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Red Internacional
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Política. Las trabas a la reforma laboral: ¿es la DC?

La reforma laboral sigue trabada. El plazo del 31 de enero para aprobarla, se aleja. El Gobierno se propuso convencer a los senadores de la Nueva Mayoría que la rechazan, sin éxito. Y se mueve en vaivenes. Por su parte la dirigencia de la CUT, fracasando su camino de lobby parlamentario, no presentan una alternativa.

Nicolás Miranda Comité de Redacción

Viernes 22 de enero de 2016

La intransigencia del bloque pro-empresarial liderado por la DC

En el bloque pro-empresarial está la llamada “bancada pro- PYME” con senadores PS, PPD y sobre todo los de la DC que la lideran. Complacen así a los senadores de la derecha, que golpean más duro amenazando con recurrir nuevamente al Tribunal Constitucional.

El Gobierno se dio un plazo de 48 horas para convencer a este bloque, sin éxito. Extendió el plazo a una semana para lograrlo. Busca que se apruebe en el plazo auto-impuesto del 31 de enero, perspectiva que parece alejarse. La dirigencia de la CUT clama que cuanto más se atrase, más indicaciones pro-empresariales se introducirán, como se vio a lo largo de este año.

La dificultad del Gobierno para hacerla aprobar, reside en su posición imposible.

Los vaivenes del Gobierno

Entre las indicaciones del Gobierno, en acuerdo con el bloque de senadores pro- empresariales, estuvo la de las “adecuaciones necesarias”.

La Comisión de Trabajo del Senado la rechazo. Primero el Gobierno declaró que la repondría en sala. Pero quedó atrapado en una pinza. De un lado, las posiciones pro-empresariales: la derecha que se muestra intransigente amenazando con recurrir al Tribunal Constitucional en otras materias, como la titularidad sindical. El bloque de senadores de la Nueva Mayoría más pro-empresarial, que se mantiene firme en el rechazo a las medidas que permitan acercarse a los objetivos declarados. De otro lado, la dirigencia de la CUT que rechaza las indicaciones pro-empresariales.

En esta pinza, el Gobierno da otro vaivén, y anuncia que no repondría la indicación de las “adecuaciones necesarias”. Pero negocia nuevas trampas con los pro-empresariales de su coalición, otra fórmula como los “ajustes en turnos y horarios“.

La base de estos vaivenes son sus intenciones de conciliar lo inconciliable. Busca a la vez permitir el derecho a huelga efectivo y fortalecer los sindicatos a cambio de mayor flexibilidad laboral. La dirigencia de la CUT lo dejó pasar, casi nada dijo de esto último. Los intransigentes son los empresarios: a toda costa rechazan lo primero. Solo se le puede imponer, no será una graciosa concesión.

El fracaso del camino de la dirigencia CUT

El camino del lobby parlamentario que siguió la dirigencia de la CUT muestra así que llegó a un punto muerto. Los propios parlamentarios a favor de la reforma dicen que se pase a la votación ahora, más allá de sus resultados. La dirigencia CUT, por lo dicho, también.

La aprobación de las medidas para fortalecer el sindicalismo y el derecho a huelga efectivo, frenar a la derecha, desarmar el bloque de senadores de la Nueva Mayoría pro-empresariales, solo podrá imponerse con la movilización de los trabajadores; el lobby parlamentario no lleva más que a callejones sin salida, en un Parlamento dominado por una casta en compra-venta a los empresarios.