El número de refugiados e inmigrantes que llegaron por tierra y mar a la Unión Europea ha superado el millón este año, aunque otras 3.600 personas han muerto o desaparecido.
Miércoles 23 de diciembre de 2015
Foto: REUTERS
Estos datos fueron anunciados por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que además informaron en un comunicado conjunto que la mitad de los inmigrantes que arribaron al continente eran sirios que escapaban de la guerra, otro 20% provenía de Afganistán y un 7% eran iraquíes.
De un total de 1.005.504 refugiados registrados en Grecia, Bulgaria, Italia, España, Malta y Chipre al 21 de diciembre, la gran mayoría - 816.752 - llegaron por mar a Grecia, dijo la OIM.
"Sabemos que la inmigración es inevitable, es necesaria y es conveniente", dijo el jefe de OIM, William Lacy Swing, en un comunicado. "Pero no es suficiente contabilizar el número de los que llegan o los casi 4.000 que fueron reportados perdidos o ahogados este año. También debemos actuar. La inmigración debe ser legal y segura para los inmigrantes y los países que serán su nuevo hogar", agregó.
Estas declaraciones se contradicen absolutamente con las políticas cada vez más restrictivas de los gobiernos imperialistas europeos hacia los inmigrantes, mientras refuerzan las fronteras militarizándolas, convirtiéndolas en verdaderas fortalezas.
ACNUR prevé que la llegada de inmigrantes continúe a una tasa similar en el 2016, aunque el portavoz de OIM, Joel Millman, dijo que era imposible proyectar cifras futuras.
El alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Antonio Guterres, pidió el viernes "un masivo reasentamiento" de sirios y otros refugiados dentro de Europa, para distribuir a varios cientos de miles de personas antes de que el sistema de refugio del continente se desmorone.
Esta situación se está convirtiendo en un verdadro drama para miles y miles de migrantes que se ven obligados a huir del hambre, la guerra y la desesperación de países desbastados. Las medidas de los gobiernos europeos, con leyes de extranjería y de asilo cada vez más restringidas, las cárceles de los CIEs (Centros de Internamiento para Extranjeros) y fronteras cada vez más militarizadas, muy lejos de resolver esta situación, refuerza las políticas racistas y xenófobas.