El “major” Trapero notifica al cuerpo policial de los Mossos la orden de acatar las indicaciones de la Fiscalía, es decir, impedir el referéndum del 1-O.
Ivan Vela @Ivan_Borvba
Miércoles 13 de septiembre de 2017
Foto: EFE
Los Mossos listos para frenar el referéndum. Este será el rol que jugará el cuerpo policial, confirmado tras la reunión mantenida el pasado martes en la sede de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, en la que además del “major” Trapero, también estuvieron presentes los máximos dirigentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil.
La circular interna emitida por Trapero a los Mossos especifica de forma literal la obligatoriedad de llevar a cabo las diligencias necesarias para frenar la celebración del referéndum el 1 de octubre. Si bien en esta circular no se especifican las acciones concretas a realizar, no cabe duda respecto al objetivo final.
De este modo los Mossos deberán actuar contra “autoridades, funcionarios o particulares en conveniencia con aquellos” que desarrollen acciones encaminadas a preparar el referéndum, por ser susceptibles de constituir delitos de desobediencia, prevaricación y malversación. El Tribunal Superior dicta, los Mossos ejecutan.
Esta decisión se materializa tan solo un par de días después de la masiva movilización en Barcelona con motivo de la Diada y una semana después de la aprobación por parte del Parlament de la Ley de Transitoriedad Jurídica.
Un momento de máxima tensión entre el Gobierno central y el ejecutivo de Puigdemont y en el cual la desobediencia “institucionalista” del bloque soberanista no puede hacer frente a los ataques de la Judicatura y los cuerpos policiales.
En cuanto a estos últimos, los Mossos d’Esquadra habían adquirido en las últimas semanas una posición relevante en el tablero político de la cuestión catalana, especialmente a raíz de los atentados acontecidos en la capital catalana el pasado 17 de agosto.
La actuación del cuerpo policial catalán respecto a la Policía Nacional y la Guardia Civil, fue presentada como una muestra de autonomía de Catalunya respecto al Estado central. Los mossos d’Esquadra pasaron ser los “héroes”, en una suerte de olvido de cuando ese cuerpo policial que no tuvo problemas en aplicar las directrices judiciales a lo largo del 15M, contra las familias desahuciadas, contra los estudiantes que pelearon contra el Plan Bolonia, la misma policía del caso Quintana o de Idrissa Dialo.
Los siguientes días sirvieron para sacar a la luz las disputas internas entre los diferentes cuerpos policiales, Mossos, Policía Nacional y Guardia Civil a raíz del operativo tras el atentado en las Ramblas.
Producto de esta disputa se instauró falsamente por parte de la dirección del “procés” la idea que situaba a los Mossos del lado de la Generalitat el próximo 1-O.
En esta línea el president Puigdemont aseguraba ayer miércoles que los Mossos “no han de hacer política, que su deber es velar por la seguridad de los ciudadanos”.
Pero nada más alejado de la realidad. Tras las medidas represivas contra el 1O de Mariano Rajoy, la Fiscalía no ha dudado en “llamar a filas” al “major” Trapero y a los Mossos. Y el resultado ha sido el esperado.
Por su parte el portavoz del Sindicato de Mossos d’Esquadra. Toni Castejón, aseguró el pasado viernes en el programa “Las Mañanas” de la cadena Cuatro, que “nosotros [los Mossos] tenemos que obedecer a quién tenemos que obedecer, que es lo que nos dictaminen las Autoridades Judiciales, esto es jueces o fiscales”.
No cabe duda que la vía “institucionalista” muestra los límites una vez el discurso deja paso a la realidad. Y ahí el Estado español cuenta con todos los mecanismos coercitivos reales para imponer su voluntad.
Pero ante esta situación no caben esperar giros copernicanos de estos nuevos “héroes”. Más bien todo lo contrario, solo cabe mostrar absoluta desconfianza ante la certeza que responderán a las ordenes de la Judicatura española.
La defensa del democrático derecho de autodeterminación del pueblo catalán tiene que ser defendido por la clase trabajadora y los sectores populares. Por todos esos jóvenes, mujeres e inmigrantes que nada ganan con el actual Régimen del 78.
Pero que tampoco le deben nada a la dirección de este “procés” del PDeCAT y ERC. Poner en marcha una alternativa independiente de los intereses burgueses y sus representantes, que permita imponer el referéndum y abrir un verdadero proceso constituyente libre y soberano.
Una pelea que sirva para reactivar la lucha contra el Régimen del 78 en el resto del Estado, que pelee por imponer sus demandas, puestas sobre la mesa durante el 15M y aún irresueltas.