El nuevo Conseller de Economia, Oriol Junqueras, ha declarado que los presupuestos de éste año no serán justos ni mejores que los del año pasado. El dirigente de Esquerra los calificó de “complicadísimos y alejados de lo que los ciudadanos necesitan”.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Lunes 25 de enero de 2016
Foto: EFE / Quique García
En estos días comienzan las presiones de Junts pel Sí para la creación de los presupuestos 2016. De momento están prorrogados los del año pasado. Oriol Junqueras insistió que el 88% del presupuesto son gastos finales y que es el Estado español quien decide sobre el total del presupuesto. Si el margen de maniobra de la Conselleria es éste, ¿para qué sirve una Conselleria d’Economia?
Quedan para el olvido las palabras del mismo Conseller y líder de ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) cuando hace algo más de un año apoyaba unos presupuestos con recortes sociales duros, diciendo: “Estos han de ser los últimos presupuestos autonómicos…”. No solo no lo fueron, sino que ahora, además de apoyarlo, será responsable de presentarlos.
A su vez, Dolors Bassa, la Consellera de Treball, indicó muy claramente que para aplicar el Plan de Choque contra la pobreza acordado entre JxS y la CUP, se deben aprobar los nuevos presupuestos. Esto afecta a 100 millones de euros con los cuales se garantizaría una renta mínima de inserción.
Según la Consellera los nuevos presupuestos serán una política solo de 18 meses porque con las “nuevas estructuras de Estado” (Agència de Protecció Social) se podría mejorar todas las políticas de asistencia social. Nuevamente todas las políticas de un reducidísimo plan contra la pobreza se postergan a una indefinida independencia.
Aun siendo así que el presupuesto autonómico de Catalunya es reducido, las medidas del plan de choque contra la pobreza muestran que se piensa más en las ganancias empresariales que en la gente que padece la pobreza.
Ejemplo de ello es la aplicación de la ley de pobreza energética. Unos 70 millones de euros del escasísimo presupuesto de la Generalitat servirán para pagar los servicios (gas o luz) de las familias que no puedan pagarlos. Es decir, que será pagado por los impuestos de todos y de ésta manera lo que sí se garantiza es que las empresas cobren los desorbitados precios que imponen.
Son las empresas, que ganan miles de millones de euros, las que deberían cubrir esos impagos y seguir garantizando el servicio. Se habla mucho del reparto de la riqueza, pero no se aplica. De ésta manera, la Generalitat dispondría de esos 70 millones para otros asuntos sociales. Con los desahucios más de lo mismo, habrá un fondo para expropiaciones que acabará en las arcas de la banca.
Lamentablemente la CUP y Catalunya Sí que es Pot se prestarán a la negociación de este pobre plan de “choque contra la pobreza”. Joan Garriga, diputado de la CUP, anunció que lo quieren negociar "pero sin presiones", “La necesidad nos obliga a ambas partes”, sintetizaba el diputado. La CUP propuso un aumento del impuesto de sucesiones, cuestión rechazada de plano por Junqueras.
También se expresó Lluís Rabell, de CSQEP (Catalunya Sí que Es Pot), buscando espacios de negociación en las medidas sociales. La semana pasada Rabell había declarado “No somos insensibles al carácter que toman algunas conselleries, quién las ocupa y el talante de cambio y giro social que, como mínimo, anuncian”.
Plan de choque contra la pobreza financiado por los ricos
En lugar de negociar las pobres propuestas de Junts pel Sí, se hace cada vez más necesario acabar con las onerosas privatizaciones de los servicios públicos y acabar con todas las subvenciones a lo privado. Es de público conocimiento cómo los Consorcios creados por la Generalitat y los ayuntamientos son un saqueo brutal a las arcas públicas.
La CUP y Catalunya Sí que es Pot son las únicas fuerzas que denuncian la corrupción de los consorcios. En lugar de negociar con JxS, sería importante que estas fuerzas desarrollaran una gran campaña social para acabar con este saqueo de lo público impulsado por Convergència.
Y si aun así no alcanza para financiar un plan de choque ambicioso, el dinero debe salir de dónde está: las grandes fortunas. Hay que imponer una recaudación progresiva a los ricos para ir resolviendo las graves penurias sociales. Que Pedralbes y Sant Gervasi devuelvan lo que le quitaron a Nou Barris.