El gobierno busca aprovechar la crisis sanitaria para fortalecer la institución implicada en la desaparición forzada de los 43 de Ayotzinapa.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Jueves 19 de marzo de 2020
El subsecretario López-Gatell admitió que se produjo el primer deceso por covid-19, pero ante el avance de los contagios mantienen medidas tibias frente a la pandemia, como minimizar los riesgos de contagios en conciertos -que sería el caso de la persona fallecida-, rechazar la aplicación de pruebas masivas y desalentar el uso de cubrebocas.
Respecto a la posibilidad de cuarentena, López Obrador declaró que de ser necesario hará el llamado al pueblo a respetarla, esto en el marco de que según previsiones científicas se espera que avance exponencialmente la pandémia entre el próximo 20 y 30 marzo.
Por su parte, López Obrador afirmó "Se están haciendo compras a buen precio, no vamos a permitir la corrupción y lo más importante es que estamos preparados medicamente, tenemos un plan de atención a enfermos. Los espacios las camas suficientes, los medicamentos necesarios y si se requiere ya se está preparando un plan DN-III con este propósito. Vamos a contar como siempre con el apoyo de ejército de la Marina, con todo su personal médico y sus instalaciones. Está todo el gobierno preparado, de modo que estamos haciendo las cosas".
Plan DN-III y militarización
El plan DN-III-E establece los lineamientos de las operaciones conjuntas entre el Ejército y la Fuerza Aérea mexicana para “auxiliar” a la población civil en caso de desastres naturales o situaciones de emergencia y riesgo. En los casos de desastre de gran magnitud, se despliega la Fuerza de Apoyo para Casos de Desastre.
En la fase de auxilio del Plan DN-III-E, las prioridades demuestran los intereses del gobierno. Las fuerzas armadas deben resguardar a la población y a la planta productiva de las patronales, y cooperar con las fuerzas públicas para preservar la actividad económica. Subordinado a esto se encuentra la búsqueda, salvamento y rescate, la asistencia médica y el reparto de ayuda humanitaria.
En caso de aplicarse ante la crisis del covid-19, se tratará de reforzar la injerencia de las fuerzas represivas en las calles, profundizando así la continuidad de la militarización con la Guardia Nacional de AMLO -integrada en su mayor parte por militares, junto con marinos y policías- cuya principal función hasta ahora ha sido detener y hostigar a las personas migrantes que atraviesan México para llegar a Estados Unidos.
Guardia nacional y aeropuerto de Santa Lucía
El presidente López Obrador anunció también que la Guardia Nacional tendrá a su cargo la distribución de apoyos a adultos mayores en las zonas rurales donde no hay sucursales bancarias.
Tanto el plan DN-III como el despliegue de la Guardia Nacional para repartir las “ayudas” son medidas claramente orientadas a fortalecer a las fuerzas represivas del Estado como ejecutores de “tareas humanitarias”, una medida preventiva ante la posibilidad de que surjan expresiones de descontento ante el manejo de esta crisis sanitaria, aunque hoy en su discurso se ha pronunciado en contra del autoritarismo.
A su vez, López Obrador exhibió de nuevo su servilismo ante el gobierno de Trump, al agradecerle que no cerrara la frontera -para el transporte de mercancías-, pero sin decir que el imperialismo estadounidense se prepara para deportar migrantes en el medio de la pandemia, negándoles también asistencia médica.
Párrafo aparte, parte importante de la conferencia se dedicó a la explicación sobre el avance del aeropuerto de Santa Lucía, un gesto político ante la crisis económica que golpea el mundo, y especialmente México, en el marco de la creciente devaluación del peso ante el dólar y el desplome del precio del petróleo.
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