El presidente respondió preguntas de periodistas en Olivos. Dijo 17 veces la palabra déficit y dejó en claro que para bajarlo no piensa cobrar más impuestos a los ricos. O sea: se viene más ajuste contra los trabajadores y el pueblo.
Miércoles 16 de mayo de 2018 18:24
Fotos: Matías Baglietto, Enfoque Rojo
La conferencia de prensa que el Presidente brindó en Olivos repitió como un deja vú la misma palabra, una y otra vez: déficit, déficit, déficit. “No se puede vivir gastando más de lo que se tiene, porque lleva a estos resultados”, indicó refiriéndose a las turbulencias cambiarias que se vivieron en las últimas semanas y precipitaron una devaluación de más del 25%.
Como si este mazazo abrupto al salario de los trabajadores no fuera todavía suficiente ajuste, el mandatario convocó a “un gran acuerdo nacional para equilibrar algo que la Argentina no logra equilibrar desde hace 70 años”. Convocó así a la oposición, que en la figura de Pichetto hoy acordó postergar la discusión sobre el freno al tarifazo en el Senado, para sumarse a esta verdadera cruzada contra la “pesada mochila” que cargamos “todos los argentinos”.
Al parecer, algunos argentinos la cargan más que otros. Hacia el final de la conferencia el presidente se encargó de aclarar quiénes son los que no tienen que ceder nada en esta cruzada contra el déficit: las mineras, los exportadores, la especulación financiera.
“Tenemos que hacer un balance de lo que pasó y entender cuál es el problema central que tenemos. Qué es reducir el déficit fiscal. Estamos gastando como Estado más de lo que tenemos”, volvió a repetir el Presidente a modo de fundamentación de una política de ajuste.
“Nos genera una gran vulnerabilidad porque dependemos de que el mundo nos preste dinero para financiarnos”, afirmó el titular de un gobierno que hizo crecer en más de U$S 100.000 millones la deuda del país en poco más de dos años.
“Estoy acá para hacer lo que es bueno para el Gobierno. No estoy acá para hacer lo políticamente correcto”, respondió el Presidente ante la consulta por los costos políticos que implica el ajuste para su gestión.
Hablando váyase a saber pensando en quién, Macri dijo que “tenemos que ver todos esos privilegios que tenemos que acortarnos” para “demostrar que vamos a terminar con este déficit”.
Consultado sobre qué tipo de responsabilidad cree que tiene el Gobierno en toda esta crisis Macri dijo que, por su “personalidad”, la autocrítica que se hace es haber pecado de optimista. “Yo siempre he sido muy optimista, me puse metas ambiciosas para todos”, afirmó sin inmutarse. Y agregó que no sabe “si como sociedad podíamos encarar un ajuste profundo como pedían algunos. La verdad es que siento que pusimos metas demasiado optimistas”.
Y también hizo una segunda “autocrítica” al decir que “desde ese 28 de diciembre” de 2017 han tenido “problemas de coordinación entre el gabinete económico y el Banco Central, teniendo en cuenta que el Banco Central es independiente, algo que nunca ha pasado en la historia de la Argentina”.
A Macri le preguntaron qué pasará con la llamada “meta de inflación”, que el propio Gobierno “ajustó” en diciembre al 15 % y ya es insuficiente. Entonces, categóricamente, le tiró la pelota a Federico Sturzenegger. “La responsabilidad de la baja de la inflación es del Banco Central, vamos a delegar la baja de la inflación al Banco Central”, respondió el Presidente. Dijo que ese “es el principal objetivo” de la entidad financiera estatal, “porque es lo que más afecta a los trabajadores”, mientras que “el objetivo del Gobierno es crecer en todo el país”.
“Si bajamos la inflación va a funcionar mejor la economía y habrá más empleo. Tiene que ser algo que tenga una coherencia la baja del déficit con la baja de la inflación, si no bajamos el déficit no podemos pretender que baje la inflación”, sentenció.
Sobre los precios dijo “festejo que el Congreso que aprobó la ley de defensa de competencia nueva que eso nos va a permitir garantizar y estar encima de los mercados para que no haya abusos, para que la gente tenga oferta de precios, para garantizar que no haya avivada, monopolio, oligopolio que impidan ese sano funcionamiento del sistema”.
Con un particular giro poético Macri habló del acuerdo con el FMI. “El mundo empezó a girar”, dijo (¿?). Y agregó que se sabía “que iba a aumentar la tasa de Estados Unidos y por eso el ministro Caputo hizo que salgamos lo antes posible para anticiparnos a lo que va a venir. Ahora el Fondo, del cual nunca nos fuimos, es una herramienta adicional que nos da más estabilidad porque no estamos en los vaivenes del mercado y nos ponemos de acuerdo en cómo reducimos el déficit, porque entonces le damos garantía de que podemos devolver el dinero que nos prestan. Así lo vamos a corregir y vamos a poder pagar. Ellos nos van a decir en qué número nos sentimos cómodos en la reducción del déficit. Después el cómo lo tenemos que decidir nosotros. Ellos nos van a decir un número en cuánto hay que bajarlo y luego nos tenemos que juntar todos los dirigentes a pensar cómo vamos a hacerlo”, anticipó.
Por que, según él, “el fondo es una institución seria con la cual uno hace malos acuerdos o buenos acuerdos. Nosotros queremos hacer un buen acuerdo”.
Sobre los rumores de cambios en el Gabinete, Macri ratificó “al equipo económico”.
Respecto al tema de las tarifas, volvió a defender su política antipopular. “¿Quién más que yo querría no tener que aumentar las tarifas? ¿Cuál puede ser la alegría que yo puedo tener en aumentar tarifas?”, se preguntó. Y se respondió que “si hubiera una alternativa” él “hubiera sido el primero en tomarla. Es mentira que todos estos años lo que no valió la energía no la pagamos. Lo pagamos todos teniendo que usar reservas, teniendo que endeudarnos”.
E insistió en que es mentira que “estas tarifas son carísimas” (ya que “pagamos un tercio de lo que pagan nuestros hermanos de países limítrofes”) al tiempo que reiteró su propuesta de que la población reduzca “el consumo si somos inteligentes y solidarios. Es bueno para todos en términos de nuestra factura mensual, es bueno para nuestros hijos que no les vamos a dejar más deudas. Yo le digo al Congreso de la Nación que se aprobó un presupuesto, que todo lo que sea sustentable dentro del presupuesto es para conversar pero que no se puede avanzar en una propuesta que liquide el presupuesto”.
Consultado sobre los proyectos de reforma laboral, Macri negó que con el FMI se haya hablado de ellos. “El Fondo no habló de leyes laborales, acá no hay agendas ocultas”, dijo como si el FMI fuera lo que no es. Y dijo que los dirigentes sindicales “están todos convocados para un acuerdo sabiendo que ellos son responsables también de sentarse y trabajar para lograr el equilibrio en la Argentina”.
Por último, Macri hizo una curiosa defensa de la baja de impuestos para los sectores más ricos de la sociedad. “No podemos cargar la reducción del déficit en aumentar los impuestos. Nosotros le queremos cobrar impuestos a los que exportan cuando exportar es trabajo. Por eso sorprende que escuchemos como alternativa restablecer retenciones que ya vimos que no funciona y que dañan muchísimo a la economía”, afirmó. Y puso como ejemplo nada menos que a la minera La Alumbrera: “Perdimos U$S 43 millones por no cobrar impuestos y ganamos U$S 522 millones porque la alumbrera no cerró... Aprendimos de nuestros errores”.
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