A pesar de los datos que sugieren que el deterioro económico podría estar llegando a un piso, el ministro de economía señaló desde EE.UU. que "estamos peor" que en 2014. La caída de los precios de la soja y el faltante de dólares, amenazan la precaria estabilidad.
Esteban Mercatante @EMercatante
Martes 21 de abril de 2015
En un alto de la asamblea del FMI y el Banco Mundial en la que estaba participando, el ministro de Economía Axel Kicillof, reconoció que la economía argentina está “peor” que el año pasado, ya que “hay factores muy negativos”.
Entre estos mencionó la caída en el precio de los commodities, “que en el caso de las materias primas agrícolas ya llega al 30% y en el de productos minerales, incluido el petróleo, ya alcanzó al 50”. También afirmó que el dólar está “sobrevalorizado”, haciendo referencia a las devaluaciones de varias monedas en relación con la Argentina.
Estas declaraciones de Kicillof ocurren en el mismo momento en que algunos analistas empezaban a hablar de un piso en la caída de la actividad económica, apoyados en que varios índices de actividad –privados y oficiales- vienen sugiriendo un cambio de tendencia. Así, desde el gobierno nacional mismo salen a poner límites a cualquier entusiasmo.
La economía, al ritmo de la disponibilidad de dólares
Es que la economía argentina atraviesa otro año signado por lo que ocurra con su disponibilidad de dólares. El conflicto con los buitres y el fracaso de la emisión de títulos en dólares intentada a fines de 2014 en un momento de fuertes turbulencias, dejaron al Banco Central con la ayuda del Banco de China como único complemento a los dólares que ingresan por las exportaciones de soja y otros granos. No hay perspectiva de que disminuya la dependencia de estas fuentes para conseguir verdes, aunque el gobierno buscará atenuarla licitando hoy deuda en dólares por 500 millones de dólares. Como a diferencia de diciembre el gobierno renunció esta vez a fijar la tasa, licitando para que la fije el mercado, las perspectivas podrían ser esta vez de éxito. Por lo pronto, sin embargo, los agrodólares mandan. Y estos últimos, en los que va del año, muestran una disminución preocupante.
Hasta la fecha, la liquidación de los exportadores de soja es de U$4.500 millones, contra U$6.447 acumulados en igual período del año pasado. Se trata nada menos que de una disminución de 30% respecto de 2014. El agravamiento de los factores desfavorables señalados por Kicillof, hace prever que esta brecha se mantendrá o incluso aumentará.
Con una moneda nacional “cara” frente al dólar, que quedó muy desfasada en su cotización frente a la devaluación que tuvieron el real y otras monedas respecto de la divisa norteamericana, se alimenta una expectativa unánime de devaluación para 2016, cualquiera sea el ganador de la contienda electoral.
Sumando a esto que los precios de los commodities vienen bajando, es previsible que los sojeros venderán este año apenas lo indispensable para cubrir los costos, y guardarán el resto a la espera de una mejor ecuación económica, aunque esta misma estrategia falló el último año por el deterioro de los precios internacionales. De cumplirse este pronóstico, a partir de agosto podría empezar a sentirse fuerte la escasez de dólares.
La receta para pasar la primavera: cuidar las reservas enfriando la economía
Frente a esta restricción por el lado de los ingresos, y con reservas líquidas utilizables en el Banco Central de 17 mil millones de dólares (en total el BCRA tiene 31.500 millones de dólares, pero no todas pueden utilizarse), los compromisos financieros públicos y privados en dólares suman 18 mil millones de dólares.
Por eso, el manejo de la cuestión del dólar requerirá de una aplicación aún más intensa de las herramientas que se vienen aplicando: freno de importaciones, con impacto en la industria, bicicleta financiera alimentada por el endeudamiento de corto plazo del Banco Central mediante las llamadas letras del BCRA –Lebacs– para contener cualquier atisbo de corrida, y patear para 2016 numerosos compromisos.
En una lista incompleta, podemos mencionar que las empresas multinacionales acumularían por utilidades retenidas por 13.000 millones de dólares –cuyo giro frenó el gobierno, pero sin limitar el “derecho” de las firmas a girar los dólares sino sólo frenando su aplicación. Mientras tanto, la deuda por importaciones que cuyo pago no se saldó por freno del gobierno en el acceso a dólares alcanzaría a 3.500 millones de dólares. El swap con China tiene vencimientos a principios del próximo año por 6.000 millones de dólares. Mientras tanto, los pagos de deuda frenados por el juez Griesa alcanzarían a 2.800 millones de dólares.
Parte de la ingeniería para llegar a fin de año consistirá en seguir ampliando este cóctel explosivo a futuro –elemento cierto del supuesto “plan bomba” del que viene hablando hace meses el periodista de Clarín Marcelo Bonelli-; otra parte es mantener el pie en el freno a la producción, bloqueando la compra de insumos para cuidar los dólares. Aunque, cada vez más llegando a las elecciones, esto vaya acompañado de planes para incentivar el consumo, en el mejor de los casos podrá aliviar parcialmente los efectos de una política que es de conjunto recesiva.
Todo esto no permite prever que podrán atravesarse exitosamente las dificultades. Esto dependerá de en qué medida la economía se ve golpeada por un viento “de frente”. Cuenta a favor, entre otras cosas, que la caída en los precios de la soja se ve superada por la caída del petróleo, lo que alivia el costo de las importaciones energéticas. Pero esto, al mismo tiempo, se ha vuelto una amenaza para los proyectos de Vaca Muerta, difíciles de sostener si los precios del crudo mantienen su caída. También es una ventaja para el gobierno que cuenta con herramientas para sacrificar actividad económica en aras de la estabilidad, evitando el descalabro aunque esto peque sobre los ingresos y el empleo.
Lo que está fuera de duda, es que aún en caso de éxito en pilotear este año, el gobierno no está evitando, sino sólo posponiendo, el ajuste que los economistas que asesoran a los principales candidatos a la presidencia y varios consultores ya discuten a viva voz.