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Red Internacional
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Rugby. Los Pumas en Río 2016: balance positivo y futuro prometedor

Finalizó el rugby en los Juegos Olímpicos y Argentina terminó en el sexto lugar. Con mejor fortuna en el partido de cuartos de final ante Gran Bretaña, hubieran logrado una mejor colocación. De todas formas, el balance es positivo y el futuro, prometedor.

Matías Fabrizio Periodista deportivo @matiasfabrizio

Viernes 12 de agosto de 2016 13:02

Los Pumas arrancaron su participación el martes, con los primeros dos partidos de la fase inicial ante Estados Unidos y ante Fiji. Los norteamericanos no son particularmente una potencia, pero sí un rival muy duro, al que se le puede ganar con cierto margen, pero si se juega al máximo de las posibilidades. Más que contra las Águilas, los argentinos debieron hacer frente al infortunio: dos jugadores determinantes, Javier Rojas y Rodrigo Etchart, sufrieron lesiones ligamentarias en rodillas y quedaron afuera de la competencia, además de algunas decisiones dudosas del árbitro sudafricano Craig Joubert. Así y todo, fue victoria 17-14.

Los isleños, en cambio, son sin ninguna discusión los mejores en el seven. La superioridad física de los fijianos es abrumadora a la hora de jugar con espacios o bien de tener que crearlos a la fuerza. A eso le suman una ambición ofensiva tremenda para ensayar pases y jugadas arriesgadas, que casi siempre dan resultado. En el seven, además, es mucho menor el componente táctico y estratégico, facetas en las que suelen flaquear y por lo que suelen perder los partidos importantes en el rugby de a 15. El resultado fue una derrota por un más que decente 14-21, bastante parejo para tratarse de tremendo rival. El cierre para confirmar la esperada segunda posición en el Grupo A fue al día siguiente ante el local, Brasil, un seleccionado en formación: un contundente 31-0 en el que el entrenador argentino Santiago Gómez Cora, un histórico del Circuito Mundial de Seven que se juega año a año, aprovechó para maximizar las rotaciones de titulares y suplentes para regular esfuerzos.

En la tarde de este segundo día llegó el partido clave, el de cuartos de final. El último eslabón para entrar a jugar por una medalla. La lógica indicaba que iba a tocar Nueva Zelanda como primero del Grupo C, pero Japón sorprendió y le ganó, también lo hizo Gran Bretaña, los All Blacks clasificaron sacando cuentas como uno de los mejores terceros y el rival resultó ser el combinado de las islas. Con dominio de Los Pumas en el primer tiempo y de los europeos en el segundo, el partido finalizó 0-0. Antes del cierre y con el reloj en cero, el capitán argentino Gastón Revol erró un penal que hubiera significado el pase a semis. En el tiempo extra, jugado a primera diferencia (aquel que marcase primero, sea try, penal o drop, ganaba la llave), Gran Bretaña tuvo una cuota de suerte para posicionarse en zona de ataque y no la desaprovechó para llevarse el partido por un apretado 5-0.

A pesar de la derrota, y de que el sueño de la medalla se había esfumado, todavía quedaba jugar el jueves por los puestos del 5to al 8vo. En la semifinal de esa llave tocó Australia, que había perdido ante Sudáfrica por cuartos. Los oceánicos arrancaron fuerte, ganando 21-0, pero Los Pumas jugaron un segundo tiempo espectacular encabezados por Revol, el santafesino Nicolás Bruzzone, que ingresó al plantel por las lesiones del primer día, y Matías Moroni (junto al rosarino Juan Imhoff, uno de los “prestados” que juegan en la selección de 15 de Los Pumas). La remontada terminó con un 26-21 para el aplauso.

El último juego era por el 5to lugar y el rival era Nueva Zelanda, que tras cruzarse con Fiji después de su decepcionante primera fase quedó en la ronda de perdedores. Pisaron fuerte los All Blacks, tuvieron más resto físico que Los Pumas, y liquidaron todo un 17-0 que no dejó dudas. Sobre el cierre los argentinos se recuperaron hasta el 17-14, pero ya no quedaba tiempo para seguir y el premio final fue un 6to puesto valorable que invita a soñar alto pensando en las temporadas que vienen y el Mundial 2018 de la especialidad.

Argentina, animador adentro y afuera

La relación del rugby argentino con el olimpismo arrancó mucho antes que el martes, cuando comenzó la actividad en Brasil, ya que Agustín Pichot fue uno de los integrantes de la mesa chica dirigencial que impulsó la llegada de este deporte, en su modalidad de seven, a los JJOO. En el Seven juegan siete personas por equipo durante dos tiempos de siete minutos, en una cancha de las mismas dimensiones que las de rugby de quince. Estas variantes (se pueden jugar varios partidos por día, las delegaciones no precisan más de unas 20 personas entre jugadores y entrenadores) resultaron ideales para lograr el “sí” de parte del Comité Olímpico Internacional. Por lo visto en algunos partidos como los del campeón Fiji, o el duelo de cuartos entre Pumas y británicos, seguramente todos habrán quedado encantados con la intensidad y la emoción que entrega el rugby en esta faceta reducida.

Gran Bretaña y la experiencia de Los Lions

Aunque suene raro, en los Juegos Olímpicos no van representados “países”, sino Comités Olímpicos. Por eso, por ejemplo, es que aquellos cuyos CO nacionales no existan, o bien se encuentren suspendidos (el caso del kuwaití Fehaid al Deehani, medalla de oro en tiro) participan para los “Atletas Olímpicos Independientes”, o bien para los “Atletas Olímpicos Refugiados”, si ese es su caso.

Otra particularidad es que Inglaterra, Escocia y Gales no tienen CO propio. El CO es de Reino Unido, por lo cual de participar por separado en la mayoría de los deportes, pasan a hacerlo juntos. En el rugby ya existen los denominados British and Irish Lions, que es justamente un combinado (de excelentísimo nivel) de jugadores de los países en cuestión más Irlanda, que de cada algunos años se juntan y emprenden giras de enorme competitividad visitando a las potencias del Sur: Nueva Zelanda, Australia o Sudáfrica.