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Red Internacional
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Aborto Legal. Los conservadores de siempre, ahora de celeste

La marea verde chilena comenzó a despertar a los conservadores de siempre, pero esta vez de celeste y bajo el lema "salvemos a las dos vidas".

Natalia Sánchez

Natalia Sánchez Concejala Antofagasta por el Partido de trabajadores Revolucionarios, Médico del Hospital Regional de Antofagasta y parte de la Agrupación de Trabajadores de Salud "Abran Paso"

Viernes 27 de julio de 2018

El pasado miércoles 25 de Julio se hizo presente fuertemente la marea verde en Chile. Levantando una gran campaña en sintonía con el avance de la demanda por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito en Argentina. Decenas de convocatorias a nivel nacional hicieron el llamado a marchar por los derechos sexuales y reproductivos de millones de mujeres.

Y aunque el movimiento en nuestro país recién empieza a articularse, su contraparte no ha tardado en intentar hacerse un espacio en los medios. Asimilando a la política conservadora que quiso enfrentar a las mujeres de la Ola Verde Argentina, José Manuel Ossandon (RN) desde su Twitter da los primeros pasos en lo que busca ser una campaña por “Salvar a las 2 vidas”, bajo la misma consigna y con el mismo color celeste.

Pero el debate celeste está teñido de un tono más bien moral y ético que deja muy de lado los reales problemas de salud pública, planteando cuestiones como “No es solución a nada (el aborto), es legalizar y normalizar la muerte de un niño en su estado más vulnerable y provocarle un dolor a la mujer que la acompañará toda su vida” en palabras del mismo Ossandon.

Por otro lado el debate se abre a la política viva, obligando al ministerio de la Mujer y la Equidad Género, en la vocería de Isabel Plá, a posicionarse declarando “no hay temas vetados en Democracia”, aunque por otro lado planteando fuertemente cómo con este gobierno no se dará paso abiertamente a los derechos de las mujeres, refiriéndose al respecto como que “el gobierno de Sebastián Piñera ha tenido, tiene y va a tener una posición de defensa a la vida”.

La política intolerante, restrictiva y conservadora de la derecha y la iglesia, ha dado paso a violencias de cada vez mayor calibre. Fue así como se realizó una contraconvocatoria nacionalista a la marcha por el derecho al aborto, que ensució las calles con sangre y vísceras de animales y que en última instancia dejó lesionadas por heridas con arma blanca a tres mujeres.

Quienes “defienden las dos vidas” parecen olvidar que a quienes apuñalan y dejan abortar en clandestinidad, son quienes hoy se ven empujadas a la muerte.