El 3 de agosto personal de limpieza y mantenimiento de hospitales, tripulantes de cabina de British Airways y del Banco de Inglaterra coinciden en un triplete de medidas de fuerza por demandas salariales.

Alejandra Ríos Londres | @ally_jericho
Jueves 3 de agosto de 2017 11:15
Foto de @MFUnite
Unos 750 trabajadoras y trabajadores de la limpieza y porteros de cuatro de los cinco hospitales que conforman el grupo Barts Health NHS Trust, junto al personal de cabina de British Airways y empleados del Banco de Inglaterra convergirán en una protesta bajo el lema “London United” en muestra de solidaridad de sus diferentes reclamos. El mensaje en inglés juega con la referencia a “estar unidos” y el nombre del sindicato que los representa, UNITED, el sindicato más grande de Gran Bretaña e Irlanda con más de 1.4 millones de afiliados que trabajan en todos los sectores de la economía. Su secretario, Len McCluskey, es un firme aliado del líder del partido laborista, Jeremy Corbyn.
La serie de protestas comenzó en la mañana, de este jueves, en la sede de la multinacional JP Morgan donde la empresa Serco presentará su resultado semestral a los inversores. Se ha elegido este lugar porque la multimillonaria Serco, contratista de los trabajadores y trabajadoras de la limpieza, portería y seguridad del grupo de hospitales Barts, se niega a satisfacer la demanda de los trabajadores de aumento salarial de 30 peniques (menos de 40 céntimos de dólar) por hora. La huelga de 14 días empezó el 25 de julio, luego de haber protagonizado un paro de actividades de 48 horas y una huelga de siete días en el mismo mes.
#LondonUnited protests start with @SercoHealth workers demanding a 30p pay rise #BartsStrike #BAStrike #BankStrike https://t.co/NnUd5fBixI pic.twitter.com/NC1Tnm6BeM
— Unite the union (@unitetheunion) 3 de agosto de 2017
Las limpiadoras vienen protagonizando ruidosas movilizaciones portando pancartas con los lemas “¡No al racismo en el NHS!”, “¡No a los Bajos salarios!” y gritando al unísono: “¡Somos limpiadoras, no basura!”, con melodías de canciones de Bob Marley que emanan de un estéreo portátil. Son 750 mujeres y se encuentran entre los trabajadores peor remunerados de Londres, la mayoría originarias de África oriental y occidental.
BREAKING: Large protest of striking cleaners, porters & security staff currently protesting outside SERCO shareholders meeting #BartsStrike pic.twitter.com/zY7UyV6mkv
— Unite the Resistance (@resistunite) 3 de agosto de 2017
Muchas de ellas hacen dos jornadas laborales de 8 horas cada una, en dos hospitales, para poder comer y pagar el alquiler. Algunas de ellas llevan casi 9 años trabajando en la empresa. La carga laboral se intensifica a diario, cada vez más salas por turno y encima la empresa escatima en materiales lo que les ocasiona problemas de salud, desde dolores de espalda hasta manos llagadas.
Organizadas espontáneamente, estas mujeres lograron que se les reincorporara la pausa de 15 minutos que la empresa les había eliminado. Las 750 mujeres africanas le están haciendo frente a una de las corporaciones más ricas, por ello, algunos cronistas es la lucha de David contra Goliat.
Vital #BartsStrike cleaners, porters + other workers outside shareholders meeting at JPMorgan demand pay rise from @Serco_Inc #lowpaynoway pic.twitter.com/gUUY7Pq3Ok
— Christine Haigh (@christineehaigh) 3 de agosto de 2017
A la compañía se le adjudicó recientemente el contrato por 600 millones de libras esterlinas (unos 790 millones de dólares estadounidenses) por ocuparse de los servicios domésticos de un grupo de cinco hospitales londinenses denominado Barts Health NHS Trust, del Sistema Nacional de Salud. Este es un ejemplo que ilustra las atroces consecuencias de la privatización de los servicios públicos: ganancias estrafalarias para las corporaciones y sueldos de miseria para los trabajadores.
A esta acción le seguió la de los tripulantes de cabina en protestar contra la decisión de British Airways de un acuerdo de arrendamiento con tripulación de nueve aeronaves de Qatar Airways para “cubrir” a la tripulación de cabina de British Airways en huelga. Según el sindicato UNITE este acuerdo violaría las regulaciones comunitarias de los acuerdos de arrendamiento con tripulación (al que se debe recurrir solo en circunstancias excepcionales y de manera limitada). Este es un ejemplo en el que un acuerdo comercial comunitario es utilizado por la patronal para romper huelgas.
Now we're at Civil Aviation Authority protesting against @britishairways unfair treatment of workers Join us #BAlowpaynoway #LondonUnited pic.twitter.com/OxRBavqlvQ
— UniteCommCamden (@UniteCommCam) 3 de agosto de 2017
Con la disputa con la tripulación de cabina como telón de fondo, a fines de julio se reveló que la empresa BA registró una ganancia de €742 millones (880 millones de US dólares), un aumento de casi un 20%. Sumado a esto, a principios de la temporada de verano europeo un fallo informático expuso la ausencia de un plan de contingencia para asistir a los pasajeros, lo que representó un desastre de las relacione públicas de la compañía aérea. Los salarios del personal de tripulación de BA parten de una escala salarial que son verdaderos “sueldos de hambre”, muchos de ellos han tenido que recurrir a bancos de alimentos y conseguir un segundo trabajo para arreglárselas. Los trabajadores de BA cumplen su día de huelga 58 contra los salarios de pobreza de la empresa y en oposición a las sanciones contra los huelguistas.
Las tres protestas concluyen en las puertas del Banco de Inglaterra donde los trabajadores de dicha institución han salido a la huelga por primera vez en 50 años. Según representantes sindicales la disputa es alrededor de una “irrisoria” propuesta de aumento salarial que está muy por debajo de la inflación y la negativa de la gerencia de sentarse a negociar con el sindicato. Hoy es el tercer, y último, día de huelga de los trabajadores de mantenimiento, limpieza y seguridad.
Londres se ha vuelto una ciudad prohibitiva para sus propios trabajadores. Grandes empresas multinacionales y corporaciones millonarias siguen abultando los bolsillos de los CEOs mientras que los trabajadores se ven empujados a horas exhaustivas de trabajo, incluso dos jornadas laborales, y a acudir a bancos de comida para subsistir en la ciudad por excelencia de las finanzas. La otra cara de una de las ciudades más costosas.
La extraordinaria película “I, Daniel Blake” no es producto de ninguna licencia artística del director Ken Loach, lamentablemente es un fiel reflejo de los salarios de pobreza y de las condiciones de vida de la clase obrera de la Gran Bretaña de bajos salarios.