Se dio a conocer que el gobierno congeló las cuentas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Fueron Peña Nieto y Gabino Cué, funcionarios que se embolsan cientos de miles de pesos por mes por ejercer la función pública.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Viernes 31 de julio de 2015
El congelamiento de las cuentas de la CNTE se llevó a cabo con la complicidad del Banco Santander, y se implementó junto con la amenaza de
órdenes de aprehensióncontra dirigentes de la CNTE.
De seguro no están congeladas las cuentas de funcionarios sobre quienes pesan acusaciones y/o sospechas de corrupción, como Korenfeld, el mismo Peña Nieto, Videgaray y tantos otros que no han salido a la luz. Ni las de los burócratas sindicales que avalaron las reformas estructurales, como Romero Deschamps, del sindicato de petroleros o el traidor dirigente Juan Díaz de la Torre, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), amenazado por el gobierno con encarcelarlo por corrupto si no apoyaba al golpe a su ex jefa Elba Esther Gordillo.
Esta medida es parte del intento del gobierno de liquidar a uno de los sindicatos más importantes del país y golpear así a todos sindicatos que se oponen, o que podrían oponerse, a la aplicación de las reformas estructurales.
Frente a este nuevo ataque del gobierno contra el pueblo trabajador es necesario alzar la voz y poner blanco sobre negro.
Hay millones de dólares para pagar la deuda externa, para comprar armas, para las lujosas giras presidenciales, para los salarios de los altos cargos del gobierno. Pero no para la educación.
Para que exista mayor presupuesto para la educación, es necesario dejar de pagar la deuda externa y poner un alto a la compra de armas que asesinaron a cerca de 200,000 personas desde el inicio de la “guerra contra el narco”. También se deben imponer impuestos altos a las mayores fortunas de México, como al magnate Carlos Slim, y a las trasnacionales. Medidas como estas, sin duda, sólo podrán ser tomadas por un gobierno de los trabajadores, los campesinos y el pueblo.
Hay otros gastos de gobierno que se pueden recortar: las megacomitivas de gorrones que van a las giras presidenciales, por ejemplo, y los salarios con prestaciones millonarias que reciben los funcionarios de gobierno. Como el salario de Gabino Cué, gobernador de Oaxaca, que ronda los $ 100,000 mensuales, o el del presidente Peña Nieto, que alcanza la friolera de casi $250,000 al mes, o los magistrados que ganan millones por fallar en contra de los trabajadores –como los que aprobaron el cese de maestros que falten tres días por movilizarse.
Con los fondos de esos gastos superfluos que financia el pueblo trabajador con los impuestos, se podría incrementar cualitativamente el presupuesto destinado a todos los niveles de educación.
Por eso, contra los privilegios de la casta política que está al servicio de las trasnacionales y el imperialismo, desde La Izquierda Diario lanzamos la campaña “Que todo funcionario gane lo mismo que una maestra”. Te invitamos a difundirla en tu centro de trabajo, en tu centro de estudio, en tu colonia, y en las redes sociales.