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Red Internacional
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Reforma Laboral. Los 5 motivos para rechazar y tirar abajo la reforma laboral de Piñera: ¡Que no nos engañen! La “jornada laboral de 4 días a la semana” es una farsa

La reforma laboral de Piñera es un ataque a todas luces y tenemos que enfrentarla. Pero no podemos quedarnos sólo en su rechazo. Una fuerza social de mujeres, trabajadores y estudiantes desplegada en las calles puede ir por mucho más.

Ιωαχειν

Ιωαχειν Santiago de Chile

Viernes 17 de mayo de 2019

1) La farsa del gobierno

La reforma laboral de Piñera y su discurso de una “jornada laboral de 4 días a la semana” es una total farsa. Lo que buscan hacer es flexibilizar y precarizar más todavía las condiciones de trabajo. Hoy en Chile los sueldos no alcanzan para fin de mes, y son millones de trabajadores quienes se ven arrojados a la necesidad de tener dos o más empleos o a endeudarse para simplemente llegar a fin de mes.

En esas condiciones, 4 días de trabajo a la semana, en jornadas diarias de mínimo 11 o 12 horas, con los bajos salarios del Chile neoliberal, sólo empujarán a buscar un segundo trabajo para palear los costos de vivir en esta sociedad de mercado.

Hablan engañosamente de la posibilidad de negociar entre el “empleador” y los trabajadores para acordar las jornadas. ¡Pero es totalmente falso que esto pueda ocurrir! Es el empleador quien pone las condiciones, y el trabajador debe optar entre aceptarlas o quedar sin ese trabajo. Con la reforma de Piñera esto se mantiene y serán los empresarios quienes tendrán mayores opciones para elegir las jornadas que más ganancias les generen.

Esto en el marco de que en Chile los trabajadores y trabajadoras no tienen capacidad de negociación frente a los empresarios dada la destrucción de las organizaciones obreras que emprendió la dictadura y la reestructuración laboral implantada por los Chicago Boys y profundizada por los gobiernos de la Concertación.

2) Vamos por una jornada laboral de 6 horas al día, 5 días a la semana: ¡Que nadie se quede sin trabajar!

El Partido Comunista, y detrás de ellos el Frente Amplio, han planteado como alternativa a esta reforma la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales. Esta política ya la implementó Daniel Jadue en Recoleta para 751 trabajadores regidos por el Código Laboral en la Municipalidad, y otras municipalidades afines como en Valparaíso, dirigida por Jorge Sharp del Frente Amplio, están analizando implementar la misma medida.

Considerando que hoy en Chile la sobrecarga laboral es enorme, la posibilidad de reducir la jornada es una buena noticia y un avance. El problema es que esta medida no apunta al corazón del asunto.

Por un lado, la ofensiva del gobierno busca modificar el conjunto del Código Laboral, y será un ataque a millones de trabajadores. Y por otro, es necesario responder al problema de la enorme sobrecarga laboral, de los cientos de miles de trabajadores que hoy o están sin trabajo, o trabajan en empleos informales y precarios o han sido despedidos de sus empresas con los últimos cierres y despidos masivos ocurridos a lo largo de los últimos meses.

Por eso, frente a esta ofensiva del gobierno, planteamos que si garantizamos que los que no encuentran trabajo, los que fueron despedidos en los cierres de empresas, los miles que no tienen trabajo formal, vuelvan a trabajar y repartiéramos las horas de trabajo entre ellos con quienes hoy trabajamos jornadas extenuantes, podríamos no solo bajar las horas de trabajo sino que reducir efectivamente la carga laboral que sabemos es extenuante en prácticamente todos los trabajos.

Pensando en esa perspectiva y considerando los enormes avances de la tecnología, vemos la necesidad de proponerse la pelea por una jornada laboral de 30 horas a la semana, 5 días, para que nadie se quede sin trabajo, y sin rebaja de salario y que este se equipare al costo de vida donde los altos precios de los pasajes, el endeudamiento y los altos precios de alimentos, vivienda, salud y educación mantienen en la miseria a miles de familias trabajadoras.

3) “La vida se nos va en el trabajo y también en la Universidad”

Por su parte, la juventud se somete a los empleos más precarios. Los bajos salarios que reciben las familias trabajadoras empujan a miles de jóvenes a tener que trabajar para costear los altos costos asociados a estudiar, para pagar fotocopias, transporte, materiales de estudio y cubrir las deudas educativas. La vorágine del mercado educativo y la competencia individual es parte de esto.

La juventud que se enfrenta a las altas exigencias para mantenerse en sus carreras combinadas con jornadas laborales extenuantes ve su vida precarizada con una falsa promesa de que con sus títulos mejoraran sus condiciones de vida, cuando vemos a miles de profesionales que siguen teniendo que recurrir a trabajos precarios por no encontrar oportunidades laborales en lo que estudiaron o someterse a salarios rebajados por el mercado laboral. Uber, Rappi, o garzonería es el destino de miles de jóvenes.

A su vez, la beca de gratuidad no ha solucionado la enorme desigualdad para acceder a la educación superior, al contrario, ha empujado a miles de jóvenes a estar mucho más presionados por sacar su carrera en los años contemplados por la beca. Perder la beca, significa perder la carrera.

4) Un gobierno contra las mujeres trabajadoras

Las mujeres trabajadoras siguen en Chile recibiendo salarios casi un 30% más bajos y sometidas a una doble jornada laboral. La reforma laboral de Piñera sólo profundizará esta situación ¡Quieren que trabajemos 12 horas por día, para en los días libres, producto de los bajas salarios, sigamos trabajando, y al llegar al hogar, el trabajo continúa!

¿Qué saben esta casta de políticos empresariales del padecimiento de las mujeres y madres trabajadoras? Lo único que buscan es seguir aumentando sus ganancias.

Las mujeres estudiantes no solo se ven sometido a realidad, sino que además tampoco cuentan con apoyo ni salas cunas para poder estudiar y trabajar y así mantenerse estudiando.

La enorme fuerza del movimiento de mujeres que se ha expresado en las calles todos estos años puede ser un enorme punto de apoyo para derrotar estas reformas precarizadora.

5) Frente a la reforma laboral y la ofensiva de la derecha: a derrotarlas en las calles

En el país, pero también en Brasil, Argentina, Colombia y Perú, la derecha y los empresarios buscan generar transformaciones estructurales a las condiciones de vida, empleo, pensiones, salarios para privatizar aun más nuestros derechos y aumentar la ganancia de los empresarios.
En ese marco, es una ilusión creer que podremos derrotar sus ataques a través de la unidad de la oposición parlamentaria, con partidos como la Democracia Cristiana o el PPD, que son fieles representantes de los empresarios.

¡Podemos tomar otro camino! Apostamos por desarrollar una fuerza social de unidad entre trabajadores, mujeres y estudiantes, que en las calles se proponga tirar abajo los ataques y reformas de la derecha. Esa fuerza puede ser imparable, como mostró el inmenso 8 de marzo, copando las calles de más de 60 ciudades en todo el país.

¡Podemos no sólo frenar a la derecha, sino que ir por mucho más!

Por eso, con esa perspectiva, es que apostamos a que se tome la pelea contra la reforma laboral desde sindicatos y federaciones estudiantiles, así como organizaciones de mujeres, para levantar una gran campaña nacional que denuncie lo que significa verdaderamente esta reforma y nos prepare para hacerle frente, preparando y sentando las bases para un paro efectivo y unitario en contra de la reforma.

6) ¡No queremos dejar la vida en el trabajo! El capitalismo es una condena, ¡la vida es otra cosa!

Proponernos tirar abajo la reforma laboral, y más aún, conquistar una jornada laboral de 6 horas al día, 5 días a la semana, donde se repartan las horas de trabajo entre ocupados y desocupados implicará enfrentar a los grandes grupos económicos, a las poderosas familias y monopolios que controlan la economía y la política en el país.

Porque no se trata de ser más productivos, asegurando que estos multimillonarios sigan llenando sus bolsillos con el trabajo ajeno, sino de que exista el tiempo necesario para vivir una vida plena, donde podamos desarrollarnos libremente, donde no nos gobierno un puñado de especuladores.

Es que la miseria a la que no somete este sistema nos muestra que el capitalismo no va más. No puede ser que ese puñado de millonarios que gracias a la dictadura hicieron sus fortunas a costa de precarizar nuestras vidas y privatizar nuestros derechos se sigan enriqueciendo, mientras los empresarios y sus políticos buscan descargar sobre nuestros hombros mayor precariedad para fortalecer sus ganancias.

Por eso, desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios peleamos por levantar un gran partido de la clase obrera, revolucionario, internacionalista, anti imperialista, que se plante terminar con la herencia de la dictadura, para resolver los problemas estructurales de las grandes mayorías, como la jornada laboral extenuante, el endeudamiento crónico o los bajos salarios, lo que solo conseguiremos con una perspectiva anticapitalista, de ruptura con los grandes empresarios y sus monopolios, peleando por un gobierno de los trabajadores que se plantee la construcción de una nueva sociedad donde los recursos naturales y los medios económicos pasen a estar en manos de quienes producimos la riqueza.


Ιωαχειν

Editor y columnista de la Izquierda Diario

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