Desde diciembre de 2017, los estudiantes franceses vienen protagonizando un interesante proceso de lucha y de organización, enfrentando los planes de reforma universitaria planteados por el gobierno de Emmanuel Macron. Desde La Izquierda Diario conversamos con Julien Anchaing, estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad de Toulouse.
Martes 3 de abril de 2018
Los estudiantes de los liceos y de las universidades franceses son, junto a los trabajadores, los protagonistas de la resistencia frente a los planes de ajuste de Emmanuel Macron, que en menos de un año de gobierno, llevó adelante una reforma laboral llamada “XXL” por la magnitud de las medidas antiobreras del nuevo código de trabajo, finalizando la tarea ya comenzada por François Hollande. Sin embargo, no fue gratis su aprobación. El gobierno sufrió una fuerte baja en los niveles de popularidad, reprimiendo las numerosas jornadas de huelga y movilización en las que salían a las calles cientos de miles de trabajadores y estudiantes en toda Francia.
Hoy por hoy, continúa la lucha con los ferroviarios a la cabeza. Pero también la juventud estudiantil está cada vez más organizada y decidida a pelear.
En diciembre de 2017, en la Universidad de Mirail en Toulouse, comenzó un interesante proceso de lucha, a la vanguardia del movimiento estudiantil. Los trabajadores no docentes de la Universidad entraron en huelga contra la decisión del Consejo de Dirección, que tiene escasa representación estudiantil, que votó el plan del gobierno de fusionar las universidades, como parte de un plan estudiantil que reformaría básicamente el ingreso irrestricto a la educación superior, imponiendo una selección sobre los estudiantes que finalizan sus estudios en los liceos.
En el caso de Toulouse, nos cuenta Julien Anching, el plan era fusionar la Facultad de Ciencias con la de Letras, pero manteniendo el mismo cupo de financiamiento del Estado, trasladando recursos a carreras que se suponen "económicamente viables" o sea, un claro ajuste sobre las carreras que no aportarían al mercado. También, agrega Julien, “se planteaba la precarización de los trabajadores no docentes, porque pasaban a una forma de autoridad mucho más centralizada, que aplicaría la tercerización de los trabajadores. Además, ahora hay actores exteriores, del sector privado, que ejercen influencia directamente en el Consejo de Dirección, y que toman decisiones sobre los planes de estudio o qué Facultad recibirá más plata”.
Asambleas multitudinarias y una alianza estratégica: trabajadores y estudiantes
Frente a este panorama, se vienen realizando asambleas conjuntas entre estudiantes y trabajadores de las universidades, fortaleciendo una alianza estratégica. Tal es así que “los estudiantes de Mirail decidieron bloquear la universidad apoyando la pelea del personal no docente”, nos detalla Julien.
El primer éxito que tuvo dicha universidad fue que los estudiantes lograron rechazar el "índice de excelencia" universitario, cuyo objeto es dividir universidades "elitistas" y universidades "sin salida de empleo", alcanzando su primer éxito, lo que valió que la Ministra de Educación Superior, Frédéric Vidal, decidiera intervenir la universidad el 20 de marzo pasado, dos días antes de la jornada de huelga y lucha llamada por el movimiento obrero, en particular los ferroviarios. Al intervenir la universidad y ponerla bajo tutela directa del Estado, directamente “se suprimía el Consejo de Dirección y amenazaba con un ataque directo de la policía”, relata Julien. Y agrega, “frente a eso, que nunca se había visto en toda Francia, aparece una fuerte solidaridad y se realiza una asamblea multitudinaria, logrando el apoyo de universidades de París, como Tolbiac París 1”.
El “Mirail” tiene un lugar de vanguardia, que aportó a la multiplicación de las luchas en universidades a lo largo de todo el país, con asambleas de 3000 personas, o como en Montpellier con 1200, donde la policía llegó a realizar ataques de corte fascistas, ingresando a la universidad y agrediendo a estudiantes con las caras tapadas.
Pero, en concreto, ¿cuál es el reclamo de los estudiantes? Julien aclara que las claves son la supresión del plan estudiantil de conjunto, el fin de la tercerización para los trabajadores no docentes y la dimisión de todos los presidentes de las universidades. Pero sobre todo, el punto central es construir una alianza real entre obreros y estudiantes.
Dicho plan estudiantil fue votado el pasado 16 de febrero en la Asamblea Nacional, en pos de bajar el cupo de las cátedras y las carreras, adaptando a las universidades a las necesidades del mercado. Y agrega Julien: “Además quisieron hacer una ley para atacar a los estudiantes inmigrantes, que al final no pasó, porque se presentó una nueva ley migratoria de conjunto hacia fines de febrero”. Pero los estudiantes no se quedaron de brazos cruzados y expresaron su solidaridad. “Por ejemplo, en la Universidad de París 8, en la Facultad de Saint-Denis, los estudiantes ocuparon locales como viviendas para estudiantes extranjeros”, detalla Julien.
Para Julien, este plan estudiantil “suprime las conquistas del Mayo Francés, la universidad libre y gratuita, y pasamos a una universidad con selección, estableciendo una competencia entre los estudiantes”. O sea, Macron quiere atacar uno de los fundamentos de la universidad francesa, la masificación, que viene desde la época de la posguerra. Y, como plantea Julien, esas conquistas “son un peligro para la burguesía nacional”, por eso, “es un proyecto político histórico que sobrepasa a Macron”. De ahí, la envergadura del ataque al movimiento estudiantil. Pero también, la enorme capacidad de lucha que éste viene desarrollando, como un homenaje a las banderas de mayo del 68 que será difícil que se pisoteen.