Una reflexión a partir de la intervención del movimiento estudiantil y la izquierda en el paro nacional.
Miércoles 2 de marzo de 2016
El protocolo estaba anunciado y se acompañó de una seguidilla de represiones (incluyendo a niños murgueros). Algunas centrales sindicales llamaron a parar. Se cortó el puente Lucas Córdoba al que adhirieron centros de CEFA y CUEFyL en el marco de la jornada nacional. En los hechos se desafió el protocolo y pese al reclamo de los medios el gobierno no pudo reprimir. Aquí unos apuntes militantes sobre una primera pequeña derrota a Macri.
El día que Macri no pudo
A la mañana del 24F el país amaneció con cortes generalizados, en el marco del paro de los trabajadores nucleados en ATE. Sin que UPCN convoque la jornada de lucha fue una importante demostración de fuerzas. Pese a los rabiosos reclamos mediáticos para que se efectivice el desalojo con cronómetros incluidos el gobierno no pudo aplicar el protocolo. Así los trabajadores y y los estudiantes combativos que se movilizaron (y cortaron) en defensa del derecho a la protesta desafiando en los hechos al protocolo se anotó un punto importante.
Los centros de estudiantes ante el gobierno del PRO
Los centros de estudiantes, desde hace décadas se vienen limitando a administrar las miserias que otorgan las autoridades universitarias o los gobiernos: becas de estudio, apuntes o almuerzos tratan de mitigar la pauperización de las condiciones de vida, “salvando” a algunos cientos de estudiantes mientras miles de estudiantes quedan fuera de la posibilidad de ingresar o terminar una carrera universitaria. Pero centralmente se dedicaron a liquidar cualquier tipo de organización estudiantil para que se convierta en un sujeto de lucha, evitando se recupere las mejores tradiciones del movimiento estudiantil. Esta tarea es bien vista por las autoridades y se la premia con cargos en la universidad para militantes o familiares. Este rol es esporadicamete cuestionado cuando hay procesos estudiantiles como el del 99, 2005, y las tomas de facultad de 2013 ante los abusos. En esos momentos es el estudiantado organizado en asambleas de base que “supera” las conducciones de los centros y lucha (protesta, marcha, toma, corta, etc).
Que las conducciones de los centros de estudiantes de Artes y Filosofía y Letras se hayan vistas obligadas a adherir a la convocatoria hayan sido convocantes a protestar en las calles ante la avanzada inconstitucional y derechista que cercena la protesta social puede ser un anticipo del rol que puede asumir el movimiento estudiantil ante un gobierno que es todo lo neoliberal que la situación le permite. ¿Qué harán los centros de estudiantes de aquí en más? ¿Seguirán evitando la organización estudiantil?
Las calles ganadas por sectores de trabajadores, por estudiantes y referentes de los ddhh fueron la “formula” que permitió ponerle un coto a la avanzada represiva ¿Cómo se logró coordinar la acción? ¿En qué hay que avanzar para que el protocolo caiga? Acá algunas conclusiones de la jornada tucumana.
La izquierda y el peronismo
Toda organización política (al menos para los marxistas) se mide a partir de lo que le aporta a la clase obrera y a los sectores oprimidos para liberarse. De ahí que nos interesa balancear el rol en la jornada.
El PTS anticipó que estaría a la cabeza de organizar la resistencia en los lugares de trabajo y estudio. Es por eso que tuvimos la iniciativa de convocar reuniones de centros de estudiantes donde somos parte proponiendo adherir al paro nacional y cortar la calle explicitando nuestro rechazo al protocolo. Nuestra política no solo fue que Tucumán no adhiera, sino que se deseche de plano semejante violación a las libertades. Así fue una gran parte del activismo estudiantil recibió la llamada de su amigo militante del PTS que lo convocaba a la primera acción de la resistencia. Rápido se extendió la convocatoria y nos pasó de hablar con alguien que ya había sido avisado por otro estudiante que ya estaba organizando a sus amigos para ir.
Claro que también nos topamos con el “nadie quiere hacer nada”. El resultado de la jornada contradice ese diagnóstico. La bronca esta, si hubo corte es porque hay ganas de pelear, si Macri no pudo reprimir es porque la resistencia ya empezó.
El kirchnerismo, que esta atomizado y fraccionado en varias agrupaciones estudiantiles, depositó todas las expectativas en la candidatura de Scioli y le hizo vivir al estudiantado progresista la victoria de Macri como una derrota propia. Macri, si bien tiene iniciativa política no ha derrotado a ningún movimiento obrero, estudiantil ni de mujeres. Si no, no se entiende porque no pudo reprimir ni por qué donde hay resistencia activa (en muchos casos) hay reincorporaciones. La relación de fuerzas aún no se rompió y no esperaremos sentados hasta que suceda.
Con Macri presidente y el peronismo en la oposición, la incógnita pasaba por “cómo” pretendían efectivizar la resistencia y a quien le hacían el aguante. El peronismo ya había tenido sobradas muestras de “acompañar” al nuevo gobierno. El día del paro, el PJ y la mayor parte de la burocracia sindical miraron para otro lado, como si no faltaran argumentos para movilizar. Si bien ninguna organización perteneciente a los centros de estudiantes se negó a participar, pareciera que los jovenes K siguiendo la doctrina de Perón están en la etapa de “desensillar hasta que aclare, frase celebre del general ante el gobierno dictatorial de Onganía. La iniciativa más “audaz” fue un pedido a Manzur (PJ) el día que vino Bullrich que no fue acompañada por ninguna medida de lucha ni de denuncia a la firma del acta en la que el Ministro de Seguridad Regino Amado apoyo dicho protocolo. Una actitud que de facto era respetuosa y condescendiente con el protocolo , aun cuando este todavía no se aplicó. El pedido se limita a pedir que no aplique el protocolo en Tucumán y explicita un pedido a suscribirse al del 2011 pretendiendo negar el aspecto represivo que tuvo el gobierno anterior como se vio en la lucha de Lear o en represiones contra las tomas de tierra de los sin techo.
Lo cierto es que los kirchneristas no tuvieron excusas. Lejos de todo sectarismo nuestra política fue que todo el mundo se movilice por tres puntos, a saber: “no se aplique el protocolo en ningún punto del país”, contra los despidos y los techos a las paritarias. Pese a eso, ninguna agrupación kirchnerista ni radical trabajaron la convocatoria ni se movilizaron, por ejemplo Nueva Línea y D+, conducciones de los Centros de Filo y Artes respectivamente. Ante todo tipo de convocatoria solo hay tres opciones: convocar, hacerse presente o no ir. Pareciera que su linea es “dejar pasar” cuanta medida derechista tome Macri para luego comparar con Cristina, es decir la vieja lógica de “cuanto peor, mejor” (que se le achaca falsamente a la izquierda). Lo cierto es que Cristina educó a sus militantes para que “resistan” (en su acepción de “aceptar”) medidas como la ley antiterroristas, el proyecto “protocolo” de Kunkel, la condena a los petroleros de Las Heras, el fortalecimiento de la bonaerense de la mano de Scioli, etc. Los jovenes k por el momento solo demostraron hacerle el aguante a Cristina y no a todos los sectores que vienen siendo atacados por el gobierno de Macri.
Párrafo aparte merece el sectarismo del PO que conduce un gremio importante como ADIUNT. Cuando lo importante era “golpear con un solo puño”, es decir todos los sectores que enfrentan los despidos haciendo una acción común que desafíe el protocolo, el PO decidió jugarse a una acción aislada del resto. La excusa era que los docentes primarios y sencundarios no podían parar, pero lo cierto es que no hay ningún movimiento real docente que justifique y el planteo se hizo en una reunión de no mas de 13 docentes todos ya agrupados en corrientes. Desde ya que esto pudo suceder porque la medida fue decidida a gusto y piacere de su conducción. Las asambleas para convocar el paro brillaron por su ausencia cuando la izquierda debería mostrar a las claras las diferencias hasta en el metodo con la burocracia sindical. Lo mismo podríamos decir que la UJS que se limitó a participar de la jornada unitaria con 4 estudiantes.
La jornada del 24 mostró que el movimiento estudiantil puede ser sujeto de lucha. Si hubo movilización estudiantil fue porque al menos una corriente estudiantil se jugó a que así suceda ¿Cuánto más se hubiera movilizado si todas las agrupaciones hubieran convocado unificadamente?. Desde la Juventud del PTS seguiremos desarrollando nuestras agrupaciones para que esta perspectiva se fortalezca y continuaremos exigiendo a los centros de estudiantes para que abandonen la pasividad.
La orientación de la resistencia todavía es un camino que debe ser andado. De ahí que el Frente de Izquierda de la mano de Nicolás del Caño y Christian Castillo convoque este jueves 3 de marzo a discutir cómo enfrentar al gobierno de Macri. A las 19 en la FOTIA (General Paz y Congreso) esperamos a todas las compañeras y compañeros a debatir con la izquierda.