En mi población veo muchas mujeres que tras el confinamiento de la pandemia han desaparecido de las calles, son las mujeres luchadoras de Lo Hermida.
Lunes 20 de julio de 2020
Las mujeres se han confinado en las cuatro paredes de la casa y los maridos
también confinados. Ellos están en las esquinas conversando, una práctica muy machista y segregadora en nuestra propia clase.
Sin embargo hay otro grupo de mujeres luchadoras que se organizaron para el estallido de Octubre y lograron conformar una estructura de combate en pleno conflicto, levantando entre ellas en sus pasajes sus propias barricadas, defendiéndolas de los embates represivos y organizando a los vecinos.
Son un grupo de unas ocho mujeres y que ahora en pandemia combaten la segregación de esta y del machismo organizando ollas comunes (las mismas ollas solidarias que se levantaron en dictadura) y peleando en
la calle cuando así lo amerita el combate. El machismo es otro frente de batalla para ellas, así como el sistema que intenta moldearlas sumisas y esclavas.
Un ejemplo a destacar de las mujeres pobladoras de mi territorio. Jamás rendidas frente al machismo y al sistema.
Reproductivas
Con esta palabra, no se refiere solamente a la “reproducción” biológica humana, sino a la reproducción de la vida y de la circulación de las mercancías en el capitalismo. Esto está representado en todas las tareas que garantizan la reproducción de la fuerza de trabajo: que las y los obreros vuelvan al día siguiente a trabajar habiendo resuelto sus necesidades básicas. Estas tareas abarcan los cuidados, crianza, alimentación, entre otras. Los cuidados, por ejemplo, van desde la atención en los sistema de salud, hasta tener a nuestro cargo personas ancianas que requieren de asistencia permanente.
En el capitalismo solo el trabajo que genera plusvalor se considera productivo, pero esto no constituye una categoría ética sino económica. Pero, como sostiene Rosa Luxemburgo: “Mientras el capitalismo y su sistema salarial gobiernen, sólo el tipo de trabajo que genere plusvalía, que genere beneficio capitalista, será considerado productivo”.
Pensar nuestra batalla
Las posiciones estratégicas se caracterizan por su potencial de desorganizar a las fuerzas estatales o represivas, definición muy ligada a la tarea actual de desarmar la maquinaria bonapartista del gobierno de Piñera que usa la pandemia a su favor. Al respecto, Federici señala que “usan nuestro miedo para desmantelar la protesta” y “tratan de aislarnos en nombre de la pandemia, debemos responder desde la política de los comunes”. La escritora y activista propone como una de las tareas del momento “crear formas de control colectivo (...) fortalecer y crear redes de mujeres (...) para constituir una fuerza que se enfrente al Estado”.
Si queremos echar abajo este sistema capitalista-patriarcal, y avanzar hacia una sociedad sin opresión y explotación, debemos echar mano de una estrategia de ruptura: una estrategia insurrecta, una estrategia proletaria. No estamos obligadas a resistir eternamente. Podemos marcar una diferencia si desde el movimiento de mujeres que mostró toda su fuerza el 8M pensamos una teoría insurreccional, una teoría de enfrentamiento franco y directo con toda la pesada estructura política, económica y social que nos oprime. Si las mujeres somos la primera línea bajo la pandemia machista del capital, es necesario pensar la batalla.
Es hora, entonces, de que el feminismo anticapitalista tome en sus manos la tarea de impulsar activamente la organización de sectores mujeres jóvenes y diversidad, con un programa independiente, que abra la perspectiva de derrotar al capitalismo e imponer un nuevo orden social.