Desde este martes 30 se encuentra en Caracas el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU., Bob Corker, quien ha mantenido reuniones con representantes del gobierno y de la oposición derechista. Por su parte el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, destacó este jueves que confía en "aumentar la cooperación entre nuestros pueblos y Gobiernos a medida que buscamos formas para mejorar una relación". Aunque los encuentros han estado llenos de bastante hermetismo, la visita del senador estadounidense forma parte del curso de diálogos que vienen manteniendo Estados Unidos y Venezuela.
Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon
Viernes 3 de julio de 2015
Fotografía : EFE
En los últimos meses las tensiones entre los dos gobiernos han tendido a disiparse, especialmente luego del breve encuentro privado que tuvieron Maduro y Obama durante la pasada Cumbre de las Américas en Panamá, y la aclaración que hizo Washington que descartó que Venezuela sea una amenaza para su seguridad. En esta búsqueda de mejores relaciones, el gobierno estadounidense procura recuperar terreno, y por su parte Maduro anhela un respiro en medio de la agobiante crisis económica, justo cuando avanzan las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Reuniones en todas las direcciones
En el marco de los diálogos, la visita del senador no es casual, más aún tratándose del presidente del Comité de relaciones exteriores del Senado, siendo la figura política de mayor representatividad de parte del congreso de los Estados Unidos que ha visitado Venezuela en los últimos tiempos y que no sea del partido de Obama. Bob Corker es del Partido Republicano, representante del estado de Tennessee. El presidente Obama empalma aquí con un sector de los republicanos para avanzar en sus intereses en el país.
En las discusiones, Washington está metiendo la mano en la búsqueda de acuerdos entre el gobierno de Maduro y la oposición derechista local, a conveniencia de parte, en el marco de la tensión traumática que vive el país y en medio de la transición del postchavismo. Por eso John Kerry, en las declaraciones de este jueves también destacó “la importancia del diálogo político en Venezuela para asegurar la ‘integridad’ del proceso en las elecciones legislativas de diciembre".
Bob Corker sostuvo el martes un encuentro con representantes de la alianza opositora derechista Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en la sede de la Embajada de Estados Unidos en Caracas, aunque no se ofrecieron detalles muy específicos sobre esta reunión, que fue dada a conocer por María Corina Machado, integrante del sector más "duro" de la derecha. Aunque el diputado Julio Borges, del partido Primero Justicia, del mismo que es parte Henrique Capriles Radonski, informó que: "Nosotros (le) pedimos y reclamamos la necesidad de que haya mayor presión internacional con el tema de todos los presos políticos, pero (él) no nos planteó que fuese un punto de agenda con el Gobierno ese tema", subrayando que en el encuentro se plantearon "tres puntos muy concretos", entre ellos la presencia de "observación internacional" en las elecciones legislativas del próximo 6 de diciembre, "mayor solidaridad con el tema relacionado con los derechos humanos a todos los niveles" y la "situación de la libertad de prensa".
Asimismo, diferentes medios de comunicación nacionales aseguraron que el senador también habría conversado previamente con altos funcionarios del Gobierno incluyendo a la canciller, Delcy Rodríguez, lo que no ha sido confirmado por el gobierno de Maduro. Pero sí, el Defensor del Pueblo –un cargo gubernamental- Tarek William Saab, confirmó que sostuvo una reunión con el senador norteamericano, afirmando sobre la visita de Bob Corker: "Pudimos atender una visita institucional (...) por parte del ciudadano presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, Bob Corker, que pudiéramos calificar de positiva, tanto por la actitud de él como de los funcionarios de la embajada estadounidense”.
"El tema central conclusivo ha sido que haya una armonía institucional entre ambos países, respeto, acercamiento y restablecimiento de relaciones diplomáticas", dijo el defensor del pueblo, quien agregó que estas visitas representan "pasos importantes" que buscan "limar las asperezas" y "acercar a ambas naciones". Es de aclarar que la reunión contó además con la presencia de funcionarios de la embajada de Estados Unidos, así como también de personal del primer escalón del gobierno de Maduro como el viceministro de Exteriores venezolano Alejandro Fleming y del encargado de negocios de Venezuela en Estados Unidos, Maximilian Arveláez. Todo “buena vibra” como se dice coloquialmente, para un país que verborrágicamente se llena de antiimperialismo.
Acelerando las conversaciones
La visita de Corker al país se da poco después del encuentro que tuvo el presidente de la Asamblea Nacional, diputado Diosdado Cabello, y la canciller Delcy Rodríguez, con el consejero del Departamento de Estado estadounidense, Thomas Shannon, en Haití el 13 de junio, como parte del proceso de restablecimiento de las relaciones que iniciaron Washington y Caracas en abril. Una reunión que llamó la atención a nivel internacional y local, no por el encuentro en sí entre los dos países, sino porque contaba con la presencia de Diosdado Cabello, supuestamente muy cuestionado en Washington y con graves denuncias.
Sobre esta reunión, el pasado 15 de junio el portavoz del Departamento de Estado, Jeffrey Rathke, afirmó que dichas conversaciones "tocaron todos los elementos de nuestra relación bilateral. Fueron reuniones positivas y productivas". Ya Diosdado Cabello había declarado también, calificando el encuentro como "un paso importante para el restablecimiento pleno de las relaciones entre ambos países". No hace pocos días, el pasado 28 de junio, Diosdado volvió a informar que la reunión reciente entre Thomas Shannon y la comisión de alto nivel en Venezuela formaban parte de la serie de acuerdos, que se dieron entre los presidentes Barack Obama y Nicolás Maduro en Panamá, "para abrir caminos hacia las relaciones normales entre países".
Con respecto a la reunión en Haití y del conjunto del avance de las relaciones entre la potencia imperialista y Venezuela, Kerry sostuvo también este jueves que: "Estoy complacido de que hayamos encontrado una causa común en nuestro apoyo por las elecciones en Haití, la reconstrucción y el desarrollo; además de nuestro compromiso compartido con los esfuerzos del Gobierno de Colombia para alcanzar una paz duradera" en ese país. Vemos entonces, cómo en la agenda de acuerdos entran otros temas, sobre todo el más sensible, como es el de las discusiones del gobierno colombiano con las FARC. Es que es de señalar, que el pasado 20 de mayo ya había estado en Caracas el enviado especial de EE.UU. para el proceso de paz en Colombia, Bernard Aronson para conversar con Nicolás Maduro, sobre el “interés mutuo en el proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)” para decirlo en palabras del representante yanqui.
Pero lo que también es clave aquí, es lo que las declaraciones de Kerry revelan en lo que se dice respecto a los acuerdos con Venezuela: la cuestión interna del país, buscando Washington encauzar el rumbo, en función del interés yanqui, de las relaciones entre la oposición derechista local con el gobierno. Siendo parte de la presión también para la liberación de los detenidos de la derecha que tanto se rumoró esta semana en Caracas, así como que Maduro acepte la realidad que le imponen las nuevas circunstancias, siguiendo el ejemplo de Cuba con el deshielo.
Nada bueno se puede esperar para el pueblo
Es claro que nada bueno se puede esperar de todas estas discusiones entre el imperialismo y Venezuela, justamente cuando Estados Unidos busca recuperar terreno, velando sus intereses en la región como más específicamente en el país. Los norteamericanos son conscientes de las dificultades que afronta Maduro, su debilidad interna, la crisis económica que se agudiza, y busca por tanto explotar la decadencia del chavismo para avanzar, en función de sus intereses. Y Maduro, acorralado por la situación imperante, necesidad de caja, buscar una sobrevida a como dé lugar, abre más las puertas, mostrando así su antiimperialismo de papel. De buenas relaciones con el imperialismo y entendimientos con la derecha y los empresarios, bajo la imposición de Estados Unidos y el derechismo continental, los resultados que ya se saben, irán en detrimento de los trabajadores y el pueblo.