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Red Internacional
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TESTIMONIOS. Los obreros de la construcción: abusos y precariedad en tiempos de Coronavirus

La pandemia del COVID-19 no solo ha dejado en claro que las prioridades del gobierno son las ganancias empresariales, sino que además ha dejado al descubierto las precariedades y abusos empresariales de todo tipo cuando se trata de mantener sus propios intereses. Algunos de los testimonios más crudos vienen de la construcción, como reproducimos a continuación, los cuales desenmascaran la prepotencia patronal.

Martes 31 de marzo de 2020

A 28 días del primer caso reportado de COVID-19, las críticas hacia el actuar del gobierno se multiplican, pues al insistir en mantener la “normalidad” en la economía se sigue exponiendo todos los días, especialmente en Santiago, a cientos de trabajadores al contagio. La prioritaria protección a efectivos policíacos y militares contrasta con las paupérrimas condiciones de los trabajadores de la salud pública, la verdadera primera línea contra la pandemia. Y el escandaloso dictamen de la Dirección del Trabajo, junto al ensordecedor silencio del gobierno, que mostró a los empresarios que tienen vía libre para despedir y desligarse de los pagos salariales amparados por el estado.

En el ámbito de la construcción la situación no es diferente, y han saltado ya varios fusibles que desnudan la precariedad que existe en este rubro, como el vídeo que se viralizó en redes sociales que da cuenta del abuso de un patrón frente a trabajadores que exigían condiciones mínimas de higiene y seguridad frente a los contagios.

La realidad antes de la Pandemia.

Sin embargo las denuncias no acaban ahí, otros trabajadores de la construcción nos han hecho llegar de forma anónima sus denuncias sobre lo que ocurre en la construcción. De esta forma describen los trabajadores las condiciones laborales:

“Cuándo entré a la construcción me dijeron que era un trabajo pesado y que pocos aguantan. Al poco tiempo me di cuenta que era cierto. No sólo por el trabajo físico que se realiza. Además, hay que resistir las temperaturas máximas en verano y las más bajas en invierno. Nervios de acero para aguantar supervisores muchas veces poco preparados para encomendar las tareas a sus trabajadores y no con el trato más adecuado. Pero es la única forma de ganar un sueldo decente en Chile para un hombre sin estudios superiores o incluso sin enseñanza media completa.” y continúa Me tocó conocer jefes horriblemente déspotas, sin ningún respeto por su trabajador y sin pensar que detrás de éste hay una familia por la cual trabaja. Conocí supervisores que solo estaban en ese puesto por ser amigo de un jefe de rango más alto. Por lo tanto sin ninguna preparación ni conocimiento previo. Me tocó ver situaciones incómodas, de gritos en contra de trabajadores por realizar algo mal o simplemente porque sí.”

Sobre estas precarias condiciones, otro trabajador nos manifestó de forma anónima que “el rubro de la construcción está un poco abandonado ya que los trabajadores están más expuestos a tener accidentes laborales y enfermedades profesionales, la atención no es inmediata, la falta de criterio de algunas administraciones y profesionales de la prevención, muchas veces los trabajadores se accidentan y los envían a su hogar si el accidente es leve o si no lo acompañan hasta la mutual que está asociada cada empresa o si el trabajador está en condiciones de volver solo a su hogar”

Y prosigue comentando “También está el tema de las vacaciones. No tenemos vacaciones y si te tomas unos días estos son a descuento de tu sueldo o tu finiquito a plazo .Tampoco tenemos contrato indefinido y debido a eso los bancos no te otorgan préstamos o crédito automotriz o crédito para la vivienda.”

Cabe destacar que por ley, Artículo N°2 del nefasto código laboral de José Piñera, hermano del actual presidente, está estipulada una exclusión de ciertos trabajadores en sus horarios, bajo la cual a pesar de tener un horario, se les puede exigir legalmente que trabajen además en otros días y horarios según le convenga al empleador. Es decir, deben star disponibles cualquier día en cualquier horario.

Incertidumbre, abusos y despidos en medio de la crisis sanitaria.

En torno a la pandemia, existe una gran incertidumbre sobre el futuro laboral. Una de las trabajadoras nos expresaba de forma anónima todas estas interrogantes “soy una trabajadora de la construcción, y como todas empecé haciendo aseo, ahora soy maestra en terminaciones y llevo 7 años trabajando en a construcción y nunca habíamos pasado por esto que está pasando todo el mundo. Pero mi duda es qué pasa con los contratos y que pasa con los sueldos, porque no sabemos qué va a pasar con nosotras, somos muchas las que quedamos sin trabajo y lo otro es que no se que va a pasar con el seguro de cesantía, hay gente que cobró su seguro hace un mes y no tiene fondos, porque las constructoras tampoco están contratando con todo esto que está pasando.”

Uno de estos trabajadores nos relata la terrible realidad de la que no se hace cargo ni el gobierno ni los empresarios con tal de mantener sus ganancias, los despidos, que ya se comenzaron a hacer realidad :

“Nuestra obra quedaba en Providencia, a cargo de la Constructora SENCORP. Nos hicieron trabajar hasta el último día antes que comience la cuarentena en las 7 comunas que ya sabemos. Al finalizar la jornada ese día, nos avisaron que no seguiríamos trabajando ahí. Nuestro contrato no sería renovado por necesidad de la empresa. Que se venía una crisis grande y los directivos no podían hacerse cargo de la situación que país.

Fue despedida gran parte del personal de obra después de estar obligados a exponerse al contagio día a día en el transporte público o en las mismas jornadas laborales. Muchos quedamos a la deriva y con la obligación de buscarse la suerte porque ya se vió que el gobierno poco le interesa aportar en algo. Y si recibimos algún dinero extra mientras estemos cesantes. Saldrá de nosotros mismos.”

Otro trabajador, esta vez operador de grúa torre, nos comenta también brevemente sus condiciones laborales y lo ocurrido a raíz del COVID-19

“Como operador de grúa torre nuestro trabajo en las alturas es de mucha responsabilidad ya que si no hay operador la obra queda paralizada en los avances nuestro trabajo es esclavizador tenemos horario de entrada pero no de salida, nos exigen disposición, quedarnos en horario de colación, se nos niega un derecho tan elemental como ir al baño, la mayoría de los operadores tienen que hacer sus necesidades en botella y para cagar tienen esperar hasta que termine la faena del día. Y ojalá operador sea sumiso, si reclamas tus derechos y más seguridad piden el cambio de operador, ahora todos los que trabajamos en la construcción vemos con el virus la real cara de la patronal perversa, asesina explotadora, no tenemos quien pueda defender la clase obrera estamos solos en contra de un virus esparcido por los mismos empresarios.”

Desde la Constructora EBCO nos llega también una denuncia anónima, para evitar represalias, según la cual “El día viernes 27 la obra paralizó las faenas por la cuarentena de algunas comunas, debido a eso alrededor de 45 personas sin contar con las empresas subcontrato quedaron sin renovación de contrato, el cual duraba hasta el día 31 de marzo.

Sin explicación alguna los trabajadores se les avisó que cuando se levantara la cuarentena se notificará a cada uno su regreso a la obra. Y los que quedamos en la obra cuyo contrato está vigente tuvimos que firmar un papel el cual autoriza a la empresa a descontar 3 día de vacaciones el cual será descontado del finiquito de cada uno de los trabajadores. Y a los más afortunados se les trasladará a otras obras.”

Toda esta situación hace más urgente una salida independiente por parte de los propios trabajadores, para defender sus fuentes de trabajo y sus propias vidas de las ambiciones empresariales.

Es el momento de que los propios trabajadores se organicen, levantando comisiones de Higiene y Seguridad en las cuales puedan decidir si seguir trabajando o no y en qué condiciones, y desde las cuales puedan exigir a los grandes sindicatos y federaciones, como es la CUT, una gran huelga general contra los abusos empresariales, que imponga la prohibición de los despidos mientras dure la crisis, que permita que todo trabajador que se encuentra en cuarentena siga recibiendo su salario íntegro, sin echar mano a su seguro de cesantía, pues deben ser los empresarios y las AFP, quienes han lucrado durante años con los trabajadores y sus salarios, los que paguen los costos de esta crisis.

Las vidas de los trabajadores valen más que las ganancias empresariales.

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