Se discute cómo "ayudar" a los empresarios. Algunos hablan de imitar a otros países y rescatar a las grandes empresas ("muy grandes para caer"). Para las y los trabajadores, despidos, suspensiones y baja de ingresos. Para los capitalistas, dinero para mantener sus ganancias. Ellos deben pagar la crisis.

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile
Miércoles 8 de abril de 2020
Latam, la punta del iceberg
Inició con el pedido de “ayuda” que Latam hizo al Gobierno. No es cualquier empresa. Es emblemática, por su historia, tamaño y dueños. Fundada por el Estado en 1929, en 1985 se inicia su privatización, que se completa en 1994. Ese año, Piñera compró el 16% de la aerolínea a un estimado de $80 la acción, que a febrero de 2010 valían alrededor de $8.800 cada una. Tras asumir como Presidente ese año, vendió su parte a su amigo Cueto. En 2017 Piñera fue sancionado por la entonces por información privilegiada en una operación mediante la cual adquirió 3 millones de acciones de LAN el año 2006, y el 2016, a través de una family office prestó $26.000 millones para Lan a la familia Cueto. La sociedad de la familia Piñera sigue siendo acreedora de deuda de la familia Cueto, accionista mayoritaria de Latam.
Hoy la familia Cueto junto a la norteamericana Delta Airlines, son los principales controladores de la compañía. Estamos hablando de grandes corporaciones. Los más ricos del país y de parte del mundo. Latam controla el 74% del transporte aéreo nacional y es la línea aérea más grande de América Latina, con 43.000 trabajadores (unos 10.000 menos que hace 5 años).
Este monopolio que ha tenido enormes ganancias estas décadas, mientras pide “ayudas” al Estado, redujo un 50% de los sueldos de sus empleados por abril, mayo y junio de 2020. Trabajadores de base de agrupación El Despegue denunciaron esta situación.
Según Fundación Sol Latam además recibe inversiones por $761.107 millones (US$932 millones) desde las AFP, y tuvo utilidades de 190 millones de dólares el 2018. Esa plata permitiría mantener a una nómina de 43.000 trabajadores durante tres meses con sueldos aproximados de $959.725 (o unos $719.794 por cuatro meses).
Rechazamos cualquier intento de “rescate” estatal (¡4 de cada 10 pesos los paga el pueblo con el IVA!) a Latam, que solo irá en beneficio de sus propietarios y accionistas. ¿Acaso Piñera, la familia Cueto y la multinacional Delta, no se han enriquecido usufructuando de una empresa casi regalada por el Estado? ¿Acaso estos profesionales del saqueo y la explotación deberían ser “rescatados”? De ningún modo. Latam debe ser expropiada sin ningún pago a sus controladores, con los recursos fiscales que se requieran para que, mediante el control de sus propios trabajadores, a través de sus comités y sindicatos, den una salida a esta empresa en beneficio del pueblo trabajador, y no de grandes capitalistas ni de sus ganancias.
El Estado al rescate las grandes empresas
Los grandes bancos ya empezaron a recibir “ayuda”. A través de un programa llamado Facilidad de Financiamiento Condicional al Incremento de las Colocaciones, el Banco Central está entregando créditos a 4 años a los bancos, por un monto de 5.500 millones de dólares. Ya varios bancos solicitaron (Banco Chile de Luksic entre ellos) algunos miles de millones. Esta plata a los banqueros, a una tasa técnicamente de 0%, los ayudará para nuevas rondas de especulación y crédito, no a inversión.
En las “empresas estratégicas”, no es solo Latam. Iniciadas las conversaciones, se sumó el gran comercio, luego grandes empresas del transporte, las concesionarias de las autopistas, y así otras.
Juan Sutil, Presidente de la CPC señaló “El Estado tiene que analizar sus opciones con pragmatismo, sin ideologías de por medio. (…) ya que tiene que pensar que debe tener compañías estratégicas”. Lo acompañaron la SOFOFA y los grandes gremios empresariales. Los medios hacen campaña a favor de un rescate, porque si el Estado no entrega plata a las empresas perdemos el trabajo, habrá quiebras y desempleo masivo, porque las empresas mueven la economía nos dicen, entonces debemos ajustarnos el cinturón nosotros y ayudarlas a ellas porque si no lo hacemos le irá mal al país y la sociedad.
También los principales partidos del régimen apoyan el rescate a estos grandes grupos. “No es posible descartar ayudas, salvatajes o incluso estatización de alguna empresa si es estratégica o monopólica” dijo el RN Mario Desbordes. No se olvidó de decir “Eso sí, un eventual rescate no puede ser en las condiciones tan generosas como las que recibió la banca en la crisis de los ochenta”.
“No es el momento de dogmas” había dicho en ex Ministro de Hacienda de Bachelet y el senador PPD Jaime Quintana le dijo a la SOFOFA que “los grandes empresarios deben perderle el miedo a la nacionalización” pues sería “transitorio” hasta que estén bien y el Estado las devuelva. Pura generosidad. El día de ayer, todos los partidos de “oposición” (incluyendo al PC y FA) pidieron nuevas medidas al ejecutivo, y aunque algunas que van en el sentido correcto como prohibir los despidos, dicen “de ser necesario, salvando empresas estratégicas”. Aunque propongan una renta básica (hasta el Financial Times lo pide hoy), la acompañan de ayudas y rescates a grandes empresas, ataques al salario y flexibilización laboral, como hicieron aprobando el tele-trabajo y el proyecto de ley contra el empleo.
El ejecutivo estudia varias alternativas para el rescate a grandes empresas, anuncios que estos días se darían a conocer. 1) BancoEstado preste directamente recurso, volviendo a capitalizarlo. Varios hablan del orden de US$4.000 millones, pues se traduciría en cerca de US$32.000 millones en colocaciones adicionales a la banca. “Por cada peso que se capitaliza a BancoEstado, el banco puede prestar $8”. Este mecanismo se usó en la crisis subprime de 2008-2009. 2) Aumentar el Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios (Fogape), administrado por BancoEstado. “Pequeños” cuyas ventas anuales van desde 100.000 UF (2.861 millones de pesos) hasta 350.000 UF (10.000 millones de pesos, cerca de 11 millones de dólares). Y piensan en subir el límite que podrían ir desde 350.000 UF anuales hasta las 600.000 UF de ventas (17.170 millones de pesos, unos US$ 18,9 millones). Briones habló de una estrategia a “empresas que vayan más allá de las pymes”, o sea grandes empresas. 3) Que grandes compañías puedan emitir una especie de “deuda subordinada” respaldada por una garantía del Estado (como se hizo en la crisis de los 80´). “Sería como ponerles un respirador artificial a las compañías por tres meses”, dijeron en el sector. Todas medidas en beneficio de las grandes compañías.
Ningún rescate a los capitalistas. La crisis la tienen que pagar ellos, no los trabajadores
Hablan de “empresas sistémicas”, en aquellas cuya caída repercutiría en toda la economía, dada la red de proveedores, distribuidores, clientes y trabajadores que sostienen. Son un reducido grupo de conglomerados económicos y grandes ricos que controlan las principales áreas de la economía. Según el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica, “En Chile las grandes empresas representan el 3,2% del total de empresas. Sin embargo, ellas concentraron el 81,6% de las ventas en 2015 y emplean al 53,6% del total de trabajadores. De estas empresas, el 75% son de exclusiva propiedad extranjera.” El año 2013 los ingresos de los 20 mayores grupos económicos nacionales sumaron US$145.000 millones, el equivalente al 52,61% del producto nacional. Estas compañías controlan desde el cobre hasta las telecomunicaciones, el transporte, la energía, pensiones, etc. (ver más abajo una tabla elaborada por La Tercera donde se ven las enormes ganancias de los principales grupos empresariales del país).
¿Quiénes han sido los grandes ganadores durante todas estas décadas? ¿Quiénes se han enriquecido todo estos años las grandes mayorías hemos aguantado el mes a mes? Son esos grandes monopolios, nacionales y multinacionales, las grandes familias, los ricos de Chile. Ellos deben pagar la crisis, no las mayorías trabajadoras y pobres.
Mientras ellas piden “ayudas” o “rescates” las grandes mayorías somos arrojadas a reducción de ingresos, despidos y suspensiones así como bonos miserables. La vieja frase del Manifiesto Comunista, “El Gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa” cobra todo su sentido.
Hay otra salida en beneficio de las y los trabajadores. Para ello, debemos afectar los intereses de los capitalistas, los que han ganado todos estos años. No rescatando a sus accionistas, sino nacionalizando sin pago y bajo control de sus propios trabajadores toda empresa que quiebre o amenaza con ella. Hay que poner fin al saqueo de los recursos como el cobre y nacionalizarlo sin pago, así como a las principales empresas estratégicas del país y los bancos, cuyos empresarios se beneficiaron mediante privatizaciones truchas en dictadura y democracia, y poner esas empresas bajo control de sus trabajadores para que estén al servicio de un plan racional que beneficie al pueblo y no las ganancias de un puñado de monopolios extranjeros y nacionales. Tendríamos recursos enormes para contribuir a enfrentar la crisis sanitaria, para salarios y pensiones que resguarden la salud y la vida de la clase trabajadora, que es lo que está en juego. Un plan que permita reducir la jornada laboral gradualmente incorporando toda la fuerza de trabajo desempleada, arrojada a la miseria creciente.
La crisis la tienen que pagar estos grandes empresarios extranjeros y nacionales, los que ganaron con la dictadura y la transición, los que destruyeron la salud pública donde ahora la crisis sanitaria la pagan los más pobres, aquellos que precarizaron el trabajo y ganaron millones con los sueldos de hambre y las pensiones de miserias a nuestros jubilados. Hay que construir una izquierda de las y los trabajadores, como venimos haciendo desde el PTR y La Izquierda Diario, frente a las variantes que solo promueven la resignación o el mal menor de los ataques, como hace el PC o el FA.
Tabla ganancia principales grupos económicos
DIVIDENDOS POR GRUPOS EMPRESARIALES
en US$

Pablo Torres
Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.