De las cuatro trans asesinadas en el Camino de Cintura, dos eran testigos clave en una causa que implica a al menos ocho policías por organizar y encubrir una red de trata.
Facundo Martínez Cantariño Docente SUTEBA
Miércoles 13 de febrero de 2019
Como publicó el diario La Nueva Mañana, Pamela Arancini (40), Maxim Brizuela (22), Marilin Sosa (32) y Laly Heredia (36) fueron asesinadas en los últimos cuatro meses en la ruta provincial 4, en el llamado Camino de Cintura.
Pamela y Maxim habían declarado durante los últimos años en una causa por trata y explotación sexual que implicaba directamente a fuerzas de la Policía Bonaerense. Es moneda corriente en esa ruta que la policía cobre enormes coimas a las trans que se prostituyen. Si no pagan miles de pesos a los efectivos policiales, son asesinadas a balazos desde autos que pasan, u obligadas a vender drogas.
Por esa causa, ya se encuentran presos siete policías. Entre ellos, el comisario inspector Nicolás Félix Breglia, el subcomisario Patricio Miguel Kearny Herrera, el subcomisario Javier Alejandro Caffarena, el teniente primero Jorge Abel Virreira y los oficiales César Pérez, Braian Fabián Robledo y la oficial Claudia Yamila Ferrando. El comisario Héctor Coquena de la Jefatura Distrital de Ezeiza, se encuentra prófugo y con orden de captura.
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En lo que va del año ya ocurrieron 11 travesticidios, en forma de crímenes de odio o los llamados "travesticidios sociales" por las condiciones de marginalidad y abandono a las que está expuesta gran parte de la población trans.
El gobierno hace campaña sobre la "inseguridad", que siempre fue un caballito de batalla de todos los partidos patronales. Desde el PRO y su asesina doctrina Chocobar, hasta el FPV/PJ que le garantiza la gobernabilidad con sus leyes de ajuste y represión, no han hecho más que destinar fondos a fortalecer a las fuerzas represivas sin hacer nada para terminar con las condiciones de marginalidad en las que se encuentra la mayor parte de las personas trans, ni las víctimas de violencia de género, ni la juventud desocupada que cada vez es más en el marco del ajuste. Pero queda claro que las fuerzas represivas sólo protegen los intereses de unos pocos, mientras hacen sus propios negocios lucrando con el narcotráfico, la trata de personas y la explotación sexual que regentean.
Este 8M tenemos que llenar las calles para exigir que se aplique el Cupo Laboral Trans, que se termine con la clandestinidad del aborto que se sigue llevando mujeres pobres, y que se desarrolle un plan de emergencia contra la violencia de género con un presupuesto real, en base al no pago de la deuda externa.
El cupo laboral trans, que ya fue aprobado en la provincia de Buenos Aires en septiembre de 2015 (la ley "Diana Sacayán", N°14.783), no está reglamentado y no se aplica. En consecuencia, el 98% de las personas trans no tiene trabajo formal y para la amplísima mayoría la prostitución es la forma de sobrevivir que se impone. Este 8 de Marzo ellas serán también parte de la bandera que llevarán las trabajadoras y la diversidad sexual.