La Convención emitió una declaración planteando una opinión favorable a la pronta liberación de las y los presos políticos, aunque aclarando que no es su intención “interferir ni arrogarse las competencias o atribuciones de otros poderes del Estado”. ¿Por qué hablar de los presos políticos? Porque “tiene la responsabilidad política de pronunciarse frente al país en relación con estas situaciones contingentes”. Pero si la Convención habló, al aclarar que no pretende “interferir ni arrogarse competencias”, lo hizo dando una señal de respeto a los poderes existentes ¿Por qué el Partido Comunista y el Frente Amplio “aclaran” que la Convención no desea “interferir” en los otros poderes del Estado? ¿Sirve de algo aclarar que se trata sólo de un pronunciamiento?

Juan Valenzuela Profesor de filosofía. PTR.
Martes 13 de julio de 2021
Hay una explicación de esa aclaración, en boca del vicepresidente de la Convención Constitucional, el abogado Jaime Bassa. Para él, es posible respetar el ejercicio de los poderes constituidos y al mismo tiempo emitir opiniones políticas. La declaración por los presos sería sólo una opinión. La facultad de liberarlos efectivamente, para Bassa, está en los poderes constituidos que son los que efectivamente toman las decisiones.
Pero para el constituyente Agustín Squella, por su parte, incluso es cuestionable la pertinencia de emitir pronunciamientos por temas de otros poderes del Estado. Para este filósofo liberal el simple hecho de opinar es complejo. En pocas palabras, su principal preocupación es que la Convención se limite a escribir una nueva Constitución y nada más.
Pero es la derecha más conservadora la que grita sin tapujos que la Convención se ha pasado de la línea. Eso lo podemos ver en esta portada de El Mercurio del 10 de julio:
Ese titular tiene un único objetivo: ridiculizar y ningunear la declaración sobre los presos políticos. La Convención dio una señal de respeto con los poderes constituidos y El Mercurio responde escupiendo esa señal de respeto. Un día después de un nuevo asesinato de un luchador mapuche.
¿Cuántas señales de respeto necesitan los grupos de poder de parte de la Convención?
Este pequeño episodio demuestra que esas señales no sirven de nada. Esos mismos 105 votos bien se podrían haber usado para votar un decreto de liberación de los presos políticos desconociendo en los hechos la soberanía del poder judicial y de los poderes constituidos. ¿Qué significaría “desconocer en los hechos” esos poderes en este contexto? Significa no esperar que los poderes actuales del Estado decidan de acuerdo a sus tiempos y sus propias reglas cuándo y cómo serán liberadas y liberados las y los presos políticos.
Un decreto así obviamente enojaría diez veces más que la actual tibia declaración a los poderes constituidos y a El Mercurio, quienes se encargarían de que termine como papel mojado. ¿Qué habría que hacer en ese caso? Obviamente para imponer la libertad de las y los presos políticos habría que retomar el camino de la rebelión de octubre y noviembre de 2019, convocando a una huelga general que le imponga en las calles su liberación. Que sepan que no se juega con lo que la mayoría exige. Pero en vez de eso la Convención prefiere decir “sólo opinamos, ustedes se mantienen ejerciendo el poder”. Lo de fondo en esa “aclaración” propuesta por el PC y el Frente Amplio en la declaración por los presos políticos, es la falta de confianza en la fuerza de la movilización y el exceso de respeto con la soberanía establecida en la Constitución de 1980, que deja a la “Convención” como una institución que sólo tiene la función de redactar una nueva Constitución sin molestar mucho.
Veremos si persisten los gestos de respeto con los poderes constituidos desde la Convención o si un sector de constituyentes avanza seriamente a hacer tiras el pacto del 15N que le niega soberanía a la instancia constituyente. Cuando decimos que ese pacto “le niega soberanía” decimos algo muy concreto: le niega, por ejemplo, la posibilidad de votar un decreto de liberación de los presos políticos.
Las y los trabajadores y los sectores populares que protagonizamos la rebelión popular de 2019, no podemos olvidarnos de nuestras y nuestros compañeros presos políticos. Es importante organizar comités de base para que la exigencia de su liberación se oiga con fuerzas y para preparar la movilización. Las y los convencionales que se dicen representantes del pueblo tienen dos alternativas: o subordinarse a los poderes del régimen, dejando en nada su “opinión” o romper el pacto del 15N y ponerse del lado de los trabajadores y sectores populares.

Juan Valenzuela
Santiago de Chile