Las últimas cifras publicadas por el INE evidencian el alza de la tasa de desempleo y desocupación que existe hoy en Chile. Un factor que sin duda evidencia cómo la brecha entre ricos y pobres se profundiza.
Viernes 1ro de marzo de 2019
La creación de miles de empleos fue uno de los grandes pilares de los cuales se afirmó Piñera para llevar adelante su campaña presidencial. Sin embargo, según las últimas encuestas, no estamos ni cerca de revertir las altas tasas de desempleo y menos el trabajo precario. Ésto sumado a que sólo en el primer año de mandato de Piñera hubo miles de despidos a los que se sumaban los cierres de empresas como lo que fue Maersk, Iansa.
Las cifras del desempleo
Recientemente el Instituto Nacional de Estadísticas publicó las últimas cifras que dejaron en evidencia que la tasa de desempleo aumentó en un 0,1% punto porcentual a diferencia de lo que había hace tres meses atrás, cifra que se ha mantenido o ha ido en aumento aún cuando el crecimiento económico va por el 4%.
Los más golpeados por este aumento, según rango etario, fueron las personas que se encuentran entre las edades de 50 a 64 años, mostrando un incremento del 2,8%. Muy al contrario de quienes se ubican entre los 15 y 25 años, donde las cifras cayeron un 5,5%. Y es que está claro, ya no basta con el sistema de pensiones que tenemos, que empuja que cada vez a los adultos mayores a tener que trabajar hasta más avanzada la edad, llegando a vivir en condiciones precarias, donde muchas veces se romantiza el “esfuerzo” de trabajar hasta ya más no poder, cuando en realidad sólo es el reflejo de la vida precaria que tienen que vivir los adultos mayores por el sistema de AFP que funciona actualmente.
Asimismo, si nos ponemos a pensar en el 5,5% de caída del desempleo en los jóvenes, puede dar la impresión que es un panorama esperanzador, pero basta mirar las condiciones de los trabajos a los que tienen que acceder los jóvenes, quienes tienen que combinar el estudio y el trabajo. Esto sumado al nefasto proyecto de ley que pretende impulsar Piñera y su bancada con el Estatuto Laboral Juvenil.
Mujeres y desempleo
Esta cifra también tuvo sus repercusiones en relación al género. Reveló que la tasa de desocupación femenina llegó a un 7,5% presentando un alza de 0,6% en un año. Y es que no podemos negar las dificultades con las que se encuentran las mujeres al momento de acceder a un trabajo, principalmente porque la mayoría carga con la responsabilidad de la crianza y las labores domésticas, volviéndose un sujeto no tan rentable para las empresas al momento de contratar personal, teniendo que redimirse a trabajos precarios o sólo al trabajo doméstico en algunos casos.
Y es que no podemos seguir permitiendo estas situaciones. Hoy más que nunca se planta en frente la necesidad de salir a organizar la huelga general de este 8 de marzo, para que de una vez rompamos con estas diferencias que sólo permiten que se siga perpetuando la violencia de género en todas sus expresiones, donde el Estado, la derecha, la iglesia y los empresarios son los máximos responsables frente a esta problemática al seguir reforzando y reproduciendo estas diferencias.
Con más fuerza a movilizarnos este 8 de marzo contra el trabajo precario, por igual trabajo, igual salario, y contra el avance de la derecha
¿Por qué se hace urgentemente necesario hacer algo al respecto? Porque hoy cuando hablamos de trabajos precarios también nos referimos a todos aquellos que se exponen a jornadas laborales extenuantes y excesivas, donde sus vidas son puestas en peligro constantemente para mantener, aumentar y optimizar la producción, donde su resultado monetario queda en manos de los empresarios. Y también por todos aquellos sectores que quedan desplazados del trabajo y que son arrojados a vivir las peores miserias que genera este sistema.
La repartición de las horas de trabajo es una medida que brindaría una salida al problema del desempleo. Si la jornada laboral se redujera a 6 horas al día y sólo 5 días a la semana, podría repartirse así, de esta forma, el trabajo entre empleados y desempleados, sin que el sueldo sea reducido y que este verdaderamente equivalga a la canasta familiar mínima de $450.000.
Sabemos que esta salida no nos la regalaran los empresarios ni menos los gobiernos de turno, sino que implicará una gran lucha para conseguirla, donde debemos dejar en claro que nuestras vidas valen mucho más que sus ganancias, por esto este 8 de marzo nos debe llamar a salir con más fuerza a llenar las calles.
Juntas y juntos podemos hacerle frente a los Trump, los Bolsonario, los Guaidó y los Piñera, echando abajo sus reformas mediante la fuerza de la movilización en la calle.
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