A pesar del duro revés nacional que las y los trabajadores le metieron a la CTM y su charrismo sindical el pasado 17 y 18 de agosto en GM Silao, el arrogante grupo de burócratas en el sindicato Miguel Trujillo se siguen comportando como lo corruptos e indecentes que son.
Domingo 29 de agosto de 2021
La CTM perdió la legitimidad del Contrato Colectivo de Trabajo en el Complejo Silao, el hartazgo por las pésimas condiciones laborales es enorme, miles de trabajadoras y trabajadores llevan más de 10 años soportando el lastre de la burocracia que solo se enriquece con la cuota sindical y no hace absolutamente nada por la clase trabajadora.
No obstante, este grupúsculo de parásitos que obedecen sin chistar las órdenes del patrón a través del corrupto Aceves Del Olmo, su sirviente Tereso Medina y ahora el ladrón desconocido Eleazar Cavazos, no tienen vergüenza y han decidido emprender una negativa como castigo a cualquier petición de los agremiados.
Las y los compañeros siguen viviendo las artimañas del sindicato Miguel Trujillo, de acuerdo con el testimonio de una compañera solicitó apoyo para un servicio médico y se lo negaron, argumentando que, supuestamente “ya no hay sindicato”, que ya no hay representantes a partir de haber perdido la legitimación del CCT.
Está respuesta no debe sorprender, ya que es la misma para cuando cualquiera se acerca a cuestionar sobre las becas, caja de ahorro, prestamos etc. Esos puestos están ocupados por burócratas incompetentes.
La pregunta que se hace la base trabajadora es: ¿por qué no hay respuesta a mis dudas, pero sí me siguen descontando la cuota sindical?
Como lo saben miles adentro y los sabemos miles afuera, la gente que opera la administración del sindicato, no es más que los títeres de los grandes charros y no saben resolver ningún asunto, su única tarea es despojar las cuotas sindicales.
Ante esta situación es importante que se sepa que el Miguel Trujillo tiene que dar respuesta a todas las dudas y cuestiones, se le debe exigir a esos “representantes” que rindan cuentas o que se vayan y dejen el lugar a las y los trabajadores organizados que ya demostraron que pueden ser capaces de tomar decisiones por sí mismos sobre la vida sindical a la que aspiran.