lid bot

OPINIÓN. Los trabajadores de Movistar y el cuestionamiento a la “casta sindical”

Este miércoles la burocracia de CCOO y UGT llevaron adelante una nueva traición sindical. En este caso en contra de los técnicos de Movistar-Telefónica que llevan más de un mes en huelga indefinida en contra de las condiciones de ultra precariedad en las que trabajan.

Santiago Lupe

Santiago Lupe @SantiagoLupeBCN

Viernes 8 de mayo de 2015

A pesar de esta traición de la burocracia, una parte importante de los trabajadores está decidida a seguir la pelea y así lo ha hecho saber con manifestaciones como la de Barcelona, para denunciar el acuerdo firmado a espaldas de los trabajadores.

Que estas direcciones estén maniobrando con la empresa y el Estado para intentar reventar esta huelga a nadie le puede sorprender. Las condiciones de subcontratación y sobre-explotación que padecen los técnicos de telefonía, como otros muchos sectores, no han caído del cielo. Son el fruto de años de acuerdos entre las direcciones de los sindicatos mayoritarios, la patronal y los gobiernos del PSOE y el PP. Las reformas laborales de González, Aznar y Zapatero consolidaron un modelo en el que más de un tercio de la clase trabajadora padece condiciones de precariedad. Era así con las vacas gordas y lo es aún más con las flacas.

Estos burócratas nunca han defendido ni organizado a los sectores más explotados. Llevan años dejando pasar todos los ataques contra estos sectores y siendo cómplices de los mismos. Por eso mismo esta huelga -que es ya histórica por su magnitud y por estar protagonizada por miles de trabajados atomizados en distintas empresas y categorías- comenzó a pesar de ellos y por medio de asambleas y el apoyo de fuerzas de la izquierda sindical como la AST, la CGT y CoBas.

La “rebelión de las escaleras”, como ya se conoce a esta lucha, es todo un grito de guerra contra esta herencia. Un clamor de la juventud trabajadora, de los trabajadores inmigrantes, que dicen basta a la precariedad laboral impuesta en las últimas dos décadas. Por eso mismo tiene un valor enorme para todos los trabajadores. Porque apunta a recomponer la unidad de nuestras filas, para terminar con el hecho de que haya trabajadores de primera, y de segunda, tercera, cuarta...

Porque cuestiona las bases del capitalismo español basado en una ofensiva contra cada vez más sectores de la clase obrera. Y también porque sirve de amargo recordatorio de que en los “buenos tiempos” éramos millones los que ya estábamos excluidos por el Régimen del 78, y pone en evidencia los límites de los proyectos de cambio que se conforman con volver a la socialdemocracia del primer Zapatero o el González de los 80.

Pero quizá uno de los aspectos más valiosos de esta “rebelión” es justamente lo que hemos visto hoy en el centro de Barcelona. Cerca de 300 trabajadores que no se han resignado al acuerdo alcanzado ayer por las cúpulas sindicales. Que han decidido manifestarse y hacerlo hacia uno de los enemigos más pérfidos con los que cuenta hoy la clase trabajadora en el Estado español. No nos referimos a la multinacional explotadora de Telefónica. Tampoco a los gobiernos que defienden a capa y espada sus intereses. Ni siquiera a la toda la cohorte de medios de comunicación paniaguados que se niegan a publicar ni una noticia de esta huelga para no perder los anuncios de la compañía. Hablamos de la burocracia sindical traidora.

Estos vende-obreros profesionales son los responsables de la situación que padecemos los trabajadores, muy agravada desde el inicio de la crisis. Ellos dejan pasar la mayor parte de los ataques. Dejan las luchas aisladas hasta derrotarlas. Y allí donde esto no es suficiente, hacen todo lo posible para reventar las huelgas, como vimos en Panrico o ahora en Movistar. Actúan como los bomberos sociales de la patronal, y también del Régimen del 78. Su acción tiene consecuencias nefastas en nuestras condiciones de vida, y a su vez sirve para que la crisis política que vive el régimen no se agudice. Que la clase trabajadora no salga a escena, como lo hizo en los 70 metiendo en una crisis irreversible a la misma Dictadura franquista, es clave para evitar una salida rupturista contra el Régimen del 78 y para que la crisis la paguen los capitalistas.

La manifestación de hoy ha sido una importante manifestación de ira contra la “casta sindical”. Un acto que recordaba a los importantes combates que libraron nuestros abuelos y padres contra la “casta sindical” del Franquismo. Los burócratas de CCOO de hoy miraban asustados por los cristales del mismo edificio que albergaba entonces las oficinas de la Central Nacional Sindicalista franquista en los 60 y 70. La lucha contra la burocracia sindical del “vertical”, fue un combate esencial para permitir que los trabajadores pudieran enfrentar los despidos, conquistar derechos y salir a luchar contra la dictadura. Para que hoy huelgas como la de Movistar puedan triunfar los trabajadores deberemos defenestrar a estas direcciones e imponer otras nuevas que sean combativas y respondan a la voluntad de las asambleas. Pero además estos combates son una pieza esencial para acabar con uno de los principales bloqueos para que la crisis del Régimen del 78 llegue a ser terminal y resulte más difícil que nos vuelvan a colar una nueva Transición 2.0 en la que algo cambie, para que todo siga igual. Incluido el modelo de precariedad vital para que los capitalistas españoles sigan haciéndose de oro a costa de nuestra explotación.


Santiago Lupe

Nació en Zaragoza, Estado español, en 1983. Es director de la edición española de Izquierda Diario. Historiador especializado en la guerra civil española, el franquismo y la Transición. Actualmente reside en Barcelona y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.

X