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Actualidad. Macri, el valor de la palabra y las elecciones

Alberto Fernández y el expresidente se cruzaron por supuestos dichos del líder de Juntos por el Cambio. En medio de la profundización de la crisis, la polarización cada vez queda más expuesta.

Javier Nuet

Javier Nuet @javier_nuet

Martes 25 de agosto de 2020 01:43

Allá por marzo, Alberto Fernández invitaba a una conferencia de prensa a todos los bloques políticos (menos al Frente de Izquierda), Mario Negri trataba al presidente de “comandante” y tanto los diarios “hegemónicos” como los oficialistas salían con la misma tapa diciendo que “al virus lo frenamos entre todos”.

Pocos días después, distintos medios reflejaron que Macri había llamado a Fernández, que acompañaba las medidas del Gobierno y pedía el “máximo rigor” con la cuarentena. A cinco meses de eso, el mismísimo Macri desde Suiza publicó en su cuenta de Facebook un texto titulado “El valor de la palabra presidencial”.

Ahí busca negar los dichos del presidente, que durante el fin de semana aseguró, en una entrevista radial, que el líder de Juntos por el Cambio le había pedido el 19 de marzo que no dispusiera la cuarentena.

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“Me llamó y me recomendó no hacer cuarentena, que dejemos a toda la gente en la calle, que se mueran los que tengan que morirse pero que no frenara la economía porque la economía era lo más importante”, dijo Fernández en diálogo con Radio 10.

Real o inventada, la frase suena verosímil de parte de un mandatario que habló de pobreza cero en campaña y se fue con más de cuatro millones de nuevos pobres; que endeudó al país como nunca en solo cuatro años; que volvió a pedir el “rescate” del FMI después de haber negado que ese fuera un plan posible y que para robarle a los jubilados militarizó el congreso y reprimió salvajemente a miles de personas que protestaban en las inmediaciones.

Pero sobretodo no parece descabellado que dijera algo así alguien que ahora festeja marchas contra "el comunismo" y las vacunas como si fueran goles, que lidera una fuerza política que durante toda la pandemia abogó por los derechos empresariales y pidió el fin del aislamiento para que las empresas sigan aumentando sus ganancias.

Del otro lado, mucho se habló durante todo este tiempo de priorizar la salud por sobre la economía, pero lo cierto es que ante cada avanzada aperturista de la derecha y los empresarios, el Gobierno cedió un poquito más. No solo en el terreno económico, permitiendo despidos y todo tipo de ataques patronales, sino también en lo sanitario: nunca se unificó el sistema de salud que en gran medida está en manos privadas.

De hecho, este lunes se confirmaron 8713 casos nuevos y 382 muertes, un récord absoluto muy preocupante que se da a pocos días de que el presidente dijera que la cuarentena ya no existe.

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En todas las conferencias de prensa referidas a la pandemia, Alberto Fernández siempre puso el eje en la irresponsabilidad individual como principal causa del crecimiento de los contagios, cuando son miles los casos confirmados en lugares de trabajo por protocolos que no se aplican. Sin ir más lejos, el presidente felicitó a Toyota por “cuidar” a sus trabajadores, y en la fábrica hay más de 150 casos y 400 obreros aislados.

También en esas conferencias tuvo presencia Gerardo Morales, el gobernador de Jujuy que es parte de Juntos por el Cambio pero también “amigo” del presidente, según dijo el propio mandatario. Morales no tuvo problema en responsabilizar a dos personas que habían viajado a Bolivia por el brote en el norte del país, mientras ya son 12 los muertos en el ingenio Ledesma por coronavirus y a los trabajadores les niegan las licencias.

Se largó la carrera de porotos

Un detalle que para muchos debe haber pasado desapercibido en el posteo de Macri fue ese momento en el que dice que está dispuesto a hacer su aporte “desde el lugar que sea”. Quizás sea una sutil forma de mostrar su intención de ser quien lidere las boletas electorales el año que viene, en medio de una disputa cada vez más evidente entre “halcones” y “palomas” al interior de la oposición de derecha.

También podríamos preguntarnos por qué Fernández elige este momento para polemizar con el ex presidente, después de tantos meses de poner como eje en su discurso la unidad nacional y el fin de la grieta (cosa que sigue diciendo). Algo se podía anticipar la semana pasada cuando salieron Santiago Cafiero y Wado de Pedro a responderle vía Twitter al líder de Juntos por el Cambio.

Es que en el 2021 habrá elecciones legislativas y tanto oficialistas como opositores de derecha empiezan a especular sobre posibles candidaturas al interior de dos coaliciones que tienen internas por todos lados. La cuestión de la “post-pandemia” no es solo dilucidar qué significa ese concepto extraño en medio del crecimiento vertiginoso de contagios. También para unos y otros implica ver quién puede salir ganando en esta crisis.

La "Post-pandemia", ¿puede ser otra cosa?

Pero empezar a poner la mira en las elecciones puede terminar en un dolor de cabeza enorme para ambas fuerzas políticas, porque la realidad es mucho más urgente y alarmante. Ya muy entrada la noche de este lunes, Eduardo Duhalde decía en Animales Sueltos varias barbaridades pero también alertaba que Argentina va a un escenario peor que la crisis del 2001. Ernesto Sanz, del otro lado del mostrador, se preguntó hace unos días cuándo va a explotar la economía.

En lo que va de pandemia, más de 5,5 millones de personas sufrieron despidos, suspensiones o rebajas en sus salarios. La pobreza sigue aumentando, al igual que la inflación y hasta el ministro Berni confesó que están encarcelando gente sin antecedentes, que sale a robar por primera vez para poder comer, signo de un empeoramiento de las condiciones de vida de amplios sectores de la sociedad.

Frente a esto, los sindicatos y la CGT al día de hoy no hicieron más que convalidar los ataques empresariales, firmando en abril un acuerdo para permitir las rebajas salariales y en julio un documento en común junto a esas mismas patronales, defendiendo sus reclamos y sin poner en agenda ningún derecho de los trabajadores.

Pero también hay trabajadores y jóvenes que se empiezan a organizar en plenarios virtuales donde ya participaron más de 6000 laburantes de distintos gremios, desocupados, precarizados y estudiantes. Junto a muchos más, se preparan para salir a las calles cuando la situación sanitaria lo permita.

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Una fuerza todavía pequeña pero que muestra un camino alternativo al de que la llamada “Post-pandemia” sea con más hambre y desocupación. Una fuerza que se propone sacar a los sindicatos de su parálisis y pelear por un plan en el cual, esta vez, la crisis la paguen los que la generaron.