A pesar de que el Presidente venezolano fue claro en denunciar la política de “agresión permanente” y la “persecución económica” que el gobierno de Trump maneja contra su país, Maduro dijo estar dispuesto a estrechar la mano del multimillonario y sentarse a dialogar.

Francisco Sepúlveda Romero Médico y parte de la Agrupación de Trabajadores de la Salud "Abran Paso"
Viernes 28 de septiembre de 2018
En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue enfático en acusar a la superpotencia Estados Unidos de generar “una de las arremetidas más infames y bochornosas que se hayan visto jamás en los últimos años”.
Sus dardos fueron contra Trump y su gobierno, quién para Maduro son los encargados de mantener un conflicto histórico entre la “doctrina imperial colonialista” y el gobierno bolivariano. Y que para Maduro, no se limita al ámbito diplomático, sino que también dentro del ámbito político, mediático y principal económico.
Frente a lo último, el sucesor de Chávez dijo que “En lo económico Venezuela ha sido sometida en los dos últimos años a acciones unilaterales, ilegales, de persecución económica, de bloqueo económico. Se nos ha impedido la utilización de la moneda internacional, el dólar”.
Con respecto a la información publicada por el The New York Times, sobre el posible Golpe de Estado que Trump y su administración habría discutido, Maduro subrayó que “¿Puede América Latina y el Caribe aceptar estos métodos que tanto daño hicieron a nuestra región durante todo el siglo XX?”, incluso aludiendo a que esta política norteamericana solo favorece a regímenes como el del dictador chileno Augusto Pinochet.
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Incluso, se ha sido crítico por parte del gobierno Venezolano la política Imperialista que Estados Unidos ha mantenido por décadas, y en como esta ha influido en los gobiernos que participaron, según el mandatario venezolano, en el atentado ocurrido en Agosto y en el cuál habría participación de funcionarios diplomáticos mexicanos, colombianos y chilenos.
Pero, a pesar de toda esta denuncia ante la ONU, es contradictorio como actúa Maduro ante una posible reunión con Donald Trump, donde el presidente de Venezuela no se cierra y afirma que “estaría dispuesto a estrechar la mano del presidente de los Estados Unidos y a sentarme a dialogar sobre los asuntos de las diferencias bilaterales y de los asuntos de nuestra región”. Maduro está abierto a la conciliación con la misma potencia imperialista que ha sido capaz de bloquear económicamente a su país, y de llevar adelante una de las crisis humanitarias más grandes del último tiempo, en donde los más afectados son la clase trabajadora venezolana, solo con tal de lograr el beneficio de los intereses capitalistas de la nación del norte americano.
Frente a esto, la crisis venezolana, a la que la derecha busca responder, debe ser tomada a través del impulso de una asamblea constituyente, libre y soberana, basada en la movilización de las y los trabajadores. Maduro no ha sabido dar respuesta a las demandas del pueblo pobre y trabajador. Es por esto que se deben imponer a través de ésta y repudiar a nivel internacional las declaraciones imperialistas de Donald Trump.