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Red Internacional
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Opinion. Lo que se viene

En los próximos días deberemos presenciar un show mediático de proporciones por la muerte del ex Presidente Patricio Aylwin. A pesar de que aún resuenan los ecos de una cobertura periodística desproporcionada y exagerada de las lluvias caídas en la Zona Central, principalmente de la televisión, para quienes este tipo de eventos se convierten en eventos tan solo comparables a una Copa América o un Mundial de Fútbol.

Cristian Bustos

Cristian Bustos Periodista @bustoc

Miércoles 20 de abril de 2016

“Toda la carne en la parrilla”, es el lema de los maratónicos y monotemáticos noticieros que se plagian unos a otros a los damnificados, los anegados, los comerciantes arruinados, las autoridades que hacen la vista gorda o son francamente ineptas, y los ejecutivos de las empresas responsables que cobran bonos millonarios por sus aportes al desarrollo del capital privado, pero que desconocen leyes esenciales de la naturaleza.

La muerte de Aylwin augura un torrente de notas comparable al Mapocho fuera de cauce, hasta después de su entierro. Una y otra vez se machacarán los discursos del finado, una y otra vez hablarán los viejos camaradas sobrevivientes y feligreses rememorando hasta los más mínimos detalles de su historia política –no mencionarán, por supuesto, su rol en la caída de Allende, cuando le negó la sal y el agua en la comida en la casa del Cardenal- y los televidentes entrarán en una suerte de hipnosis, como si todo lo que ven y escuchan, fuera algo nuevo e inédito.

Mientras, la agenda del país real continuará entre misas y velorios. El Llanero Solitario de la comarca, habrá terminado por imponer su agenda corta antidelincuencia que permitirá a las policías salir a la caza de emigrantes, de negros, mestizos, pobres y estudiantes. Ese es el “target” de una ley discriminadora, clasista y sectaria, que nos hará retroceder a los tiempos más amargos de la dictadura y que la derecha terminó por imponer.

También se avanzará en la aplicación de la ley antiterrorista en la Araucanía, y que como clama el periodista y escritor Pedro Cayuqueo, el problema es y ha sido siempre político, no policial, y tiene que ver con un Estado incapaz de avanzar en una nueva convivencia social que repare los daños causados al principal de nuestros pueblos originarios, como sí lo han hecho naciones como Australia, Canadá y Nueva Zelandia, que tanto nos gusta imitar.

Es el Chile que los medios ignoran la más de las veces y que si llegan a mencionar estos temas es siempre una información mínima y sesgada que nunca alcanza el grado de cobertura que se le confiere a eventos climatológicos, que no son ni han sido un diluvio ni un huracán, o que la muerte de un anciano ex Jefe de Estado, debiera ser tratada con mayor sobriedad y no como un show festivalero.
¡¡¡Qué siga la función!!!