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Red Internacional
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¿Ley de indulto pactado con un gobierno violador de los DDHH?

Luego de que el Tribunal Constitucional le diera un espaldarazo momentáneo a Piñera, la oposición, en lugar de darle un golpe contundente al presidente más odiado en décadas, se apresuró a preparar una nueva cocina, un nuevo acuerdo para asegurar la paz del régimen y oxigenar a Piñera. Ahora quieren llevar al terreno de los “mínimos comunes” una ley de indulto a presos políticos nada más y nada menos que con el gobierno responsable de miles de violaciones a los DDHH desde la rebelión de octubre de 2019.

Sábado 8 de mayo de 2021

Yasna Provoste, la ex ministra que se encargó de aplacar la Revolución Pingüina de 2006 y que fue destituida luego por una acusación constitucional, volvió desde las sombras para ser el nuevo tanque de oxígeno que le faltaba al gobierno en un momento en el que el movimiento obrero venía posicionándose nuevamente como un actor principal en la escena política, con la lucha portuaria a la cabeza frente a las amenazas de Piñera de llevar el tercer retiro al Tribunal Constitucional, y que lo hacía peligrar nuevamente.

La oposición trajo a Provoste por la misma razón que realizaron la primera cocina del “Acuerdo por la Paz”: no solo para salvar a Piñera, sino que al régimen. En este contexto, proponen los mínimos comunes con el gobierno. Estos mínimos comunes, según la misma Yasna Provoste ha intentado dejar en claro, son lo suficientemente mínimos como para que el gobierno quiera aceptar sin rechistar.

Así, este viernes se pudo ver titulares que vendían humo diciendo que la oposición buscaba incluir el indulto a presos por el estallido, pero tan solo horas después Provoste ya estaba descartando la opción, ya que el gobierno no iba a querer llegar a ello. ¿De qué sirve una “oposición” que busca proponer sólo cosas que el gobierno quiera aceptar? No hay que pensarlo mucho, como oposición sirven absolutamente de nada. Como salvavidas del gobierno al que supuestamente se oponen son campeones.

Se supone ahora que las conversaciones entre la oposición y el gobierno se han tensionado, pero no es más que teatro electoral. El parlamentario Rodrigo González (PPD) declaró que habría que ver de indultar a quienes tengan prisiones preventivas “excesivas” tras la rebelión. Adivinen de qué depende si se consideran excesivas o no… ¡Bingo! de lo que el gobierno considere así, ya que es para pactar un “mínimo común”.

La derecha por su parte está apuntando a decir que hay que separar el tema de los Derechos Humanos del tema de los indultos. Ahora hemos visto a Piñera incluso pedir que se pare con la violación a los Derechos Humanos en Colombia, ¡Si hay que ser caradura! Si el gobierno se puede poner así la careta con los DDHH cuando él mismo es responsable de cientos y miles de estas violaciones a los DDHH, imaginemos cómo sería que consideraran liberar de sus prisiones políticas a cientos de jóvenes aún en las cárceles. Ni siquiera han querido reconocer la condición de prisión política.

Acuerdos, cocinas y cortinas de humo por doquier no podrán liberar a nuestra y nuestros prisioneros políticos. Las maniobras de la “oposición” parlamentaria no son más que una puesta en escena. La libertad de quienes lucharon contra el gobierno asesino de Piñera y los grandes empresarios no se negocia con quienes los metieron en la cárcel, se arranca con lucha y movilización. Tampoco se deja “para más adelante” como quiere hacernos creer la “oposición” con Provoste a la cabeza. La cocina de los mínimos comunes busca justamente crear la ilusión de que algo está cediendo el gobierno y de falsas esperanzas en las instituciones del régimen. La única salida está en las calles, en el ejemplo que está mostrando el pueblo colombiano contra la derecha de Duque.