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Red Internacional
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Antofagasta. Daniel Adaro, el alcalde condenado por fraude al fisco

En las pasadas elecciones parlamentarias el candidato “independiente” pretendió tapar el sol con un dedo y dejar en el olvido el escandaloso fraude al fisco que le costó una sanción de 7 años en la vida política.

Miércoles 18 de octubre de 2017

En las pasadas elecciones parlamentarias el candidato “independiente” pretendió tapar el sol con un dedo y dejar en el olvido el escandaloso fraude al fisco que le costó una sanción de 7 años en la vida política.

Adaro fue conocido por el “verano naranja” y las graves polémicas con sectores públicos por no pagos de deudas e irregularidades financieras durante su periodo de alcaldía. Cuestión que en el 2008 le costó el cargo debido a acusaciones en su contra por fraude al fisco las cuales mencionaban presunta utilización de recursos de subvención escolar para contratar asesores políticos.

Destacando que los montos objetados en el proceso de fraude oscilaban en alrededor de $243 millones. Así mismo la deuda en la CMDS llegaba a los $600 millones durante su período de alcalde, cifra que se supone fue “pagada” tras la contratación irregular de 3 ingenieros comerciales, los cuales fueron contratados sin ningún proceso de licitación regular a los cargos.

Respecto a la irregularidad, Adaro señaló “si soy alcalde puedo contratar a quién quiera”, relevando que los honararios recibidos por tales asesores correspondían a cifras considerables de $17 millones, según sus propias declaraciones.

Lo anterior fue denunciado y culminó con la condena en el año 2010 por tales acusaciones, sentenciado a cumplir siete años alejado de cargos de elección popular.
Hasta el 2017, cuando éste representante de la vieja política corrupta y al servicio de los intereses personales, volvió a postularse manteniendo como sus principales ejes el desarrollo del borde costero y la seguridad ciudadana. Pareciendo olvidar, que durante su alcaldía apareció como principal responsable del problema con las cámaras de seguridad del centro de la ciudad, las cuales se encontraban operando con dificultades porque el municipio no entregó dineros para su óptimo funcionamiento. Al respecto el gobernador Arnaldo Gómez, señalo que el municipio se comprometió a costear los 18 millones anuales que implicaba la operación del sistema. Sin embargo Adaro desconoció esto y se negó a entregar dichos fondos.

Adaro expresa la vieja política de la corrupción que se encuentra apernada en el parlamento, con casos como SQM, Caval, Corpesca, entre otros. Por lo que no resulta una alternativa para aquellos que quieren terminar con los privilegios de la casta parlamentaria.