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Red Internacional
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Actualidad. López Obrador: ¿por qué hay que frenar la caída de Peña Nieto?

Pareciera que Andrés Manuel López Obrador va ajustando su política en el sentido de dejar de enfrentar o cuestionar al gobierno de Enrique Peña Nieto. Ya son varias declaraciones que se pueden interpretar como una defensa al gobierno y presidente de turno.

Viernes 9 de septiembre de 2016

Al calor de los últimos acontecimientos políticos en nuestro país, donde han predominado los escándalos y garrrafales errores políticos de Enrique Peña Nieto y sus colaboradores, se desataron toda suerte de críticas que obligaron a importantes cambios en el gabinete. Incluso incidieron en las especulaciones en torno a la selección del próximo candidato del priismo, bajando definitivamente a Videgaray y reafirmando a Osorio Chong al frente de la carrera priísta por la candidatura presidencial.

Así, entre todo tipo de manifestaciones en torno al affaire Trump era obligado a que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) expresara su opinión. Así apareció en un mensaje de Twiiter, la frase: “aunque sea por factores externos y se trate de la misma baraja, hay que frenar la caída de EPN. No queremos construir a partir de escombros”.

En el viaje a China, rumbo a la cumbre del G-20, parecía que salvo el trago amargo de tener que conversar con Obama, Peña Nieto se liberaría un poco de la tensión de la animadversión ganada a pulso a nivel nacional. Pero hasta ahí llegó Carlos Marín, viejo periodista de derecha, normalmente favorable al gobierno de turno, pero que esta vez se le fue al cogote al presidente Peña y, ni modo de bajarse del avión, éste tuvo que tragarse el careo, más que entrevista, de don Carlos, bastante indignado porque “permitió que Trump entrara a su casa, que no es suya sino prestada y la tiene que devolver en dos años, (refiriéndose a Los Pinos, por supuesto) y además se la vomitara”.

La entrevista ha sido ampliamente visualizada en las redes. Lo que resalta a nuestros ojos, es que haya saltado a la palestra en defensa de Peña Nieto, una vez más, AMLO ahora quejándose de los “abusos” periodísticos. En una más de sus giras de proselitismo por Morena, en Linares, Nuevo León hizo una declaración al respecto: “Los de la mafia del poder se burlan de Enrique Peña, ya lo convirtieron como el payaso de las cachetadas. Hasta los que le hacían la barba, periodistas que hace seis años lo alababan, le quemaban incienso, ahora ningunean a Peña”.

Y prosiguió la queja: “y el conductor regañando a Peña, cuando antes obedecía y callaba, ahora muy gallito, ensañándose con Peña” … “ya lo convirtieron en chivo expiatorio”. Cada vez es menos novedad que AMLO le haya bajado de intensidad a la crítica directa al gobierno. Esto más allá de que siga usando metáforas como “la mafia del poder” y de que, a partir de hoy hablará de “cerdos y marranos”, en un spot titulado “Rebelión en la granja”, para ya no hacer más leña del árbol caído.

Por cierto, ya no dice nada de apoyar a la CNTE en su lucha, desde aquella vez que declaró su oposición a la abrogación de la reforma educativa porque significaría “la claudicación del Gobierno, y eso no nos conviene a nadie. Tiene que haber autoridad, pero también estabilidad y paz social”. Suena igual a la declaración de hace unos días: “no queremos construir a partir de escombros”. Esto responde al objetivo de AMLO de “frenar la caída de EPN” en el caso de que la actual crisis política se profundizara y llevara a una crisis de gobernabilidad.

Para AMLO, como corresponde a cualquier oposición “responsable” y respetuosa de las instituciones, hay que preservar la “autoridad” hasta el final. La autoridad de los funcionarios de los capitalistas y las trasnacionales, quienes son los que generan precisamente la falta de “estabilidad y paz social”, con sus planes de miseria y super explotación, con sus ataques a la población descontenta y a los trabajadores, usando las armas de la policía federal y las fuerzas armadas.

Esta visión ha llevado según trascendidos reportados por Excelsior a una política de conciliación con el peñismo. En su edición de hoy se dice que: “Nos pusimos a indagar qué hay detrás del cambio en el tono de López Obrador. Fuentes cercanas al PRI y al PRD nos aseguran que los llamados a la cordura del hombre de Macuspana no son gratuitos. Tómelo con reserva, pero afirman que Luis Videgaray, antes de irse, le hizo saber al líder máximo de Morena que le garantizaba que el gobierno federal no iba a hacer campaña para desprestigiarlo y alimentar, nuevamente, la percepción de que es un peligro para México, a cambio de que matizara sus ataques al Presidente.”

Más allá del fracaso de Videgaray como operador político de alta mira, los dichos anteriores coinciden con una tendencia que se viene registrando en las declaraciones de AMLO, una separación cada vez mayor respecto de las demandas de las bases de Morena en aras de la construcción de un partido de remplazo a los del “pacto por México” y que ante tal empresa requiere de compromisos con las élites del poder. Con la mafia a la que tanto alude. Este camino es la consecuencia de su estrategia política de reforma y democratización del régimen político.

Por eso fue sintomático de esta tendencia a reconocerse como parte activa del régimen el anuncio de otorgar perdón a EPN y sus aliados a comienzos de agosto. AMLO declaró "No tenemos ninguna intención de procesar a Enrique Peña Nieto, porque en el proyecto de Morena no tiene cabida la venganza ni la persecución contra nadie". Lo que significó también otorgarles carta blanca a los gobernadores para que sigan con sus latrocinios y corruptelas. Para ellos, les dicen AMLO y Morena: “declaramos esta amnistía anticipada porque lo que se necesita es justicia, no venganza. No odiamos a nadie.”

Las posiciones de López Obrador son cada vez más congruentes con buscar un relevo institucional, mediante las elecciones, y en caso de que llegase a Los Pinos seguramente buscaría integrar a muchos de los que ahora dice que es posible “perdonar”, integrantes de los partidos del Pacto por México. Lo cual va claramente en contra de los intereses y las aspiraciones de muchos trabajadores y jóvenes que lo votaron viendo en Morena una alternativa de oposición a esos partidos.