La radicalización de las posiciones de la UDI y la esperanza esquiva de resucitar el centro político anuncian que el panorama político se mantendrá inestable tras la aprobación del proyecto de retiro

Ιωαχειν Santiago de Chile
Martes 28 de julio de 2020
Sin ceremonia pero con una gran expectación, en una vigilia transmitida en cadena nacional, Sebastián Piñera firmó y promulgó el proyecto de ley por el cual su gobierno se enfrascó en una áspera batalla con el congreso que terminó desangrando las filas del oficialismo generando un aparente fortalecimiento de la oposición. Algo que la UDI no ha dudado de catalogar como un “parlamentarismo de facto”.
Las bolsas chilenas se toman un respiro anotando alzas ante una inminente reactivación del consumo dado que se estima que cerca del 86% de los afiliados a las AFP hará retiro de su 10%. A esta reactivación se suma la caída del dólar , que este lunes retrocedía $10,32 a una punta vendedora de $765,96 comparado con $776,28 del cierre del viernes, registrando su menor nivel desde el 8 de enero. Se estima que para hacer frente al retiro masivo de fondos las AFP deberán liquidar dólares en el mercado local lo que genera una presión a la baja en el tipo de cambio.
Esto puede convertirse en un enorme estímulo al sistema bancario y crediticio, lo que en parte motiva el alza de las bolsas y el optimismo de los inversionistas. De última, el dinero que retire la gente de sus fondos de pensiones volverá rápidamente a sus bolsillos. En Chile hoy encontramos una rara especie de economistas caracterizados por ser los más optimistas a nivel mundial, pero que hace unas horas gritaban en círculos que el mundo se acababa.
Mientras, el gobierno suma derrota tras derrota, convirtiéndose en una imagen del dicho popular: “corrieron solos y llegaron segundos”. La derecha recalcitrantemente neoliberal empujo a la izquierda a esa clase media C1-C2-C3 a quienes incluso llegaron al “ridículo” de acusar de querer hacerse ricos o evadir impuestos con el proyecto del retiro del 10% de las AFP. Cuando esto no funcionó alegaron la inconstitucional de la ley debatida en el congreso: esto sin duda encendió aún más la popularidad de la ley dado el amplio rechazo a la actual Constitución.
El desangramiento parlamentario de la derecha
Este derramamiento fue generado por esta apuesta errónea que los llevo a desacoplarse de su propia base electoral. Acusaron a la misma clase media, que les dio el gobierno en las elecciones pasadas, de querer sacar provecho de la situación [1]. Esto volvió a encender los sueños de la oposición de constituir una renovada alianza de centro izquierda capaz de dar “gobernabilidad al país” y convertir a esa clase media en votos.
Este lunes los 4 comandos por el apruebo ligados a la concertación, al Partido Comunista y al Frente Amplio anunciaron a la prensa que se encontraban realizando gestiones para unificarse en un solo comando. No faltaron los optimistas que no evitaron la emoción de filtrar sus esperanzas a los medios. Ayer Carmen Frei declaraba desde la DC, “el proceso constituyente es una oportunidad para que la oposición se articule y, reconociendo nuestras diferencias, podamos desarrollar una alternativa de gobierno que les compita a las fuerzas oficialistas que tan mal lo han hecho”.
Y mientras miles de trabajadores se han volcado a las sucursales de las AFP con la esperanza de hacer efectivo el retiro del dinero, la discusión en el Congreso parece no augurar un futuro tranquilo. La discusión del proyecto de reforma constitucional que establece un impuesto a los superricos avanza en el congreso generando inquietud en los inversionistas. ¿Qué depara el futuro proceso constituyente con este nivel de polarización para las inversiones de los empresarios y las trasnacionales extranjeras?
Gabriel Boric , por supuesto, sale a tranquilizarlos. El diputado por fin puede mostrar que su estrategia de alcanzar grandes mayorías en el parlamento puede funcionar. “Soy partidario de una constitución de mínimos comunes” dice el parlamentario. ¿Qué significa esto? Que la futura convención constitucional debe discutir una carta de principios generales con las que todos estemos de acuerdo, dejando la discusión de los derechos esenciales (educación, salud, vivienda, medio ambiente, pensiones) para el debate político posterior. ¿Qué discutimos entonces? Si pasamos de un sistema presidencial a uno parlamentario. Ese es el tipo de discusiones que cree el diputado aliviarán el hambre del pueblo, y la rabia por estos últimos 30 años.
El proyecto de retiro del 10% de las AFP fue posible porque logró una mayoría política al tratarse de una medida subsidiaria, que obliga a pagarnos con nuestros ahorros la crisis provocada por los empresarios, por lo que era fácil ganarse el apoyo de diputados de la derecha “moderada”. No terminará con los meses de cesantía, precariedad laboral, pérdida del salario y no es más que un alivio momentáneo a costa de entregar a un futuro incierto nuestro derecho a tener pensiones que garanticen una existencia “digna”.
El delirio neoliberal de la UDI
Cierto es, que las palabras del diputado Boric no los tranquilizaron a todos. La UDI, que aún sostiene que el enfrentamiento es inevitable, salió a agitar su propia agenda parlamentaria: vender TVN y CODELCO, aplicar una ley de flexibilización laboral, rebaja de un 25% del impuesto corporativo y un sinnúmero de medidas encabezadas por la siguiente consigna: si aún no hemos privatizado algo significa que no lo hemos hecho bien.
Es el último manotazo de ahogado del programa original con el cual se propusieron llegar al gobierno, el cual quedó completamente obsoleto, y fieles a sus principios defenderán hasta el final su apuesta estratégica de que sin un gran ajuste a los trabajadores y trabajadoras chilenos es imposible la supervivencia a largo plazo del modelo neoliberal, aunque el costo de eso sea imponerlo a sangre y fuego como quisieron hacerlo en octubre con los de muertos, los miles de prisioneros políticos que aun están encarcelados, los cientos de mutilados, y los torturados.
En este contexto pueden desarrollarse tres escenarios o una combinación de estos:
A.-Se logra conformar una alianza de centro-izquierda capaz de ofrecer una alternativa creíble para gobernar aunque se mantengan las movilizaciones y se gane la confianza de los empresarios siendo capaz de modificar algunos aspectos del modelo para “calmar el ánimo de las masas”
B.-Una salida autoritaria motorizado por una derecha que se niegue a modificar cualquier aspecto del modelo
C.-Un escenario de radicalización de la lucha de clases motorizada por la profundización de la crisis económica y sanitaria que haga intolerable mantener su situación y que esta movilización logre generar un cambio radical del modelo.
¿Cuál de los tres puede desarrollarse? Hacer futurologia solo nos lleva a una pasividad expectante que es completamente impotente para incidir en el curso de los acontecimientos.
De momento la tarea de los militantes revolucionarios consiste en agrupar y organizar a la vanguardia que surgió en los últimos combates para levantar una alternativa política de la izquierda anticapitalista de los trabajadores. Si no nos organizamos los mismos de siempre ya preparan el mismo libreto ya conocido. En todos los borradores de ese libreto los grandes perdedores son la inmensa mayoría del país.
Con una crisis económica, política, social y sanitaria el escenario está abierto para estallidos espontáneos de movilización popular o acuerdos espurios en los salones parlamentarios entre los mismos partidos políticos de siempre a espaldas del pueblo. En todos ellos el gran ausente es la capacidad de organizar esa enorme fuerza para asestar el golpe definitivo a este régimen político que funciona solo en beneficio de los empresarios y que heredamos de la dictadura.
Con un gobierno debilitado y un congreso que busca empoderar como el gran articulador de un nuevo pacto con los empresarios para mantener el status quo, es necesaria una alternativa política que plantee la renacionalización de los recursos naturales , la nacionalización del sistema de AFP, las empresas estratégicas y los recursos energéticos para ponerlos bajo el control de la clase obrera organizada en un gobierno de los trabajadores que con estos medios pueda garantizar los derechos básicos de toda la población( salud, vivienda, sueldo base igual a la canasta familiar, pensión digna, educación , medioambiente, etc) para terminar la miseria y a la locura irracional a la que el capitalismo nos condena.
Para lograr esto es que peleamos por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana impuesta mediante la movilización, para echar abajo los límites que nos impone el actual cronograma constituyente y la institucionalidad pinochetista.
Cuando nos volvamos a preguntar en unos meses ¿Qué nos quedó del 10% de los fondos de pensiones? La respuesta será sencilla: nada. El dinero será consumido por las deudas y la necesidad de paliar el hambre. Si la catástrofe económica continua esto puede generar una enorme desmoralización de la población la que será arrojada a la lucha por la subsistencia y verse expuestos a ser seducidos por populismos autoritarios que ofrezcan salidas rápidas a la desesperación.
Todos y todas quienes queremos evitar que esto pase y que creemos que es necesario construir una salida revolucionaria a la situación tenemos la oportunidad de discutir las vías concretas para evitar que los mismos de siempre vuelvan a escribir la historia.
[1] las encuestas señalaban que un 60% del electorado de derecha apoya el proyecto del retiro.

Ιωαχειν
Editor y columnista de la Izquierda Diario