Piñera, con su gobierno extremadamente debilitado, decidió no presentar el veto presidencial pues arriesgaba no contar con los votos de su propio sector, además de llevarse encima el odio de prácticamente toda la población. Tampoco optarán por llevar el proyecto del 10% al Tribunal Constitucional, debido a las diferencias internas por acusaciones de corrupción y tráfico de influencias.
Viernes 24 de julio de 2020
Este jueves, el gobierno de Piñera sufrió una doble derrota, tras la aprobación, en la Cámara de Diputados, del proyecto que permite el retiro del 10% de los fondos de las AFP, y del rechazo al veto presidencial a la ley que impide el corte de servicios básicos.
El proyecto del 10% de los fondos de AFP fue aprobado con 116 votos a favor, 28 en contra y 5 abstenciones; es decir, se sumaron muchos más votos oficialistas, dividiéndose aún más la derecha, subiendo de 96 a 116.
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Tras esto, Piñera, con su gobierno extremadamente debilitado, decidió no presentar el veto presidencial, pues arriesgaba no contar con los votos de su propio sector, además de llevarse encima el odio de prácticamente toda la población. Tampoco optarán por llevar el proyecto del 10% al Tribunal Constitucional, debido a las diferencias internas en la derecha por acusaciones de corrupción y tráfico de influencias.
Tanto la aprobación en Diputados y Senado del mínimo proyecto del 10% de los fondos de pensiones, como la decisión tomada por el Gobierno de no optar por el veto presidencial ni el TC, muestran la fuerte tensión y presión popular que recae sobre los partidos del régimen y Piñera. No es gracias a la demagogia e hipocresía de los parlamentarios de la derecha, ni de la ex Concertación- que durante años también gobernaron manteniendo intacto el negocio de las AFP- que dicha iniciativa pueda convertirse en realidad, sino que es debido a la fuerza demostrada en las calles, a las manifestaciones y al profundo cuestionamiento a este régimen heredado de la dictadura, "al Chile de los 30 años".
A las votaciones en Diputados y en el Senado le antecedieron diversas manifestaciones realizadas el miércoles; desde paralizaciones en puertos del país en apoyo al proyecto y contra las AFP, protestas por #JusticiaParaAntonia y contra la justicia patriarcal- especialmente masivas en Temuco, o las movilizaciones por la liberación de los presos políticos mapuche, en el marco del gravísimo estado de salud del machi Celestino Córdova.
El deslegitimado parlamento sintió la presión popular y buscó impulsar esta reforma para descomprimir el descontento y poder llegar "mejor preparados" para lo que se abre ahora respecto al proceso constituyente. Aprobaron lo del 10%- "oposición" y sectores de la derecha- como forma de darle al proceso constituyente algo de legitimidad y contención; el fantasma del "estallido 2.0" continúa rondando y el régimen heredado de Pinochet es odiado por millones de personas.
Estos sectores políticos que optan por la contención van en la misma línea que algunos grandes empresarios- como Luksic- que piden que el proceso constituyente "se realice en paz". Lo que se teme de fondo es que la fuerza de sectores de la clase trabajadora, en alianza con poblaciones, con juventud precarizada, pueblo mapuche, vayan por muchísimo más que un proyecto de 10% de retiro de las AFP; sino que apunten a derribar a este régimen de la dictadura, al negocio del sistema de pensiones, a la educación y salud de mercado, al saqueo de capitalistas nacionales y extranjeros, a los sueldos y pensiones de hambre, y todas las penurias que afectan a las grandes mayorías del país.
Con la fuerza de los trabajadores como mostraron los portuarios, con la fuerza de las calles y del movimiento de mujeres que ayer protagonizaron una importante jornada, se puede ir por mucho más, por No + AFP y por un sistema de pensiones tripartito, solidario y gestionado por trabajadores/as y jubilados/as; y se puede continuar la lucha que comenzó en octubre con la rebelión popular y las ganas de acabar con este régimen de los 30 años. ¡Vamos por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, sin Piñera, sin "cocina", y para poner fin a todas las herencias de la dictadura, retomando el camino de la movilización!