras “no lleguen”. Y ha demandado "dignidad para los familiares, pero también para los trabajadores".