Desde la privatización del servicio de deportes de la Universidad Autónoma de Madrid en el 2011 las condiciones de trabajo se han hecho insostenibles, mientras el servicio se encarecía y perdía calidad. Hablamos con los trabajadores que se han organizado para plantar cara al ataque de la empresa y la universidad.

Lucía Nistal @Lucia_Nistal
Martes 20 de diciembre de 2016
Foto: Armas de la Crítica / ID
¿Nos podéis explicar el conflicto laboral que se está desarrollando en el servicio de deportes de la Universidad Autónoma de Madrid?
El servicio está externalizado, eso quiere decir que hay una dirección pública pero la gestión la realiza una empresa privada. La subcontrata intenta sacar el mayor beneficio posible a costa del sueldo de los trabajadores. La universidad cede una cantidad anual independientemente de cómo sea la gestión esa empresa. Con la nueva empresa que ha llegado hace 2 años y medio se están reduciendo las horas de las actividades, se están intentando eliminar los sueldos de los profesores antiguos que son los que más cobraban, a los nuevos no se les pagan los festivos… Todo para conseguir más beneficios para la empresa. Y esto en connivencia con la universidad porque lo saben y lo consienten.
Entonces habéis sufrido una bajada salarial, no cobráis los festivos y, en definitiva, vuestras condiciones laborales han empeorado ostensiblemente desde la llegada de esta empresa.
Ya la anterior empresa, que entró cuando se privatizó el servicio, bajó un 30% el sueldo. Y luego esta segunda empresa ha dado tres vueltas de tuerca más a lo que estaba haciendo la primera. Las condiciones han ido modificándose cada año: han endurecido las condiciones del contrato, hacen que trabajes por horas y cada vez cobramos menos, el plus de productividad llega al cuádruple del salario base… Y ni si quiera se cumple el convenio, que tampoco es que fuera el mejor del mundo; por ejemplo, no se cuenta con los trabajadores que ya estamos para cubrir puestos vacantes, el despido en las vacaciones, no nos dejan elegir las vacaciones, los descansos no están revisados por el comité de empresa… Es decir, no cuentan para nada con los trabajadores. Juegan con nosotros, no aceptan las reuniones colectivas que pedimos y van uno por uno para poder ejercer mayor presión, coaccionarte, amenazarte con no contratarte más si no firmas…
¿Cuál es el nombre de la empresa que gestiona el servicio ahora mismo?
EMTE Sport. Una empresa que se dedica a gestionar instalaciones deportivas públicas.
Por lo que habéis dicho se han reducido las horas de actividades, es decir, que a la vez que empeoran vuestras condiciones laborales, empeora el servicio que se da.
Así es. El servicio debería haber mejorado porque al entrar la gestión privada se subieron las tarifas a los usuarios, lo cual debería revertir en una mayor calidad, pero está sucediendo al revés, el material tarda en llegar, la dirección es un poco errática y cada vez las condiciones son peores. Quieren sacar beneficio a base de recortar en sueldos, en infraestructura, para llevárselo neto sin importar la calidad, lo contentos que estén los trabajadores o los usuarios.
Todo esto ocurre a raíz de una privatización que llevan a cabo en 2011 y que no fue del todo clara...
El concurso del servicio de deportes salió en el verano del 2011, para que nadie se enterase, y fue por invitación: la universidad invitó a tres empresas para que se presentaran y solicitaban una serie de documentos que cualquier empresa tardaría meses en conseguir. Cuando tuvimos acceso a esos correos electrónicos vimos que solo una empresa tenía los documentos preparados y las otras dos contestaban que les parecía muy interesante pero que la próxima vez les avisaran con más tiempo porque en una semana era imposible.
¿Una semana?
Fue el 26 de julio y acababa el 31 del mismo mes. Salió un primer pliego de condiciones donde no aparecían los trabajadores que ya estaban en el servicio de deportes, porque no teníamos el contrato que debíamos tener ni cotizábamos lo que teníamos que cotizar, había una situación ilegal. Por eso la universidad lo sacó en agosto, para que nadie se enterara. Una serie de trabajadores se opuso a esa primera externalización y se sacó un segundo pliego donde ya venían reflejados los salarios de los trabajadores, pero no las antigüedades. Al final se acabó aprobando en el consejo de gobierno con un cambio en la posición del orden del día. El rector se comprometió a estudiarlo porque no había sido todo lo claro que debía haber sido, pero en su mente estaba externalizarlo de todos modos. El principal culpable de que nos encontremos en esta situación es la universidad, que con sus pliegos de condiciones y externalizaciones ha empeorado las condiciones de todos los trabajadores en connivencia con la empresa.
Entonces la universidad ha creado las condiciones necesarias y la empresa las está aprovechando...
Efectivamente. El gran problema es que el servicio de deportes es un servicio público y como tal no debería atenerse a normas de rentabilidad, igual que el servicio de idiomas, o el de transportes del Ayuntamiento. El problema es que si das la gestión de un servicio público a una empresa privada deja de ser un servicio y es un negocio. Cuando era público se primaba la calidad y ahora se prima la rentabilidad.
Obreros y estudiantes, unidos y adelante! No a la privatización, no a la mordaza! #mordazaUAM pic.twitter.com/jHfgvaMIYz
— Armas de la Crítica (@armas_critica) 15 de diciembre de 2016
Ante todo este ataque hacia vuestros derechos, ¿cómo os estáis organizando para luchar contra ello?
Un grupo reducido de trabajadores se unieron en un principio, de donde surgió la semilla. Después, la empresa con sus ataques nos ha ayudado a irnos uniendo cada vez más. Esto desembocó en unas elecciones al comité de empresa en el que entraron cuatro trabajadores afines a la unión de los trabajadores para parar esto y otro interpuesto por la empresa. Ahora somos más gente unida que nunca, hasta tal punto que el trabajador afín a la empresa ha dimitido y ya solo estamos 4 del sindicato SUT, que no recibe subvenciones públicas, no permite liberados sindicales y no toma ninguna decisión fuera de la asamblea de trabajadores. Nosotros antes habíamos pedido ayuda a los sindicatos que estaban en la universidad, pero actuaron en función de sus intereses. Desde que estamos en el comité tenemos acceso a la información, aunque con cuentagotas y por vía judicial -la semana pasada tuvimos un juicio, por ejemplo-, pero esta información ha hecho que todos nos unamos contra la empresa: socorristas, profesores, personal de limpieza, taquilleros, usuarios…
El jueves pasado ya hicisteis un primer parón en el que además participaron estudiantes. ¿Cómo lo valoráis, qué importancia le dais a la unión entre trabajadores y estudiantes?
Es necesaria. Si nos unimos y luchamos codo con codo de cara a un objetivo común vamos a tener mucha más fuerza y capacidad para ganar las batallas que enfrentemos. Si somos capaces de organizarnos para apoyarnos los unos a los otros, van a tener que escucharnos.
También es importante que se unan los estudiantes porque el servicio de deportes está orientado hacia la comunidad universitaria, que la gran mayoría son estudiantes, así que cualquier mejora o empeoramiento revertirá en el servicio que reciban. Además, este es el futuro que les espera a la mayoría, la gente que salga de la universidad será trabajadora asalariada, como nosotros, se trata de solidaridad entre trabajadores.
¡Solidaridad con los y las trabajadoras de deportes de la @UAM_Madrid en lucha por sus derechos! #SubcontratasNo pic.twitter.com/Ve45imaDTj
— Armas de la Crítica (@armas_critica) 16 de diciembre de 2016
¿Y cuáles son vuestras principales reivindicaciones?
En primer lugar y por encima de todo, que el servicio de deportes vuelva a ser un servicio público de la universidad. A partir de ahí una mejora de las condiciones laborales y una normalización de la comunicación con la gestión. La situación es insostenible, por ejemplo, ahora mismo tenemos una reunión obligatoria y fuera del horario laboral, pero se niegan a remunerarla y a adelantarnos el orden del día además de tratar de amedrentarnos uno a uno y a espaldas del comité de empresa. Se creen dueños de nuestra vida y nuestro tiempo. Además, nos hemos puesto en contacto con otros trabajadores gestionados por esta empresa y el trato es el mismo.
Y, por último, ¿cómo os planteáis continuar con la lucha?
Sabemos que con la empresa cualquier negociación es imposible y tampoco tenemos mucha esperanza en las reuniones con la universidad, ya hemos tenido muchas con el delegado del rector que no han servido para nada. Lo que hicimos el pasado jueves 15 con el paro fue una advertencia de que no estamos dispuestos a ceder. Si no se llega a un acuerdo con el que la mayor parte de los trabajadores estemos de acuerdo, el servicio de deportes parará.
Lo mejor de esta situación es que han conseguido que nos unamos y esa es nuestra gran fuerza. No van a conseguir dividirnos.
Queremos agradecer a los estudiantes el apoyo que nos han dado, que nos ayuda a seguir adelante. También a los trabajadores que se están jugando su puesto de trabajo. Sin esta unidad y este coraje no conseguiríamos nada.
Muchas gracias y mucha suerte.

Lucía Nistal
Madrileña, nacida en 1989. Teórica literaria y comparatista, profesora en la Universidad Autónoma de Madrid. Milita en Pan y Rosas y en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT).