Publicamos la tercera entrega del relato de la lucha por el asilo a León Trotsky de Alberto Fernández, hijo de Octavio Fernández, uno de los iniciadores del trotskismo en México. En esta parte se relatan los preparativos ý cuidados que se tuvieron para garantizar la llegada a Coyoacán.
Lunes 15 de agosto de 2016 22:49
Ante la serie de obstáculos, interferencias y amenazas que se le estaban presentando al Presidente Cárdenas, esté cortó por lo sano habiendo enviado el día 3 de diciembre al Secretario de Relaciones Exteriores un extenso telegrama explicando los motivos y razones por lo que se le estaba concediendo el asilo político a León Trotsky.
"Una comisión de ciudadanos se acercó al suscrito para solicitar que sea concedido por el Gobierno Nacional, permiso de residencia en el Territorio de la República al ciudadano ruso León Trotsky.
...México se siente ahora en el deber de reivindicar con su actitud, una de las conquistas de mayor contenido humano que había ya logrado el Derecho de Gentes, la prerrogativa de asilo para los exiliados por causas políticas.
...En virtud de las razones anteriores, queda usted autorizado para que cuando se le presente la solicitud formal de asilo a favor del señor Trotsky, la tramite usted de conformidad.
Presidente de México. Lázaro Cárdenas." [12]
"Una comisión de ciudadanos se acercó al suscrito para solicitar que sea concedido por el Gobierno Nacional, permiso de residencia en el Territorio de la República al ciudadano ruso León Trotsky.
...México se siente ahora en el deber de reivindicar con su actitud, una de las conquistas de mayor contenido humano que había ya logrado el Derecho de Gentes, la prerrogativa de asilo para los exiliados por causas políticas.
...En virtud de las razones anteriores, queda usted autorizado para que cuando se le presente la solicitud formal de asilo a favor del señor Trotsky, la tramite usted de conformidad.
Presidente de México. Lázaro Cárdenas." [12]
Otro telegrama fue enviado, el 4 de diciembre, al Secretario de Gobernación Lic. Silvestre Guerrero ordenándole que preparara la llegada de Trotsky. [13]
La comunicación oficial de parte de la Secretaría de Relaciones había tardado todavía algunos días, pero finalmente la había hecho pública a los medios el 7 de diciembre.
Como era de esperarse la alegría de los delegados era delirante. En estas circunstancias se prosiguió hacia Torreón para hacerle presente al general Cárdenas el agradecimiento de los trabajadores y asegurar que no hubiera alguna otra maniobra para obstaculizar el otorgamiento de la visa.
Al arribar a Torreón la delegación, ya no fue recibida personalmente por el Presidente. En representación del general Cárdenas, el señor Agustín Arroyo Ch. les mostró a los delegados, centenares de comunicados del Partido Comunista Mexicano, del comité nacional de la CTM, de Lombardo Toledano y otros agentes nacionales y extranjeros del estalinismo, exigiendo el no-otorgamiento de la visa, amenazando con generar demostraciones.
También el señor Arroyo Ch. les mostró la infinidad de felicitaciones por medio de telegramas y todo tipo de comunicados de destacados intelectuales y organismos de trabajadores que llegaban del país y de todos los rincones del mundo.
"México llegaba a ser la excepción del planeta. Trotsky ya no estaba sin visa y la resolución del Presidente Cárdenas al otorgarla, en contraste a la actitud de los gobier nos de todo el mundo, se convertía en un acontecimiento de trascendencia mundial".
Preparando la llegada
En el otoño de 1936, en plena guerra civil española, había llegado a México una delegación del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), encabezada por Daniel Rebull (David Rey), con el objetivo de hacer proselitismo por la lucha contra el levantamiento fascista de Franco y recabar fondos para la compra de armas. Rebull era un veterano militante de la izquierda y amplia experiencia en actividades clandestinas en España. Fernández, a diferencia de otras organizaciones trotskistas, conservaba una estrecha relación con el POUM.
El asesoramiento que proporcionó Rebull a Fernández en las medidas de seguridad para el arribo de Trotsky, fue de extrema utilidad.
En Noruega Trotsky y Natalia fueron embarcados sin mayores miramientos en el buque tanque noruego "Ruth" el 10 de diciembre de 1936.
"Durante algún tiempo nosotros mismos ignorábamos a donde le conducían. ¿A la URSS a entregarlo a la GPU? ¿Venía a México? Por fin, tras días de espera un radiograma procedente del barco informó que traía ruta a México, pero se ignoraba el puerto de desembarco. Más tarde mensajes inalámbricos dieron a conocer a las autoridades, que Tampico era el sitio elegido y por fin Trotsky arribó a playas mexicanas la mañana del 9 de enero de 1937".[14]
Estuvieron a recibir a los Trotsky; Max Schachtman por parte del Socialist Workers Party (SWP); George Novack, secretario de la ACDLT; Frida Kahlo en representación de Diego Rivera; El general Beltrán en representación del presidente de la República. A las 10 de la noche del 10 de enero, los Trotsky abordaron el tren presidencial "Hidalgo" que fue enviado especialmente por el general Cárdenas.
"En las frías tinieblas de una madrugada del mes de enero, Diego Rivera y los otros tres miembros del BP de la sección mexicana, silenciosamente abandonaron el sanatorio del Dr. Marín en donde Rivera había estado recluido durante varios días... Un hecho trascendental los embargaba de emoción. Pocas horas más tarde arribaría Trotsky a bordo del tren de Laredo... En el Café Principal se reunieron con agentes especiales de la Secretaría de Gobernación, de Comunicaciones y de la policía que ya los aguardaban y que debían acompañarlos a la recepción a Trotsky... Calles más adelante y de antemano convenidas, camionetas de la policía y autos con amigos seleccionados, se les unieron" [15]
La comitiva enfiló rumbo a la estación de Lechería a donde realmente arribaría Trotsky. Se les unieron Frida Kahlo y Max Schatchman, quienes habían regresado de Tampico por separado, así como Antonio Hidalgo.
Entre tanto en la Cd. de México eran movilizados grupos de trotskistas mexicanos, a lugares estratégicos en previsión a alguna eventualidad. Se efectuaron varias maniobras de distracción para evitar a los provocadores estalinistas. En la casa de Diego Rivera en la calle de Altavista en San Ángel Inn, grupos de trabajadores hacían acto de presencia aparentando que esa casa sería el destino de los Trotsky. En la estación de ferrocarril de Buenavista también había grupos de trabajadores e inclusive grupos del pueblo, señoras con ramos de flores esperaban el arribo del tren que transportaba a Trotsky, así como también lo hacían grupos de provocadores estalinistas.
En la estación de Lechería hubo que ocultar los autos de la legión de periodistas que recorrían la carretera, olfateando que en algún lugar de ella llegaría Trotsky.
Trotsky en México
"Por fin una columna de humo en la lejanía y el convoy entrando en la estación (11 de enero de 1937)... un alud de reporteros y gente surgida como por arte de magia volcándose al último carro del convoy; los disparos de las cámaras fotográficas y Trotsky descendiendo del carro con su barbilla blanca, sus ojos asombrados tras de los lentes, con snikes, portafolios al brazo y sonriente. Natalia, pequeña silenciosa y plena de asombro sin límite al verse entre camaradas y amigos... Trotsky y Natalia repartían saludos a los amigos. Recuerdos todos de unos momentos de confusión emocional, nublados ya por el tiempo y vívidos sin embargo". [16]
"Al cruzar la comitiva frente al enorme edificio en construcción del Hospital Militar...unos bocinazos indicaron a los centenares de obreros de la construcción que allí laboraban, amigos todos ellos de la IV Internacional, que era Trotsky el que llegaba. Y este quizás pudo alcanzar a percibir los puños en alto con que aquellos le daban la bienvenida". [17]
El relato anterior, nos revela que la obtención de la visa para Trotsky no fue producto de una simple solicitud o de una carta. Fue una labor de lucha conjunta de varios días, en la que contribuyeron, la personalidad destacada en aquella época de Diego Rivera; el dinamismo y acciones de Octavio Fernández y del buró político de la sección mexicana de la IV Internacional; de representantes y obreros de organizaciones de trabajadores; la intervención decisiva del general Francisco J. Múgica y la solidez y altura de estadista del general Lázaro Cárdenas. ●
Acá puedes leer la primera entrega:
Cómo se obtuvo el asilo político para Trotsky
Acá puedes leer la primera entrega:
Cómo se obtuvo el asilo político para Trotsky
Acá puedes leer la segunda entrega:
La pelea por obtener el asilo para León Trotsky
Acá puedes leer la segunda entrega:
La pelea por obtener el asilo para León Trotsky
NOTAS:
[12] Unidad de Presidentes. Lázaro Cárdenas del Río. Archivo General de la Nación
[13] Olivia Gall, Trotsky en México, Ediciones Era, 1991, pp 26.
[14] Octavio Fernández V., op. cit.
[15] Ídem.
[16] Ídem.
[17] Ídem.