En una ceremonia cívica realizada el pasado lunes, madres de familia y maestras hicieron oficial la recuperación de las instalaciones de la escuela primaria Cristóbal Colón, después de haber dado una tenaz lucha contra las autoridades que intentaron cerrarla a mediados de 2021.
Miércoles 8 de marzo de 2023

Desde el 21 de junio de 2021, madres y maestras habían hecho llegar a la redacción de este diario un comunicado en donde denunciaban el cierre de su escuela primaria por parte de las autoridades de la Dirección Sectorial de Escuelas Primarias, lo cual desencadenó distintas jornadas de lucha que al fin traen consigo la reapertura de esta escuela, que alberga a más de 100 niñxs cuyas madres y padres de familia son pequeños comerciantes y trabajadorxs del Centro Histórico de la CDMX.
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“La respuesta de las autoridades desde el primer momento -comenta una maestra- fue de asegurarnos que el cierre de la escuela era inevitable y que lo mejor era buscar un nuevo centro de trabajo”. Esta respuesta se hizo patente por parte de las autoridades y la comunidad se tuvo que movilizar, tomando clases en la calle, anticipándose a que las autoridades pudiesen a acusar a las maestras de “negar el servicio educativo”, como suelen hacerlo cuando se estallan huelgas o protestas que paralizan las actividades del sector educativo.
Señala otra profesora que, en su momento, a todas ellas les ofrecieron plazas vacantes en escuelas cerca de sus domicilios, pero pese a lo que se podría esperar de esa “oferta tentadora”, la mayoría de las maestras no aceptó el ofrecimiento: “fueron también los niños los que me preguntaron si no iba a defender la escuela y me ayudaron a tomar la decisión de quedarme aquí”.
Con la comunidad movilizada, tomando clases sobre Avenida Circunvalación, irrumpiendo en edificios públicos, acudiendo a pedir -y mostrar- solidaridad con otros sectores en lucha, fue como se construyó este proceso de organización en el cual las autoridades dieron su brazo a torcer y ofrecieron “dar un año más” de tolerancia para que se “piense en un plan de búsqueda de otros edificios”, augurando que de no encontrarse tal se tendría que dispersar a lxs estudiantes en escuelas aledañas.
¿Cómo se recuperó la escuela?
En este periodo las madres y maestras encontraron posibles opciones de nuevo edificio para reubicar a lxs niñxs, mientras que las autoridades, como ya lo preveía la comunidad, no realizaron la tarea y trataron de negar u obstaculizar que se tomaran edificios alternos, como el ocupado por un PILARES. Al final del ciclo escolar 2021-2022 la Dirección Sectorial de Escuelas Primarias había anunciado que no se habían encontrado alternativas, lo cual hizo nuevamente estallar la movilización de la comunidad, hasta que finalmente la institución tuvo que “llegar a un acuerdo con el dueño del inmueble”.
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Cabe mencionar que el tiempo de clases en línea fue aprovechado por la Autoridad Educativa para tratar nuevamente de despojar a la comunidad de su escuela, intentando hacer prevalecer por tiempo indeterminado las clases en línea, lo cual fue visto con desconfianza por las maestras y madres, que nuevamente se lanzaron a las calles. Esto generó un problema de impacto mediático para el gobierno local, que tuvo que atender la demanda de las madres por el regreso de sus instalaciones. El propio Martí Batres, secretario de gobierno, aseguró que “ya se había atendido la petición”, a la vez que su personal aseguraba que “si volvían a las calles, sería bajo su responsabilidad”.
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Este amedrentamiento no detuvo la disposición de lucha de la comunidad, que se mantuvo en la pelea por su escuela, lo cual ahora se convierte en la reapertura de sus instalaciones históricas, después de haber compartido espacio en una escuela primaria aledaña. Comenta una de sus profesoras que si bien ahora las autoridades estuvieron presentes en la ceremonia de reapertura, no fue su voluntad que esto se resolviera favorablemente para lxs miembrxs de esta escuela: “ahora esto es hipocresía política [señalando la presencia de las autoridades] porque también están por iniciar campaña electoral, pero fuimos nosotros quienes recuperamos la escuela”.
Las y los docentes de la Agrupación Nuestra Clase reconocemos que esta victoria fue de su comunidad y los lazos de solidaridad que conquistó con otros sectores. Este ejemplo de lucha nos muestra cómo es que se defienden los derechos; aunque muchos de éstos están en las leyes, hace falta fuerza material para imponerlos, lo cual, desde nuestro punto de vista, pasa por la movilización, la lucha y la unidad de las filas de lxs explotadxs. Además, es muy importanter considerar todo esto pues el problema de fondo (la propiedad sobre el edificio) está todavía presente.
También la desconfianza que mostraron las madres y padres de familia con las “soluciones simuladas” de parte del gobierno, que para nosotros es un germen de la independencia política que necesitamos lxs de abajo con respecto al Estado. Opinamos que este elemento fue crucial porque permitió discernir las falsas promesas de solución y mantuvo el estado de alerta entre la comunidad ante cualquier maniobra, además de la iniciativa que tuvieron desde el principio para que fueran ellxs mismxs quienes buscaran alternativas de edificio cuando se ofreció esa salida, para evitar que se le “diera carpetazo” al asunto argumentando que no se pudo encontrar edificio.