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CONGRESO NACIONAL. Macri: lanzamiento de una campaña electoral con poco y nada para mostrar

Este miércoles iniciaron las sesiones ordinarias en muchos distritos. En el Congreso Nacional y en la legislatura de la provincia de Buenos Aires, Cambiemos arrancó su campaña electoral.

Jueves 2 de marzo de 2017

Este miércoles tuvieron lugar los actos protocolares de apertura de las sesiones legislativas en diversas parte del país. Sin embargo, el interés político y mediático estuvo concentrado en lo que ocurría en el Congreso Nacional y en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires. Allí, Mauricio Macri y María Eugenia Vidal protagonizaron sendos discursos políticos que parecen haber estado destinados, esencialmente, a dar inicio a la campaña electoral del oficialismo.

La burbuja del niño Mauricio

“El cinismo de Macri no tiene límites” disparó Nicolás del Caño en su cuenta de Facebook. Lo hizo luego de finalizado el discurso presidencial. La afirmación no es una exageración polémica. Refleja el sentimiento de millones que siguieron el discurso por los medios de comunicación.

El titular del Poder Ejecutivo nacional volvió a repetir una serie de frases hechas que hacen a su visión del mundo y defendió todo lo actuado hasta el momento por Cambiemos en la gestión del Estado nacional. Volvió a repetir, como si aún estuviera en campaña electoral, la promesa de “pobreza cero” y reivindicó lo que llamó “ordenamiento energético”. A esa hora, decenas de miles de personas entraban en su quinta jornada sin energía en la zona metropolitana.

Macri utilizó una fracción importante de su tiempo en denostar la “herencia recibida” del kirchnerismo, aunque decidió no nombrarlo abiertamente. Por momentos, su discurso y los reclamos que venían desde las bancas, configuraron un ping-pong de cruces y acusaciones.

Este contrapunto con el kirchnerismo es lo que evidencia que el objetivo central del discurso estuvo puesto en el lanzamiento de la campaña electoral por parte del espacio Cambiemos. No por nada, figuras de ese espacio como Elisa Carrió o Mario Negri, definieron al discurso como “excelente”.

Las críticas posteriores de parte de figuras del peronismo, kirchnerismo o el Frente Renovador no permiten obviar el hecho de que, en la apertura, Macri agradeció los “servicios prestados” por la bancada opositora en 2016.

Mención aparte merece la demagogia anticorrupción que planteó Macri durante su discurso. Mostrando lo limitado de esa parte del “relato M”, pocas horas antes de que el presidente ingresara al Congreso, era imputado por irregularidades en la política que permitió la entrada de las llamadas empresas “low cost” en el espacio aéreo argentino.

Vidal, la guerra y la paz

La ciudad de La Plata fue escenario del otro gran hecho político de la jornada. Allí, María Eugenia Vidal hizo explícito el llamamiento al voto. “Como integrante de este proyecto les voy a pedir que nos acompañen con su voto” dijo la mandataria, sin la mayor muestra de duda. Aclaró, para no poner en cuestión el republicanismo formal del que hace gala, que seguirá gobernando para todos los bonaerenses.

Vidal, aunque fustigó la conducción de los gremios de la educación, no ahorró halagos hacia los y las docentes mismas. “Sé que merecen cobrar más” repitió la mandataria en varias ocasiones. Lo hizo solo para aclarar inmediatamente, que lo ofrecido era lo único que se podía dar por el momento. Luego agregó una demagógica reivindicación de la escuela pública que se lleva bastante mal con pagar sueldos bajísimos a los y las responsables de educar a los niños. Peor se lleva aun con el intento de organizar carneros (“voluntarios”) desde el mismo Gobierno para quebrar el paro docente.

Más información: Vidal a los docentes: “Este es el compromiso que se puede cumplir”

Hace pocos días, el ministro de Educación de la provincia había hablado de “guerra” en relación a la decisión de los docentes de llamar a un paro para imponer un aumento salarial superior a la miseria ofrecida por el Gobierno. Casi al mismo tiempo, desde el mismo oficialismo se impulsaba la campaña reaccionaria y gorila de los “voluntarios” que despertó un rechazo masivo. El discurso amable de Vidal de este miércoles parece haber estado destinado a calmar un poco las aguas. Eso sí, la oferta salarial es la misma.

La mandataria provincial buscó imprimirle a su discurso un tono más conciliador aunque no se privó de atacar también a la “herencia recibida” y habló de una destrucción de la provincia que lleva décadas. Otro signo de que el rival construido políticamente sigue siendo “el pasado”.

Los límites de un relato electoral

El problema que atraviesa a ambos mandatarios –y al oficialismo en general- es que las elecciones tendrán lugar cuando estén cerca de cumplirse dos años de sus respectivas gestiones.

La crítica a la “herencia recibida” intentó ser el fundamento de la política de ajuste que se llevó a cabo a partir de diciembre de 2015. Pero no lo logró. La dosis de catastrofismo que se intenta inocular a nivel social no se sustentaba con la visión existente en amplias capas de la misma población. Pero, además, rápidamente quedó en evidencia que el ajuste de Cambiemos era la causa del empobrecimiento, los despidos y la inflación. Señalemos, una vez más, que ese ajuste era imposible de llevar a la práctica sin el aval legislativo de todas las alas del peronismo –incluido el kirchnerismo- y la tregua abierta de las conducciones sindicales.

El problema que tiene apelar al pasado “populista”, es muestra de los enormes límites para hablar en nombre de los propios logros. Y por más que el oficialismo pueda lamentarlo, la “gente” –ese eufemismo para disfrazar las diferencias sociales de clase- vota en función del bolsillo. Eso que, como definió muy inteligentemente un líder político burgués, constituye “la víscera más sensible”.