Ayer se realizó una nueva jornada de lucha de los trabajadores del Ministerio, tanto de la planta orgánica, como de los capacitadores del programa “Nuestra Escuela”. La importancia de su lucha y las consecuencias para la población de este ataque de Cambiemos a la educación pública.
Mirta Pacheco @mirtapacheco1
Miércoles 4 de enero de 2017
Miles de personas entre capacitadores, docentes, pedagogos, organizaciones gremiales, sociales y políticas se concentraron ayer martes en las puertas del Ministerio de Educación para expresar su repudio al ataque del Gobierno nacional a la educación pública, ahora expresado en los despidos a trabajadores de esa cartera y al cierre del programa “Nuestra Escuela”, que capacita en forma gratuita a centenares de docentes en todo el país, y la consecuente pérdida de sus puestos de trabajo de los tutores responsables de esa capacitación.
En lo que fue llamado como un abrazo simbólico al Palacio Pizzurno contra los despidos y el cierre de 14 postítulos de Nuestra Escuela y luego se transformó en un acto donde hablaron entre otros Daniel Catalano (Sec. Gral. de ATE capital); Roberto Baradel (Sec. Gral. de Suteba); Eduardo Lopez (Sec. Gral. de UTE –Unión de Trabajadores de la Educación-); Sonia Alesso (Sec. Gral. de Ctera) y el Sec. Gral. de la Junta interna del Ministerio de Educación, de la lista Verde y Blanca de ATE, Rodrigo Recalde, lamentablemente no se expresó por parte de ninguno de esos dirigentes cómo continuar esta lucha.
Más allá de los encendidos discursos, los trabajadores de la educación culminaron ese inmenso abrazo a la educación pública, sin claridad de qué pasos seguir para torcerle el brazo al gobierno de Macri, eso se reflejaba en la mirada desconcertada de muchos capacitadores que vienen intentando organizarse para darle pelea al plan de Cambiemos de liquidar los postítulos que se brindan para la formación gratuita de las maestras y maestros y profesores de chicos que asisten a la escuela primaria y a la secundaria.
Nos referimos a postítulos que se cursan de manera virtual, dependientes del Instituto de Formación Docente (Infod). Estas cursadas son muy usadas por docentes, no solo en la Ciudad de Buenos Aires, sino en la provincia y también en el resto del país, y quienes están al frente de esas aulas virtuales son formadores de educadores, con una vasta trayectoria, incluso a pesar de su juventud. Es la forma que tienen hoy maestras, maestros, profesoras y profesores de todo el país, para de forma gratuita seguir actualizando sus conocimientos, lo que redunda en una mejor educación para los hijos, sobre todo del pueblo trabajador. Esto es lo que pretende liquidar Esteban Bullrich, el Ministro de Educación: que nuestros docentes tengan acceso a una educación gratuita y de calidad.
Eso es lo que defienden los trabajadores cuando exigen que no se cierren estos postítulos. Establecer menos postítulos, poner trabas burocráticas para que sea menor el número de docentes inscriptos, redunda indefectiblemente en una menor oferta de cursos gratuitos. Por esa vía el Gobierno, que habla de una educación de calidad, abre la puerta para que empresas privadas sean las que capaciten, tendiendo así a eliminar la gratuidad en la formación.
Bullrich tiene experiencia en eso, ya había comenzado a atacar la formación gratuita en la Ciudad de Buenos Aires, recortando los cursos de Cepa (centro de educación de personas adultas).
Pero este avance sobre los puestos de trabajo, tanto de los 2600 capacitadores, como de los 400 posibles (planta orgánica del Ministerio), no cae del cielo. Como hemos dicho en varias ocasiones, el Gobierno puede avanzar sobre esas fuentes de trabajo porque la administración kirchnerista dejó un tendal de contratos precarios.
Los 2600 tutores están contratados por diversas universidades (de Avellaneda, de Quilmes, de Lanús, etc.), con contratos a término. Es decir que durante el gobierno del FpV se terciarizaron esas capacitaciones. En cuanto a los 400 contratos que aún hoy no se han renovado, encontramos relaciones contractuales también vía universidades; fuente Promedu (Programa de Apoyo al Mejoramiento de la Equidad Educativa); OEI (Organización de Estados Iberoamericanos) y de planta transitoria. Sobre los tres primeros, estamos hablando de trabajadores que hacen funcionar todos los días el Ministerio de Educación y que “legalmente” no tienen relación laboral con dicho organismo.
El combate del “trabajo en negro”, caballito de batalla discursivo del Gobierno kirchnerista, nunca empezó por casa.
Hoy, esos 3.000 trabajadores quedaron a merced de las políticas de mercado que pretende implementar el PRO.
Ver resoluciones del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación}
Medidas de fuerza que hagan retroceder al Gobierno
En el multitudinario acto de ayer también estuvieron presentes, entre otras organizaciones, docentes y estatales de la Agrupación Marrón Clasista, como Nathalia González Seligra (Secretaria de DD.HH. del Suteba Matanza) y Gabriela Macauda (Secretaria Adjunta del Suteba Tigre), además de Claudio Dellecarbonara (miembro por la minoría del sindicato del subte y referente del FIT), como así también Nicolás del Caño, para expresar todo su apoyo a la lucha de los trabajadores de la educación.
Ningún recorte en educación, basta de despidos y ataque a los trabajadores de la educación. Todos en sus puestos de trabajo!!
— Nicolas del Caño (@NicolasdelCano) 2 de enero de 2017
El PRO quiere dejar sin trabajo a 3000 educadores y manda a la policía para amedrentar a los que luchan. @MarronClasista @Fte_Izquierda
— Nicolas del Caño (@NicolasdelCano) 2 de enero de 2017
Luego de finalizado ese acto, los trabajadores “virtuales”, como se dan a conocer (por su trabajo de tutores virtuales), esperaban discutir cómo seguirla, junto a la asamblea de ATE que estaba convocada para las 16 hs. Sorpresivamente la junta interna del ministerio cambió la sede y terminó realizando la asamblea en el edificio de la av. Santa Fe, sin que los trabajadores del Palacio Pizzurno supieran de ese cambio. Un par de horas más tarde, por whatsapp, se enteraron de la convocatoria a un paro por tiempo indeterminado, que no se sabe dónde, cómo y quiénes lo votaron.
Para no quedar aislados en el Ministerio, soldar una unidad definitiva entre la planta orgánica de Educación y los tutores (capacitadores virtuales), es necesario que ese paro contemple acciones como cortes de calles, un llamado a ATE (capital y nacional) para que convoquen a un paro de toda la administración pública, para evitar los despidos y el cierre del programa Nuestra Escuela, que como explicamos más arriba, afecta al conjunto de la población, cuyos niños son educados por docentes que necesitan de capacitaciones de calidad y gratuitas.
Ya el día lunes los trabajadores habían dado un paso en ese sentido cuando en una asamblea votaron en forma unánime la exigencia a las dos centrales (la kirchnerista –capital- y la que responde a Cachorro Godoy –nación-) de la convocatoria a un plenario de juntas internas, abierto a los trabajadores para discutir un plan de lucha, que contemple paros progresivos.
En otras dependencias del Estado, también hay despidos, pero selectivos, hay que unificar esos reclamos, visibilizar los conflictos. Y Ctera tiene que ponerse al frente de la lucha contra los despidos en Educación.
Sólo así, forjando la unidad, en asambleas o plenarios donde sean los trabajadores los que decidan sus planes de lucha, con acciones cada vez más duras, es que se logrará hacer retroceder al Gobierno.
UPCN, el gremio que a principios de año confeccionó las listas, junto con el Gobierno, de los despedidos, está llamando a un paro, porque aparentemente no está consiguiendo negociación alguna. Hay que comenzar por unificar con los afiliados de ese gremio y ATE.
Para que se haga realidad el canto “estamos todos juntos, la educación del pueblo no se vende, se defiende”, los trabajadores tienen que conquistar la unidad entre los afiliados a los distintos sindicatos y los no afiliados e imponer que el paro llamado por la Junta Interna de Educación, se transforme en un paro de las centrales sindicales del conjunto de los estatales y docentes. Para defender la educación del pueblo, y que no se venda.