Esta semana ha saltado la noticia de que la Comunidad de Madrid suspende la citación para la administración de la primera vacuna para el SARS-COVID a los mayores de 80 años, debido a la supuesta escasez de vacunas existente. Sin embargo, desde el inicio de la campaña se están perdiendo una estimación de 2.385 vacunas diarias, denuncia a Izquierda Diario una enfermera de Madrid.
Viernes 12 de marzo de 2021
Esta noticia no puede sorprender más entre los profesionales de la salud dedicados a la vacunación, ya que desde hace varias semanas, se viene constatando que de cada vial recibido de la farmacéutica Pfizer, se pueden obtener hasta 7 dosis de vacuna, en contraposición con lo que viene especificado en su ficha técnica, que reduce la recomendación a 6. Pero esta, no es una noticia nueva.
Desde mediados de febrero, se hizo eco la noticia de dos enfermeras en la Comunidad Valenciana que habían dado con la manera de extraer de cada vial de Pfizer, una séptima dosis. Esto se debe a la eficaz combinación de una jeringa de bajo volumen muerto de 1 ml, junto con agujas cuyo émbolo no deja espacio a que se pierda nada de la dilución, de manera que se logra aprovechar el líquido de sobrellenado que existe en cada vial, circunstancia absolutamente habitual en este tipo de presentaciones farmacéuticas.
Actuando de esta manera, de cada vial de la vacuna, se pueden llegar a extraer 7 dosis de 0,3ml cada una, cantidad que, según la propia Pfizer, es la necesaria para obtener una vacuna completa. No obstante, la farmacéutica sólo autoriza en su ficha técnica el uso de las ya mencionadas 6 dosis.
Lo curioso de todo esto, es que desde la propia Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y el Ministerio de Sanidad se expresan de acuerdo a la administración de esta séptima polémica dosis, siempre y cuando el volumen sea el establecido por la farmacéutica, esto es, los 0.3ml que ya se han comentado, sin añadir en ningún momento más líquido diluyente (1,8ml de suero salino fisiológico al 0.9%), tal y como se está objetivando que se puede alcanzar.
Entonces, ¿Por qué cada día en la red de centros de Atención Primaria de la CAM, se llegan a desechar hasta 9 posibles vacunas? (una por cada uno de los 9 viales que se entregan por centro de salud y día).
Hagamos cuentas, Madrid cuenta con 417 puntos de vacunación: 265 centros de salud y 155 consultorios. Hablemos sólo de los centros de salud, ya que muchos consultorios no cuentan con los recursos humanos necesarios para llevar a cabo la vacunación y se ven resignados a derivar a sus pacientes a centros adscritos más holgados en este sentido. Si 265 Centros de Salud reciben diariamente un total de 9 viales (con capacidad en un principio para sacar 54 vacunas en total, siguiendo la imposición de las 6 dosis), extrayendo una vacuna más por vial, estaríamos hablando de la friolera cantidad de 2.385 vacunas que cada día se están, literalmente, tirando a la basura.
Hay que tener el estómago a prueba de hierro para que esta mañana, al abrir el correo corporativo y leer el mensaje emitido desde la Dirección General de Salud Pública ordenando la paralización de la vacunación a personas mayores de 80 años por, y cito textualmente "un ajuste en la distribución de dosis de vacuna Pfizer" durante los días 11 al 17 de marzo, y de esta forma impedir la citación a partir del día 9 de marzo para ninguna primera dosis a este grupo de población, no le haga a una como mínimo, sentirse cómplice de un escándalo.
Durante las reuniones mantenidas semanalmente con la Gerencia, se ha trasladado la posibilidad de la extracción de esta séptima dosis, y la respuesta siempre ha sido la misma: que no se pongan más de 6.
Como personal sanitario, se necesita estar avalado por alguna autoridad y la cooperación y diligencia por parte de la administración correspondiente, para poder gestionar la administración de esta última dosis. Los sanitarios nos encontramos acorralados entre lo moral y lo “legal”, aunque esta bella palabra no sea sinónimo de justicia en más ocasiones de las que nos gustaría admitir.
La regularización de las dosis reales que se pueden obtener por parte de esta marca farmacéutica es absolutamente urgente, y la paralización de la inmunización de nuestros mayores esta semana es la prueba fehaciente de ello. No podemos permitir y permanecer impasibles ante la desestimación sistemática de 9 dosis más por centro de Salud sólo porque "se ha establecido que son 6 y ya está".
Hace dos meses nos vimos en una espiral parecida al detectar la posibilidad de dar el salto de 5 a 6 dosis, que tuvo como resultado la validación de la sexta dosis mediante la denuncia pública de los y las profesionales que participamos en la campaña de vacunación. No obstante, de manera casi perpetua constatamos que la lógica que rige este tipo de campañas de inmunización no responde a los intereses de la mayoría, por el contrario, parece estar más dirigida a no cuestionar a las farmacéuticas cuyos intereses son económicos.
La campaña de vacunación debería estar planificada por los profesionales de la salud y no por una cúpula política, ya que conocemos sobradamente nuestro campo de trabajo y esta propuesta podría ayudar a aliviar en cierto grado uno de los problemas que nos acontece.
Sin embargo, no debemos retirar la mirada del problema estructural que estamos sufriendo en estos términos, que no es sino el secuestro de la patente de la vacuna por un puñado de farmacéuticas que sólo engrosan sus cuentas bancarias al poner precios desorbitados por este preciado líquido. Y en el Estado Español, debemos dar las gracias de tener la capacidad de hacer frente a tales pagos, muchos otros países no van a correr esa misma suerte.
La solución consistiría en la liberalización de la patente, para que nuestros propios laboratorios pudieran producir las vacunas, y éstas no estuvieran sometidas a políticas capitalistas, donde se está evidenciando que la inmunidad y salud de la población, no es el interés mayor.
Que nos dejen a los profesionales hacer lo que mejor sabemos, que siempre ha consistido en prestar una atención de calidad y pública.