Maestras denuncian la falta de programas educativos enfocados en la difusión de música y cultura. Así como las precarias condiciones laborales en las que trabajan.
Miércoles 19 de mayo de 2021
Desde hace varios años docentes de diferentes niveles han denunciado los recortes de los contenidos educativos que se imparten en las escuelas. En materias como: Español, Historia y Matemáticas se han notado importantes deficiencias en los contenidos sustanciales de las materias. A pesar de eso, este tipo de asignaturas suelen ser reconocidas como predominantes tanto por estudiantes como por padres de familia. Sin embargo, hay otro tipo de materias a las que se les presta menor atención, las culturales.
Cualquier docente con formación pedagógica reconoce la importancia de la cultura para la formación y desarrollo integral de los niños y jóvenes. A pesar de ello las artes nunca son prioridad en las escuelas. Con el paso de los años se ha reducido las horas que se le dedican a estas asignaturas y en la mayoría de las escuelas públicas a nivel básico, simplemente ya no existen. Relegando la impartición de estas materias únicamente a las escuelas privadas, instituciones que usan como una de sus principales cartas de publicidad el contar con estas materias “complementarias”. Pero por otro lado a los docentes que contratan para llevar adelante estos programas, los mantiene en la precariedad total.
A continuación, reproducimos el testimonio de dos maestras músicas y sus experiencias laborando:
K’iin C:
Quiero compartir mi testimonio sobre la precariedad que he vivido como maestra de música. En el 2019 me contratan por honorarios para dar clases en una orquesta. Yo estaba dada de baja en hacienda para evitar pagarle un contador. Ya que no funcionaba con pagos por honorarios en ningún otro trabajo. Al conseguir este empleo me reactivé otra vez con la promesa de palabra que el trabajo era solo de un año. Cuando viene la pandemia en enero nos dicen que se va a extender hasta junio, que no era ni siquiera el año cumplido que habían prometido, cuando llega junio nos despiden a 5 profesores de música. Dábamos clases en Ecatepec, un sector muy vulnerable del Edomex, con altos índices de violencia y pobreza. Al despedirnos también dejan a los niños desamparados sin este recurso en qué refugiarse. Esto fue en junio del 2020, desde ese momento no me he podido recuperar económicamente. Pero la precariedad ya se veía desde antes de la pandemia. Anteriormente trabajaba en un DIF, dando clases de música, en donde ni siquiera llegaba el agua. Y cada vez que llegaba una pipa, cada 2 o 3 semanas, mamás y profesores acarreábamos el agua para el baño y para lo que fuera necesario. El otro recurso que tengo es en una escuela primaria como profesora de música en donde nos bajaron el salario en un 20% y hasta el día de hoy no se ha regularizado el salario.
Cris Ávila:
Mi experiencia en cuanto a la precariedad que vivimos las y los docentes de artes, es que esta materia nunca es tomada en cuenta, nunca es tomada en serio como debería ser. Y justo dentro de esto está más precarizada la situación. Como docente de música en el sector privado, en esas escuelas las artes se manejan como una pantalla para atraer a los padres, para que a los niños solo les sirva como mero entretenimiento. Los maestros no solemos encontrarnos dentro de la plantilla docente y esto tiene repercusiones bastante malas para nosotros. Porque si bien es cierto que todos los docentes pasamos por estas situaciones de falta o retraso de pagos, en el sector artístico nos usan solo para los días festivos, como espectáculo, cuando debería haber una planeación de estudio de la música, de las artes, cualquiera que esta sea para presentarse, sí en eventos, pero no como último recurso. En las escuelas en las que he trabajado se ha visto mucho la falta de pago, pagos muy bajos. La discriminación de ser mujer, comparando salarios de profesores con las profesoras, los hombres ganan más y eso es terrible. Además de esto, el no considerarnos tal cual como docentes trae repercusiones, por ejemplo ahorita con la pandemia, con la cuestión de la vacunación. Pues al no estar dentro de la plantilla docente de la escuela, es imposible registrarse para recibir la vacuna. Nos dicen que somos casi los payasitos de circo de las escuelas, nos usan como primera carta de atracción en las inscripciones, pero no nos dan ninguna seguridad en los trabajos. Tuve que buscar mil maneras para que me aplicaran la vacuna hasta que encontré una solución. Tanto docentes como trabajadores del sector educativo, deben estar dentro de todas las consideraciones para poder regresar a clases, se necesita vacunar también a papás y a niños. Es difícil y está muy mal toda la cuestión de los derechos laborales de los docentes en general, pero mucho más en el sector artístico y aunado a la pandemia es una burla lo que hacen con nuestros derechos y también para los niños porque no se les genera un ambiente decente para aprender arte.
Ambos testimonios nos dejan ver la relación dialéctica entre cultura y educación, puesto que la cultura se desarrolla con la educación, pero a su vez, la propia educación es producto de la cultura, a través de un contexto social que no determina pero influye en qué sujetos queremos formar.
Así que no recuperar una educación integradora que permita la intervención pedagógica desde el acceso a la cultura y arte en todos sus planos restringe poder desarrollar todas las potencialidades del ser humano. Cabe preguntarnos: ¿Durante este año de pandemia jerarquizar estás materias no habría aportado a nuestras alumnas y alumnos frente a las terribles problemáticas que vivieron?
Consideramos que si, por eso peleamos porque el acceso a la cultura sea universal y gratuito para todas las personas. Especialmente para los niños y jóvenes, pero este derecho no puede reproducir la precarización de los docentes a cargo de estas asignaturas. Es necesario recuperar las tradiciones artísticas y culturales en las escuelas públicas y garantizar plenos derechos laborales para todas las y los profesores.
¡Unamos fuerza!, hay que encontrarnos docentes de música junto a trabajadores de cultura y arte, escríbenos a nuestra página para impulsar conjuntamente está lucha Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase o Pan y Rosas México
*Ilombe Carvalho, es trabajadora precarizada de cultura.