Ramón Espinar ha sido elegido nuevo secretario general de Podemos Madrid, alcanzando 13.686 votos y superando a Rita Maestre, alineada con Errejón, quien obtuvo 11.783. Se fortalecen los pablistas.

Josefina L. Martínez @josefinamar14
Viernes 11 de noviembre de 2016
Meme publicado en el Facebook de Ramón Espinar.
El viernes por la tarde se conocieron los resultados de las internas de Podemos desarrolladas por vía telemática que terminaron el 9 de noviembre. La votación en Madrid concentraba todas las miradas, porque aquí disputaban los afines a Iglesias y los seguidores de Errejón, número 1 y 2 de Podemos. Una elección previa sobre documentos políticos y organizativos había inclinado la balanza hacia los errejonistas, encabezados por Rita Maestre y Tania Sánchez. Pero ahora se duplicaron la cantidad de personas que ejercieron el voto electrónico desde su casa y el resultado cambió: el ganador es el portavoz de Podemos en el Senado, Ramón Espinar, que se queda con 28 puestos en el Comité Ciudadano de Podemos Madrid, frente a 7 cargos para sus contrincantes. El "affair" del piso de Espinar, promovido desde el grupo Prisa, no resultó en demérito del candidato, que denunció un intento de manipulación hacia la campaña.
Ramón Espinar, el “delfín” de Pablo Iglesias en Madrid, logró un acuerdo con la lista “Reinicia Podemos” impulsada por Anticapitalistas, quienes ahora refuerzan su posición en la dirección madrileña de la formación. Al mismo tiempo, en la comunidad de Andalucía, Teresa Rodríguez de Anticapitalistas logró renovar su mandato, al igual que el titular de Podemos Extremadura. Pablo Iglesias felicitó a los ganadores y llamó a “trabajar por la unidad”.
Felicidades a @TeresaRodr_ a @RamonEspinar y a @alvarojaen2015 Ahora toca trabajar por la unidad y prepararnos para ganar con la gente ✊
— Pablo Iglesias (@Pablo_Iglesias_) 11 de noviembre de 2016
La disputa por la dirección de Madrid tensionó hasta el extremo a la organización, donde se enfrentan Errejón e Iglesias por la dirección y la orientación a seguir en el próximo período. Con el triunfo de los pablistas en Madrid y la entrada de Anticapitalistas de su mano, muchos activistas que se habían desencantado con Podemos los últimos meses se preguntan si estamos ante un “giro a izquierda” que tendrá continuidad y expresión concreta “en la calle” o solo se trata de una pose discursiva para reubicarse temporalmente. ¿Podemos returns?
En un artículo publicado hace una semana, analizábamos la interna de Podemos, donde Iglesias enfrenta al ala radicalmente institucionalista de Errejón, que quiere llevar hasta el final el principio laclausiano de Podemos como “significante vacío”, para surfear sin contradicciones en un espacio de centro político. Los afines a Errejón venían ocupando importantes posiciones de poder dentro de Podemos y en las instituciones estatales, disputando la dirección de la organización. Esto explica, en parte, el giro a izquierda discursivo de Iglesias en las últimas semanas, buscando recuperar a los “desencantados” ante tanto deslizamiento hacia el centro. El giro discursivo de Iglesias responde también a un intento de reubicación ante el nuevo período político que se abre, buscando calibrar el rol de Podemos en el Parlamento, intentando fortalecer la relación con el “afuera”. Después de haberse construido como un fenómeno mediático esencialmente electoral, su relación orgánica con los movimientos sociales y los sindicatos es muy débil.
Pero más allá de las apelaciones discursivas a la “calle” desde la tribuna, la estrategia de Pablo Iglesias no ha cambiado en lo sustancial, según el mismo reconoce: se trata de “cavar trincheras” en la sociedad civil para prepararse para próximos “asaltos electorales”, la lucha de clases no es para él más que un complemento -discursivo la mayor parte del tiempo- de una política de reformas tibias al régimen político. Algo que se muestra en concreto donde Podemos es fuerza de gobierno. Los Ayuntamientos del cambio en más de un año y medio de gobierno no han avanzando en resolver ninguna de las demandas sociales ni democráticas profundas, cediendo a cada paso ante las presiones de las empresas, los bancos y la derecha tradicional.
Los que ahora dicen que van a “recuperar la movilización” y “volver a dar miedo a los poderosos” desde Podemos, para ser mínimamente consecuentes deberían avanzar en la remunicipalización los servicios públicos como exigen los trabajadores y usuarios, dejar de pagar la deuda y aumentar impuestos a las grandes fortunas, expropiar propiedades vacías a los bancos y destinar mayores presupuestos a sanidad y educación, todo esto apoyándose en la movilización social. Pero esa no parece ser su intención. Su leit motiv se resume en una frase: “no se puede hacer más”. ¿Podemos returns? Puede ser, pero si es como en Superman, las segundas partes nunca fueron mejores.

Josefina L. Martínez
Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.