Tras la primera huelga a principios de diciembre la compañía nacional de ferrocarriles, SNCF, se negó a otorgar el incremento de sueldos que exigen los trabajadores ante el aumento de la inflación. La organización en un Colectivo de Trabajadores organizado en las redes le impuso a las direcciones sindicales el llamado a la huelga para Navidad y año nuevo.
Jueves 22 de diciembre de 2022 10:17

Las y los trabajadores ferroviarios ya habían anunciado que llevarían adelante un plan de lucha para evitar que sus salarios se sigan deteriorando por la inflación. Lo hicieron durante una primera acción de huelga fin de semana de huelga del 2 al 5 de diciembre. A pesar de estas advertencias la compañía nacional de ferrocarriles, SNCF, se negó a negociar un aumento de sueldo.
El nuevo paro fue convocado por los controladores de los trenes, sin los cuales no pueden circular las formaciones por motivos de seguridad, y ya afectan a los servicios de Navidad, mientras que preparan una nueva acción para año nuevo.
La huelga supone la suspensión de un 40 % de los trenes de alta velocidad durante el sábado y el domingo de este fin de semana.
Publicamos a continuación un reportaje realizado por Révolution Permanente, parte de la Red Internacional La Izquierda Diario a Anna, controladora de la región de Occitania.
Se prepara una huelga para las fiestas ¿Qué podes contarnos sobre el conflicto?
Esta huelga en la continuación de la que realizamos el fin de semana del 2 al 5 de diciembre, que había tenido adhesión masiva por parte de los controladores, que en algunos casos llegaron a más del 90%. Más de la mitad de los trenes estuvieron parados durante ese fin de semana. Desde entonces, la empresa sólo ha ofrecido aumentar una bonificación de 600 € brutos al año, es decir 38,5 euros netos al mes de incremento. Esto es un insulto para todos los trabajadores.
A principios de diciembre, con esa huelga, ya demostramos que nuestro trabajo es fundamental para hacer circular los trenes. Si ahora hay huelga en el fin de semana de Navidad es porque la SNCF se niega a escuchar a los controladores. Hoy, ante la inflación, necesitamos mejores remuneraciones y mejores condiciones de trabajo.
La huelga se organizó en torno a un colectivo nacional, llamado Collectif National des ASCP (CNA), fue desde abajo y con una fuerte presión hacia los sindicatos. En la SNCF, muchas contrarreformas han limitado el derecho de huelga y solo los sindicatos representativos tienen derecho a convocar una huelga mediante la presentación de avisos. Así, tras la huelga de principios de diciembre, se presentaron otros dos avisos de los sindicatos CFDT Cheminots y SUD Rail, a los que se sumó la CGT que, tras negarse a apoyar el movimiento, finalmente presentó un aviso de huelga. Este va del 23 al 26 de diciembre y otro para el fin de semana de Año Nuevo.
Si bien el enojo en la base supera con creces a los controladores como lo demuestra la huelga de los señaleros hace una semana, los dirigentes sindicales no hacen ni lo mínimo para buscar extender y coordinar el movimiento.
¿Por qué surgió este colectivo?
La construcción de este colectivo permitió expresar la presión desde la base y sin esa presión estos avisos de parte de los sindicatos no existirían. El colectivo se unió en un momento en que realmente no había un plan de lucha por parte de la dirección de los sindicatos, mientras que la bronca estaba presente en todas partes, especialmente entre los controladores. Tuvimos algunas fechas de paralización, el 18 de noviembre en particular, pero sin ninguna perspectiva de renovación, y esto ocurrió en el mismo momento en que los trabajadores de las refinerías estaban en huelga y era hora de luchar juntos. El colectivo surgió de esta falta de perspectivas que ofrecía la dirección sindical.
Aparentemente fue lanzado por iniciativa de colegas del TGV. Esto no es insignificante, muestra que si bien tienen mejores salarios, estando muchas veces al final de sus carreras, con la inflación y el colapso del servicio de transporte público, estos compañeros sufren y, como cualquier trabajador ferroviario, sus condiciones laborales se deterioran. Y todos saben que la dinámica es que se agrave, por eso esta primera reacción tuvo tanto eco.
El colectivo reunió muy rápidamente a muchos controladores. Actualmente en el grupo de Facebook hay 3.400 personas, saber que somos 10.000 controladores en ejercicio es enorme. Allí se desarrollaron demandas específicas de la profesión de controlador antes de pedir a los sindicatos que exijan una solicitud de consulta inmediata con la gerencia y luego poder presentar avisos de huelga.
En esta huelga varios medios hicieron una comparación con los "chalecos amarillos" ¿A qué se debe?
Hay muchos paralelismos que se han hecho con los chalecos amarillos, especialmente por parte de los medios. Porque el colectivo es ante todo un grupo de Facebook y una organización a través de las redes sociales. Pero también porque es un entramado que ha surgido por la falta de respuesta a la altura de los sindicatos a nuestras legítimas demandas, pero también por la falta de una estrategia que nos permita ganar. De hecho, el movimiento expresa cierta espontaneidad y un rechazo a la rutina de los dirigentes sindicales al organizarse como colectivo. Por otro lado, el contenido del movimiento es obviamente muy diferente de lo que pudieron llevar los chalecos amarillos.
Si por el momento la gerencia se mantiene inflexible en la mayoría de nuestras demandas, conb nuestra lucha ya hemos logrado un pequeño adelanto en el bono, que es superior a lo que hemos obtenido en los últimos años. Esto muestra el camino a seguir, así como la necesidad de continuar el movimiento. Para ello tendremos que avanzar en su estructuración básica, buscando la coordinación con otros sectores de la SNCF, para que surja un plan de lucha más amplio. Desde este punto de vista, los dirigentes sindicales deben finalmente proponer un plan que, lejos de jornadas aisladas, busque articular la bronca que hay dentro de la SNCF.