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Red Internacional
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COLUMNISTA INVITADA. Los olvidados: vivencia en primera persona de Miguel, vecino de La Emilia

Nueve mil afectados por las inundaciones. Una ciudad completa bajo agua, un Estado solo presente con fuerzas represivas y una enorme solidaridad popular.

Claudia Torres Periodista de San Nicolás

Domingo 22 de enero de 2017

Jueves 19 de enero, 17 hs. Ingresar a La Emilia es como llegar a un lugar sitiado por las fuerzas represivas del estado. Están ahí, como cuidando el agua, que arrasó con todo a su paso, como cuidando que a nadie se le ocurra gritar fuerte que necesitan ayuda.
Sobre la avenida principal, puestos improvisados tendiendo una mano, en su mayoría, de civiles, gente común ayudando a otra gente común.

Recorriendo las cuadras hacía el fondo, están los olvidados. Casitas humildes, plantadas sobre un terreno bajo, cerca del agua, que ésta vez destruyó todo a su paso. La ayuda que llega es muy poca, casi nula. Ahí, bien cerca del terraplén, vive Miguel. Apoyado sobre una silla vieja, como pidiendo permiso para sentarse, herido, devastado por completo, está siendo atendido por la Cruz Roja, una de las pocas instituciones que se acercó a él y a su familia. Espero a que terminen con las curaciones pertinentes, comienzo la charla.

"Siéntese mija", muy atento y ofreciendo todo lo que tenía: un poco de agua fresca y limpia, una fortuna en La Emilia.

Accedo a su pedido. Empieza a narrarme el padecimiento de ser pobre bajo un gobierno ausente. Dice no recordar las veces que se inundó, pero si tiene muy presente algo, es la primera vez que el agua le llega al techo.

Nos rodean varios nuevos trastos viejos, que hasta unas pocas horas atrás, fueron sus muebles. Entre el barro y la tristeza me cuenta: "Nunca nos ayudan, siempre que nos inundamos dicen que van a arreglar, que va a ser la última vez, vienen, nos censan y desaparecen. Una vez, no me acuerdo cuantos años hace, nos regalaron colchones, yo en es época trabajaba bien, pero también perdí todo. Debe hacer 30 años que vivo acá. Siempre lo mismo".

La desolación se apodera del ambiente, de Miguel, de mí, hasta de una silla nueva que quedó huérfana. Un CPU secándose arriba de un árbol, intentando salvar algún recuerdo familiar. Una mesa improvisada con maderas húmedas, nos separa.

Adentro de la casa, la nada misma, ni un solo mueble, un triste colchón sobre el piso de uno de los ambientes. "Para el nene", dijo Miguel.

Prosigo charlando, pregunto ¿Qué le pediría al estado hoy?

  •  "Que continúen el terraplén, la empresa que lo hizo, lo hizo muy bien, pero hay que levantarlo un poco. Y que aparezcan las dos bombas grandes, que parecen un barrilete y se perdieron en el camino".

    Miguel, muy convencido en su reflexión, habla de las 4 bombas que había en la planificación inicial de la obra hidráulica, que incluía dos bombas grandes y dos más pequeñas auxiliares. Según denuncia, solo están instaladas y en funcionamiento, las dos mas pequeñas.

    Finalizando la entrevista, habla del descontento que siente por la gestión del actual Intendente, Dr. Ismael Passaglia, quien a modo de ayuda, eximirá a los vecinos, comercios y cooperativas afectados de pagar el ABL por solo dos meses. También serán destinados 30 millones de pesos, que repartidos entre los casi 8 mil damnificados, da un total aproximado de $3.500 por persona. Parece una burla, ya que los costos de vida actuales superan ampliamente el salario mínimo vital y móvil, que asciende a la suma de $8.060 mensuales. En comparación, Passaglia destinará, menos de la mitad del salario mínimo por persona, para poder acceder a la compra y reposición de todas las perdidas ocasionadas por la ultima inundación en La Emilia y zonas afectadas.

    Le agradezco, me despido. Miguel intenta, sin lograrlo, levantar su humanidad de aquella silla vieja que lo contenía, aferrado a un vaso de agua fresca, todo el bien material que posee después de la inundación.